lunes, 6 de enero de 2014

Veinte y tantos...

Los veinte y tantos son tiempos tan extraños. Lo juro, es como si mi mente, cuerpo y existencia anduviera divagando entre atisbos de una realidad que anda intranquila hacia constante cambio. A veces me abrazo a ella y pienso que todo andará bien, mientras otras solo me vuelvo un minúsculo manojo de nervios y ansiedades encubiertas por hábitos insanos como ingerir cantidades peligrosas de comida chatarra o el extremo contrario, como olvidarme comer. Porque ahora después de mucho me siento cera. ¿Cerca de qué? De uno de mis mayores anhelos, realizarme no tan solo en un plano profesional sino como persona, como adulta. Una adulta más consiente de lo que quiere, de lo tiene, de lo que espera y de lo que puede dar. Una adulta un poquito más sensata en cuánto a su búsqueda de la felicidad. Y confieso que eso me asusta, últimamente me asustan muchas cosas, pero es un miedo diferente un miedo casi agradable. Como ese que siento en la boca del estómago cuando estoy a punto de subirme a una montaña rusa. 

Una mezcla entre excitación, terror y euforia. 

Miro hacia atrás y pienso en lo mucho que he cambiado, yo y otros veinte y tantos que conozco y otros de los que no tengo ni idea, pero imagino que están igual. Todos juntos en el mismo barco, intentando escribir nuestra historia y descifrar esta maraña de cosas nuevas y complicadas llamada: vida. No estoy tratando de volverme una de las chicas de “Girls” y menos convertir este blog en un “Thought Catalog”, es solo que la confusión y estado de incertidumbre que sufrimos los veinte y tantos es real. El tiempo no perdona y nada se detiene, ya a mi alrededor mucho se ha transformado así deben ser las cosas, supongo. No… supongo no… Estoy segura. Las caras cambian, muchos amigos se van, otros llegan, así pasa con los amores, con la familia, con la religión, con la política, con la manera de tomar el café, hasta con el mas ínfimo e inimaginable detalle.  Lo que me lleva aquí, tirada en la cama aplazando un ensayo sobre “mí” y las “maravillosas virtudes” que me vuelven una en un millón ante los ojos de una escuela posgraduada. 

Tal vez le esté dando largas al mismo porque entre todo me cuesta un poco creer que luego de tanto, este año culmine mi bachillerato. A veces siento que me quedo estática y de agolpe abro los ojos para preguntarme, ¿cómo llegué aquí? Pero es ahí cuando lo recuerdo.  

Llegaste aquí con esfuerzo, lágrimas, dedicación, mil plegarias, un corazón roto ahora más fuerte, con gente buena y con otra que no lo fue tanto. Llegaste con fe, llegaste con sueños, llegaste con apoyo, llegaste con esmero. Llegaste y es lo único que importa. 

Y así como yo, tú veinte y tantos que lees esto, créeme… tu también llegarás. 
Con la tecnología de Blogger.

Follow

Contact Us

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Translate

 

La Bella Vita di Dori Copyright © 2011 -- Template created by O Pregador -- Powered by Blogger