martes, 27 de octubre de 2015

Caroliiinaaa

Soy carolinense. Ahí está, lo dije. Vengo de Carolina, cuna de próceres como Julia de Burgos, Roberto Clemente y El Molusco. Carolina mejor conocida como Cacolina (Cacolandia también es aceptable) o como uno que otro turista lee por ahí “Tierra de Gigantes” desconociendo que por gigantes sabemos que se refieren a los grandes del género, nuestro símbolo patrio, el reggaetón. Zion y Lennox (antes de separarse… y volver), Héctor “El Father” (antes de ser pastor y exorcista), Tito “El Bambino” (antes de ser “El Patrón”), Julio Voltio (antes de ser cristiano), Eddie Dee (antes de estar apagao’) etc. ¿Quiénes más?  ¿Beldá? 



Ser de Carolina es cosa seria, no sabía cuan seria hasta que entré a la universidad. ¡Ah, el bachillerato! Tiempos memorables donde se aprenden destrezas vitales  como fumar (aunque sea pasivamente), los uno y mil usos del parking, andar con un taser por todas partes,  que un libro te puede costar un riñón y que ser de Carolina es el equivalente al familiar bochornoso que nadie quiere invitar a las fiestas de navidad. La primera vez que respondí de donde soy lo hice con la candidez de quien es inocente del prejuicio ya luego lo hacía a regañadientes. “Pero tú no pareces de Caroliiinaaa”. ¿A que cantaron eso último? 

Todo apunta que yo no soy la “típica” carolinense, porque resulta que sé bien como disfrazar la yal que hay en mí. Pronuncio mis erres (la mayor parte del tiempo), no voy pa’ plaza en Dubi, mi concepción de la moda no se reduce en usar  stilettos Jordan con Burbu Jeans y no me autodenomino una guerrera que se hace fuerte gracias a tu envidia. Tampoco me encuentras en Facebook bajo el seudónimo,  Titerita de Kendo Kaponi 4eveL. 

Carolina es la meca del reggaetón, de los cacos y las yales, del perreo intenso y Dembow. Coño, eso me quedó casi tan hermoso como el  Amanecer Borincano

Nuestro pueblo es grande, agitado e intenso. Intenso es un eufemismo para agresivo, no por nada nos llamaban los tumba brazos. Momento Boricuazo: eso debido a que en tiempos antiguos las disputas solían resolverse a machetazos… Sin embargo hemos evolucionado y la tecnología nos ha tocado como a todos, sustituimos machetes por revólveres. ¡Plaka, plaka!  No somos unos salvajes incivilizados, hello!  Ser de Carolina te guste o no te otorga estatus automático de jaquetón y maleante, así que  ten cuidao’ papeh; que aquí no hay miedo, lo dejamo’ en la gabeta… Puedo poner mis manos en el fuego y decir que en ningún otro pueblo de mi hermosa isla del encanto (a la mierda lo de la “isla estrella”) venden dulces de repostería sobre ruedas mientras resuena en una tumba cocos el jingle que envuelve a combos de sicarios y caseríos. Vamos, que si no has comido Donas de Homero: El Rey de los Quesitos de Carolina, (la rellena de queso es la HOSTIA) ¡no eres de Carolina na’! Eres una vergüenza, eso sí. Nuestra reputación violenta, no es necesariamente mala del todo, te ahorra trabajo. “No te metas con Zutana o Mengano, es de Carolina” es una frase común que en ocasiones facilita las cosas. Hay que aprender a cargar con el estigma y sacarle partido. 

Carolina es para Puerto Rico como el Medellín para Colombia, el Sinaloa para México, el… Bueno, ustedes me entienden. 

Y eso también les aplica a los de Isla Verde. No se salvan. Siguen siendo parte de Carolina aunque les cueste reconocerlo, no son San Juan ni otro pueblo, cabrones. Ay, mala mía se me sale lo  cafre. ¡No se le pueden pedir peras al olmo! 

Para conocer la idiosincrasia de Carolina y sus pintorescos habitantes hace falta ser street-smart, abrir la mente y ver como algo perfectamente normal que cacos anden con carros que tienen mensajes llamativos, por ejemplo: “Sí, sí, ya sé, licencia y registro”, porque así es la vida del hombre  carolinense. Temerario hasta la médula. En cuanto a la mujer carolinense, en general, nosotras las gatas, tenemos  sendo piquete porque somos demasiado  flow. Esto no es verborrea, que no hace falta la pauta, la montamos porque estamos ready,  te lo digo de  cora

En resumen, Carolina es una joya de Puerto Rico y debe ser atesorada ya que, bueno pues… Tiene el aeropuerto internacional. 

Nos leemos en un tris,
Dori dori


P.D.  ESTO ES SÁTIRA. 

6 comentarios:

W. dijo...

Esto me hizo la noche. jajajaja

Dori Dori dijo...

¡Gracias mil por leerme y comentar!!! ¡Me alegro!!!

Larimar Benítez dijo...

No puedo creer que se me haya pasado este post, que sabes que me encanta leerte. Resulta que también soy de Carolina, o lo era mejor dicho.

Mejor de ahí se daña.

Carolina es especial.

Dori Dori dijo...

¡Jajaja, Carolina es especial sí!!! Ruda pero con encanto, gracias siempre por el apoyo <3

Luribelle Santiago dijo...

Jajajaja no puedo, me sentí demasiado identificada.

Dori Dori dijo...

Carolina in da HOUSE!!! Jajaja

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