viernes, 11 de septiembre de 2015

It's going down, I'm yelling TINDER

Antes que nada… ¿Vieron lo que hice con el título? Que vergüenza, pero de vez en cuando casi siempre después de cantidades reprochables de alcohol Pitbull la monta. Ahora a lo que vinimos. 

Halloween está a la vuelta de la esquina y tal parece que he querido adelantarme sacando los esqueletos del armario y por armario me refiero a  Tinder.  Sí, yo recurrí   a Tinder  en una etapa oscura de mi vida donde estaba desesperada por escapar de una relación virtual a distancia, por lo que salir con completos extraños de carne y hueso me pareció la alternativa adecuada. Lo sé, mi raciocinio es de diez. Ya tenía ideas pre-concebidas sobre esta app  todas básicamente iban por la misma línea, gente desesperada en busca de  one-night stands  (y ningún Sam Smith) sin embargo de todas formas me aventuré a bajarla y crear un perfil. Porque ya saben… (remitirse al comentario sobre mi raciocinio).  No mentiré, la verdad es que fueron muy pocos los que lograron obtener de mí un  swipe right  (así que siéntanse jodidamente especiales cab…alleros) y si salí con un par de los match en la vida real fue mucho. Pero solo eso bastó para cerrar dicha cuenta y no mirar atrás, aunque eso sea justamente lo que esté haciendo ahora. Digamos que ya superé el sinsabor que me dejó y me puedo reír de ello. Esto es algo terapéutico casi catártico. Acompáñenme al nirvana. 

Luego de descartar aburrida más de los gastados perfiles de hombres en catamaranes, hombres pescando, hombres en grupo (sabemos que lo hacen para confundirnos y pensar que eres el amigo guapo) y hombres en cualquier otra actividad casi siempre de índole marítima, gringos de vacaciones, el caco  que piensa está en Hot or Not,  di con uno que otro perfil que llamó mi atención. Para la época tenía una tendencia a encantarme con los que presumían una apariencia media  artsy, tenían una  bio  sin errores ortográficos, lucían de llano pertenecientes a la secta “hipsteriana” o tenían una mascota adorable. 

Las citas que obtuve debido a Tinder fueron una experiencia de aprendizaje más que otra cosa. ¿Cómo se llega a ser un sensei  de evadir  creeps  sin práctica? ¿Acaso escucho un “¡amén!”? Tengo anécdotas incómodas, graciosas y algo aterradoras. Recuerdo que conocí personajes memorables como el que me decía que yo poseía el fenotipo perfecto que estaba buscando (sí, leyeron bien, fenotipo… Era científico, ¿ok?), otro que fingía ser rico los fines de semana tomándose  selfies  en dealers  de autos lujosos y uno con el que tuve una pseudo-relación. Siendo este último el más notable ya que me regaló la mejor primera cita que hasta ahora he tenido, pena que luego resultara ser un casi treintón que me dejaría tirada en medio de un concierto porque tenía cosas más importantes que hacer como ponerse  high  con sus amigos. Ni modo, nadie es perfecto y a la larga lo conocí por  Tinder, ¿qué diablos estaba esperando?

Vamos a la moraleja de todo esto:  Tinder  puede volverse adictivo y pasar de ser cómico a simplemente aterrador. 

No estoy inventando,  Tinder está plagado de locos. Así que precaución. 

Yo no recomiendo usarlo si esperas hallar al “príncipe azul” puede que halles al “príncipe del herpes” tho. Como nadie aprende por cabeza ajena mi recomendación es de antemano hacerse a la idea de que al igual que muchos  millennials  son pocos los usuarios que están ahí en busca de algo serio (aunque tengan el disclaimerno hook ups”), todo es bastante casual. Te toparás con muchos que solo quieren una noche loca à la Enrique Iglesias y con otros que puede anden en busca de experiencias más significativas pero con la mentalidad de mantener las opciones siempre abiertas. O sea, no esperes a que luego de varias citas y sentirte por las nubes cierren su cuenta por ti.  ¡Hay miles de peces allá afuera, lo que pides es imposible!!! Hello, mira mis fotos en Gilligan’s. ¡Necesitan ser vistas!!!  Así que tómalo como un pasatiempo, una buena forma de conocer lo que hay en la calle (y espantarse, ¡mentira!...O tal vez no.). Si eres como yo y de por sí cuentas con un imán para atraer a los  losers, hazme caso en esto y: ¡ALÉJATE DE TINDER !!! Porque para un adicto a los perdedores  Tinder  es pura heroína. 

Después no se quejen. 

Les advierte con cariño,
Dorimar

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