domingo, 28 de septiembre de 2014

Escuela de Derecho: ¿Pero qué coños?

¿Lo hago o no lo hago?... ¡Qué rayos! ¡Lo voy a hacer!  Un resumen de mi concienzudo proceso de meditación para concluir si debía o no escribir esta pequeña reflexión sobre mis primeras impresiones y todo (no todo, todo, porque ha sido demasiado) lo que he aprendido en apenas dos meses y un poquito más (o no sé porque de verdad que la noción del tiempo cuando se estudia Derecho es una visión un tanto dalística, me inventé esa palabra creo), como estudiante de primer año en una Escuela de Derecho.

Pero no crean que esta entrada tratará sobre la ley y el orden y como esto rige nuestras vidas y blah, blah, blah… Vamos, que los que me leen saben que yo no estoy para escribir aquí de cosas serias…*Guiño*… Sino más bien sobre algunos aspectos de la Escuela de Derecho, que me vuelven loca y que jamás imaginé que serían así. Para recobrar la sanidad voy a escupir, perdón, ventilar, ¡soy una dama después de todo! Ciertas cosillas que se dan en la Escuela de Derecho que solamente me hace preguntarme una y otra vez, ¿pero qué coños?  Así sin más.  ¿Pero. Qué. Coños? 

Así que si eres un o una estudiante de primer año de Derecho, o un o una estudiante de escuela graduada que también está atravesando por estos cambios y fenómenos fenomenales (¿notan el sarcasmo?), no pares de leer y siéntete aliviado(a), porque al final la miseria se pasa mejor en compañía. Cabe destacar que con esto no pretendo ofender a nadie, que hablo de casos generales y que cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia. ¡Por lo mismo relájense y empecemos!

Comienzo por lo obvio y diría que el choque de realidad más doloroso, la Escuela de Derecho es una secundaria o como nuestro “spanglish” nos permite decir una ¡“High School”, total! 

Dejaré salir un GRAAAAAAN suspiro con esto… Sí, lamentablemente eso es verdad. Y digo lamentablemente porque en mi caso particular, detesté la secundaria. Todo era drama, más cuando se es presidenta de clase, ugh. Esa etapa fue oscura y cuando me gradúe estaba más feliz que una lombriz, porque ya había culminado el tener que lidiar con los chismes de pasillo, los “cliques”, el “bullying” y toda esa mierda patética. Era tiempo de seguir adelante, ir por el bachillerato y sentir esa anhelada, ¡LIBERTAD! ¡Porque en el bachillerato todo es diferente y para bien! Sencillamente a la gente le importa un rábano lo que hagas o dejes de hacer con tu vida, ves caras nuevas todos los días, caminas todo ese hermoso campus enorme de arriba abajo, y lo más importante, ¡tienes tiempo para almorzar! Y con almorzar me refiero a más que solo tragar los alimentos mientras ruegas no ahogarte en el proceso, tienes tiempo de quedar con amigos en algún sitio para comer algo diferente, hacer tertulia, respirar aire fresco… Solo recordar eso, bueno, me entran ganas de llorar.

Pero en Derecho, TODO deja de ser de esa manera para volver a ser como antes. Como en la secundaria. *Música de tensión*

Eso se me hace tan duro de comprender a pesar de que ya ha transcurrido algo de tiempo desde que asisto, a veces no me queda más que mirar a mi alrededor en completo asombro y decir: Guao. 

Los chismes, el dime con quién andas y te diré cómo eres, lo que vistes y hasta el auto que manejas cobra una importancia vital en la Escuela de Derecho (y eso, que en mi caso soy estudiante de la Escuela de Derecho más barata, monetariamente hablando). Es triste pero cierto. Todos los estereotipos con los que nos topábamos en la secundaria reaparecen aquí, el bueno, el malo y el feo. Hasta tenemos casilleros y todo por aquello de sentirnos más en ambiente, ¿saben? 

En parte el que esto suceda se lo atribuyo al viejo refrán de “pueblo chico, infierno grande”. Somos un grupo de personas bastante reducido en comparación a las clases de bachillerato, encerrados en un mismo edificio, no tan amplio, viendo las mismas caras prácticamente todo el tiempo, mi teoría es que tal vez la falta de espacio afecta así… O puede y  yo quiera creer eso para no llegar a la deducción de que los estudiantes de Derecho al final somos (y me incluyo porque quiera o no soy una estudiante de Derecho) unos verdaderos CAPULLOS.  

Y digo capullos porque suena más gracioso que cabrones, (¿ya no puedo usar esa palabra, por el rollo de la “reputación”?) pero elijan la que mejor les apetezca. ¡Que estamos en un país libre! ¿No? Pero que humor tan cruel me cargo a veces, ¡já!

Retomando la última idea, creo que como estudiantes de Derecho le debemos bajar un poco (más que un poco, de acuerdo, le debemos bajar MUCHO) a la actitud, “mírenme-ámenme-admírenme-estudio-derecho-y-soy-la-súper-hostia”. A menos que tu misión en la vida sea batir el récord de la persona más antipática del mundo. En ese caso, vas por buen camino. ¡Éxito!

Humildad. ¡Ay pero que cualidad tan bonita esa! Pena que la subestimemos tanto a veces y más cuando somos estudiantes de Derecho. Admitir que no lo sabemos todo, que estamos aprendiendo y metiendo la pata no nos hace menos, señores. Sí y te lo digo a ti, que dices y preguntas cosas rebuscadas con pobre grandilocuencia para impresionar. ¡No nos engañas! Pero no pasa nada, todos intentamos sobrevivir. Ahora bien, que estemos en la “mejor escuela del país”, tampoco nos da  carte blanche  a ir por la vida mirando al de al lado como menos, a negar un saludo, a olvidarnos de que el mundo no gira alrededor de nosotros y a mandar la empatía de vacaciones. Todos estamos bajo mucho trabajo, todos tenemos nuestras situaciones personales, todos combatimos nuestros demonios, entonces… ¿Por qué ser tan mala-leche los unos con los otros? 

Ya creo poder escuchar a algunos: ¡Por la competencia! La vida es una selva y solo el más fuerte sobrevive… Felicidades, te has vuelto un gastado y feo cliché. Lo siento, pero eso no es suficiente para justificar lo imbécil. Y te lo digo porque te quiero. ¿Vale? Aparte que me asusta pensar, que los futuros abogados y abogadas, jueces y juezas, gobernadores, gobernadoras, presidentes y presidentas (una puede soñar, ¿ok?), diplomáticos y diplomáticas, Judge Judy y Dra. Ana María Polo de mi país, sigan perpetuando esa visión inescrupulosa y realmente detestable que se tiene sobre los que estudian y ejercen el Derecho.

Como diría uno de los grandes, “es tiempo de cambiar”. Sí, cito a Juanes. 

Por lo mismo, que tal si nos bajamos de esa nube y ponemos, como diría otro de los grandes, “los pies sobre la tierra aunque pise barro y mierda”. Sí, cito a Coti. 

¡Aprendan de nuestros cantautores latinoamericanos! 

En fin, la humildad no le hace mal a nadie, al contrario te engrandece el espíritu. Sé que pedir una Escuela de Derecho color de rosa, con unicornios y galletas de arcoíris es irreal (a menos que te guste eso del LSD, espero que no, por favor), pero pedir una escuela más llevadera no es taaaaan quimérico, ¿verdad? 

¡Cantemos juntos! “Es tiempo de cambiar en la mente de todos el odio por amor”…

Ya voy a detenerme, que no estamos en un maldito campamento hippie. 

Nos leemos en un tris,
Dori dori

viernes, 18 de julio de 2014

Turnoffs

Pfff, ay pero la verdad es que deberían apodarme “Dori flojera”, “Dori la gran perezosa”, “Dori la plasta del sofá”, o algo por esa línea. Porque la verdad es que últimamente mi energía y “alegría de vivir” como le diría mi madre, anda en nivel cero… Estoy que lo único que me apetece es dormir, comer, dormir, comer y repetir. ¡Que no es una depresión! ¡He dicho! Coño. Que hoy en día hasta la cosa más insignificante le llaman de depresión. Habrase visto. Ya pronto Derecho empieza y no ando flotando en una nube de ilusión sino más bien en una nube de “otro-verano-que-no-hice-nada-de-lo-que-dije-que-haría”. Justo como pasa conmigo todos los verano. Todos. Los. Benditos. Veranos.

En fin…

¡Arriba ánimos que hoy se me ha ocurrido hablar de algo que a muchas y muchos nos pasa! Los Turnoffs. No sé si haya una palabra equivalente en español para estas acciones hechas por un prospecto a relación sentimental, espectro de novia/novio a futuro, cortejo, folla-amigo(a), pretendiente o lo que sea que su corazoncito y cuerpecito necesite, que sencillamente nos apagan y nos hacen decir: NEXT!

La verdad es que a mí es más fácil apagarme que encenderme, y tanto doble sentido en esto me da un poco de penita porque reconozco que mi mamacita linda lee esto y seguramente se pondrá roja como tomate. Ahí te dejo un beso guapa. Pero bueno, a lo que me refiero es que muchas veces me he tropezado con que un chico se me acerca y pues las feromonas tal parecen y se ponen de acuerdo lo que hace no lo vea “tan mal” (porque aunque me parezca galán siempre soy de las de mantener las expectativas bajas), pero luego hace una de las cositas que a continuación voy a mencionar y bueno… ¡Todo se va al CAÑO! Entro en vergüenza ajena, y uy, no te puedo ni ver a la cara. Porque solo puedo pensar: ¿En serio te tiraste esa? 

Aquí el Top 5 de los Turnoffs que de mi parte me harán decirte NEXT! al momento.

1. “Mi libro favorito es ‘El alquimista’, adoro a Paulo Coelho”.  

Lo siento pero eso en mi mundo, no es aceptable. NO LO ES. Con eso solo me has dejado saber que eres un pseudo-intelectual que posiblemente no ha leído nada en su vida o que eres un presuntuoso al igual que su escritor. Gracias pero paso, ahórrame el teatro y los quotes clichosos de Facebook. NEXT! 



2. “Ay, no puedo comer eso… Estoy en ‘paleo’”.

Eh… ¿Perdón? La primera vez que oí eso tuve que ir a google para saber que rayos significaba. Luego de un vistazo por Wiki me di cuenta que eres un IDIOTA por comer a lo cavernícola. Ya no estamos en la era paleolítica. Los únicos cavernícolas cool eran los de Geico. Ubícate.  Si salgo contigo a comer tienes que ordenar algo igual de grasiento o peor, que lo que yo ordené. Lo siento pero así va la cosa. No saldré contigo si estás a dieta. No lo haré. Cuida tu cuerpo fuera de mi vista y en silencio, gracias.
NEXT!



3. “Sabes, eres muy bonita, pero al natural creo que eres hermosa. No necesitas maquillarte…”

Disculpa pero… ¿Siempre has sido tarado o es algo que adquiriste con el paso del tiempo? Primero, no me maquillo por ti, sino por mí. Me gusta, me hace sentir jodidamente bien. Segundo, ¿acaso tienes idea de lo que es lucir au naturel. No. No la tienes, querido, así que mejor no digas nada. Tal cosa ¡no existe! Esa chica que “no lleva base, ni mascara” adivina qué… SÍ LLEVA y mucha. Y tercero, maquillarse es un MALDITO ARTE. Hacerme este fabuloso Cat Eye es una habilidad que me tomo ¡años perfeccionar! No hagas que me ponga violenta.
NEXT! 

4. “Mi película favorita es ‘The Notebook’”.

Esta no hace falta ni que la explique. NEXT! 

La cereza del postre la he dejado para el final este puede y sea el PEOR Turnoff  con el que una puede toparse. Redoble, por favor.
        
5. “Con todo respeto, no quiero incomodarte ni nada, no tienes que responder si 
no quieres… pero… ¿Eres virgen?”

Ya con la introducción a tu preguntita, sé que lo que me espera algo sumamente incómodo, hortera y garantizado a ponerte los ojos en blanco. 

¿PERO QUÉ CARAJOS PASA CONTIGO? O mejor dicho… ¿PERO QUÉ CARAJOS TE IMPORTA? Perdonen el vocablo señores, por lo general tiendo a ser más comedida pero es que… hombre… ¿Me conoces hace cuánto y ya andas en esas?

Eso no te importa, sí lo soy o no es mi rollo, no el tuyo. ¿Qué? ¿Me espera una medallita si lo soy o una ardiente noche de pasión contigo? ¿O si no lo soy de paso me convierto en una putita? ¿Cuál es la obsesión de los hombres en saber si somos puras y castas? Que alguien me la explique por favor.
Súper-híper-mega NEXT! para ti. 

Bueno mis niños y niñas, esto ha sido una muestrita de los Big Turnoffs, que a mi entender no te llevarán a ninguna “base” conmigo, como deseen llamarle. Si quieren aportar por favor no teman y háganlo. Me encanta leerles y saber de ustedes.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

lunes, 23 de junio de 2014

Amar en tiempos post-modernos: El "Nice Guy"

Si te creías que lo tuyo no venía, sí tú, Mr. Nice Guy, pues te has equivocado. Hoy en Amar en tiempos post-modernos: el chico bueno. 

¡Hola a todos! Como ya saben Amar en tiempos post-modernos trata sobre el híper-rollo que es enamorarse, cortejar, ligar y todo lo relacionado al amor en está época caótica y media -por no decir extremadamente- complicada. Ya hemos perfilado al bullshitero y al player pero hoy nos toca el “chico bueno”. Antes de proseguir quiero disculparme por la heteronormatividad (que palabrota tan larga) de estos apartados, no es aposta, pero hablo desde mi experiencia personal como chica heterosexual. No es discrimen ni nada que se le parezca, al contrario si alguien no heterosexual se ha topado con especímenes de esta clase no duden en contactarme, ¡me encantaría escuchar sus historias de terror y de paso reírnos un rato!

Ahora imagino que estarán pensando: ¿Pero qué dices Dori? ¡Si el chico bueno es lo que todas queremos! ¡Es el fabuloso príncipe azul que nos levantará en su fuertes brazos, nos montará en su corcel y nos llevará a nuestro castillo encantado! Creo sin querer describí una portada digna de Fabio. Por si no lo conocen él es Fabio y a esto me refiero: 



Si piensas así, te aconsejo que pares de leer justo aquí. Primero porque serías una vergüenza para las feministas hardcore y segundo porque todos tus sueños y fantasías quedarán aplastados.

El chico bueno es un fenómeno que me atrevo a decir ha cobrado mucho auge desde los conocidos memes del friend zone. Tema que hablé en ayuda a un lector, si quieres releerlo presiona aquí. En mi caso particular me he topado mucho con estos individuos y desde hace mucho he sopesado el tocar este tema no obstante en mi primer día de Boot Camp me choqué con un fantasma de “chico bueno” y me dije: “¡Ajá! ¡Debo escribirlo pero ya!” 

La verdad es que los chicos buenos son para mí peores que los chicos malos. Porque honestamente las mujeres saben si con quien están saliendo es un patán, pero aun así deciden seguir adelante con esa relación por la quimera de que pueden “cambiarlo para bien” (parte de esa trillada idea se la debemos las princesas de Disney y a Corín Tellado, ¡miren lo que provocaron!) y será una historia de superación con amor que se verá linda en Power Point mientras tocan The Reason (si no conoces esa canción, lo siento no puedes hablarme) en la boda. El punto es que al menos en ese caso no hay un acto de hipocresía, de intención taimada, sabes que el tipo es así y aun te arriesgaste. Ahora bien el proclamado chico bueno es todo lo contrario. 

Es el que siempre se vende como todo corazón. Te manda mensajes a todas horas, te responde por Whatsapp a la velocidad de la luz, le encanta escuchar hasta lo más idiota que tengas por decir, te escribe poemas, te invita a salir, posiblemente te visite inesperadamente con helado cuando casualmente estás en tus días del mes y no olvides que siempre estará ahí para ti porque ante todo es tu “amigo”, para lo que necesites (como un booty call pero esa parte por lo general se la reservan). “Estoy en las buenas y malas… ¡Ah! Y pienso que te ves más hermosa aun sin maquillaje”. BULLSHIT ALERT. Es taaaaan “perfecto” que da grima. Es cortés, sensible y siempre recuerda preguntar por tus padres, tus hermanos, tus tíos, tus abuelos, tu perro, tu gato, el primo, la novia del primo, el sobrino de la amiga de tu primo, y por ahí la lista es interminable…

Básicamente tiene tatuado la letra de Never Gonna Give You Up (si no conoces esa canción, sal de mi blog inmediatamente) en el cuerpo. Y siempre están intentando convencerte de lo buenos que son. NEXT!

Llega el momento en el que no encuentras cómo ya dejarle claro que “NO TE GUSTA” y  le rechazas los “gestos desinteresados”  hasta la saciedad, así que al final, sucumbes y aceptas para “que no se sienta mal” pero siempre siendo clara “Awww, gracias, eres tan buen amigo” entre otras frases menos sutiles, marcando la raya. Él te jura y perjura que entiende. “Somos amigos solo eso, yo te respeto” por ende respiras tranquila y duermes sin cargos de conciencia. Pero luego pasa el tiempo y lo que pensabas que estaba bien y normal es en realidad una TORMENTA TORMENTOSA a las 7pm, 8pm centro por Telemundo. O sea un culebrón malo, donde sin saberlo la antagónica te has vuelto tú simplemente porque no cediste, perdón “no abriste los ojos” ante el chico excepcional que se muere por ti y está dispuesto a bajar el sol y la luna solo por  verte sonreír… Vomitemos. 

No te habla, te aplica la ley del hielo y la técnica pasiva agresiva de publicar en Facebook cosas como: “todas las mujeres son unas malditas que se merecen todo el mal que puedan recibir por no hacernos caso a los hombres buenos y estar detrás del los *&^#^*&%$##%^!!!!”  El mismo día en que alguien te “tagueó” con un chico, o le comentaste que conociste a alguien o simplemente le dijiste que parara con los halagos porque te hace sentir incómoda, o peor aun porque TIENES NOVIO.

Pero y ¿qué pasó con “el amigo por siempre y para siempre”? Te contaré lo que le pasó… ¡Se fue a la MIERDA! Porque en realidad nunca existió, en cuanto note que de ti no obtendrá lo que quiere se desaparecerá. Te eliminará de toda su existencia y te maldecirá con un yuyu por el resto de sus días. 

Supuesto nice guy que me lees, eres un FRAUDE. Si la chica en la que estás interesado ya te ha dicho hasta con manzanitas que no te quiere de esa forma, sé un hombre bueno de verdad y respeta eso. No insistas, no saques en cara todo lo “maravilloso” que has sido con ella, todas las veces que la oíste hablar de su obsesión con Orange is the new Black aunque por dentro te morías por decirle que te aburre como ostra o de cuando la invitaste a Fine Arts o cuando tomaste clases de cómo cuidar y crear un Bonsái porque viste que le dio “like” a eso. Detente. Nada, lamentablemente para ti, te da derecho a que se tenga que sentir obligada a “agradecerte” y salir corriendo a tus brazos. NO TE DEBEMOS NADA. No somos malas porque no sintamos esa atracción hacia ti. ¿Acaso tienes idea de cuántos proceso químicos están también envueltos en todo esto?  Culpa a la feromonas si quieres pero por favor… Crece, supéralo y sigue con tu vida. Lo que será, será y con quien tenga que ser… Eso me quedo tan enredado como la infame cita de Jaime Mayol pero creo que me entienden… 

Toma una postura madura y deja de chillar como bebé, eso no es nada atractivo y es un panties on automático, confía en lo que digo. 









Nos leemos en un tris,
Dori dori

sábado, 21 de junio de 2014

Chachareo

“Confraternización”. La palabra de por sí hace que ponga mis ojos en blanco, pero como (casi) siempre pasa, como decimos en mi país “a quien no le gusta el caldo le dan dos tazas” … ¿Dos o tres? No recuerdo… ¡En fin! La semana que viene comienzo una serie de “talleres” o como a la Escuela de Derecho le gusta llamare “Boot Camp”… Discúlpenlos, ellos piensan que suenan “trendy” cuando en realidad se parecen a nuestros padres al momento en el que abren un Facebook porque creen que es “cool” (¡mami te amo, y no dije eso por ti!).  Estaré aprendiendo sobre todo lo que me espera al ser una estudiante de leyes y ya les digo que  está como para querer irse corriendo.  Porque entre cómo saber distribuir el tiempo para tener (la ilusión) de vida social mientras estudias la carrera, cómo no abusar de drogas para un mejor desempeño, cómo sobrevivir y otros temas, que sí,  aunque duro de creer forman parte de lo que me hablarán la semana entrante pues lo único que me pregunto es: ¿En qué RAYOS me he metido? 

Luego, luego, les cuento cómo me fue con eso y con las otras “actividades de confraternización”. Derecho está intentando muy fuerte hacer alguien sociable de mí... Así que es mejor que desempolve el carisma y esa parte encantadora que no sé si posea, y deje de tirarme los chistes sarcásticos entre otras cosas no políticamente correctas a lo Chandler Bing… aunque sabemos que eso no va a pasar y lo más probable es que esto termine pasando:



Porque en mi cabeza soy súper graciosa y adorable, y nadie puede contra eso… ¿verdad? 

Me anima pensar que al menos habrá comida, aunque eso aun ni lo sé… ¡POR DIOS ESPERO QUE HAYA COMIDA! Porque si no mi corazón quedará destrozado… En orden de que sea simpática necesito alimento en mi sistema. Regla dorada. 

Ahora bien las fiestas, reuniones, filas en el supermercado, salas de espera… Entre otras cosas son escenarios de alta ansiedad para mí. Porque no sé ustedes pero por lo menos aquí en Puerto Rico la gente en su mayoría son muy cálida y afable lo que es genial pero una tarea un poco difícil para los que no tenemos esa agudeza mental y somos sumamente introvertidos. Hay veces en el que no negaré que el teléfono ayuda mucho y puedo asegurar que unos cuantos nos hemos pillados haciendo un Mavis Dary a lo Young Adult. Esa escena lo es TODO. 



Los famosos small talks se me dan fatal lo que es muy desesperanzador ya que me esperan semanas de mucho “small talk” y ahora con todo esto de las conexiones y el dichoso networking, nos toca hacerlo. No hay de otra. Adelante una pequeña muestra de lo que tiendo a pensar mientras estoy tratando de llevar el hilo de la conversación:

-¡Ay, no le pregunté el nombre!
-¿Cómo dijo que se llamaba?
-¡Uh, mira sus zapatos!
-¡No los veas!
-¿Qué dijo?
-¡Dios, no entendí que dijo! ¿Le pregunto?
-Ya le dije “¿qué?” dos veces, una tercera sería demasiado...
-Solo sonríe y asienta con la cabeza…
-Tengo hambre.
-¿Qué?
-¡PRESÉNTATE! 
-Debo ser sorda…
-Me pica la nariz.
-¡Oh Dios, soy sordaaaa!
-¿Estrecharemos manos o beso en la mejilla?
-¡PRESENTA A TU ACOMPAÑANTE! 
-¿Dónde están las bebidas?
-Mis zapatos me están matando…
-Mami.
-Tengo que ir al baño.
-¡BANDEJA DE QUESO!
-De verdad… TENGO QUE IR AL BAÑO.

¿A cuántos les ha pasado? Pues no se sientan solos estamos aquí para auto-compadecernos y tomarlo todo pues como se deben tomar las mayorías de las cosas en esta vida, ¡con humor! Aparte aun somos adultos en proceso. 

Nos leemos en un tris,

Dori dori

jueves, 22 de mayo de 2014

Amar en tiempos post-modernos: El Player

¡Hola a todos! Hoy les presento una “entrada” un poco diferente, ya que tengo una colaboración, ¡la primera! Lo que la hace muy especial, se trata de mi queridísimo amigo y súper fan de  Harry Potter  (verán porqué hago hincapié en ese detalle) Javier al que conozco desde hace… ¡uf! Hace ya mucho, pero no tanto porque apenas somos unos veinteañeros felices de la vida. Javi y yo tenemos la costumbre de que cada vez que salimos y nos damos par de cocteles nos ponemos a filosofar de todo un poco,  filosofar  (en términos muy amplios la verdad) se escucha mejor que decir charradas así que… ¡En fin! Como toda buena plática, el tema del “amor” siempre se nos escapa y entre bromas le comento lo duro que es amar en estos “tiempos post-modernos”. Porque hay que admitirlo el amor se ha vuelto toda una tecnología y actualmente lidiar con los pesares de “¿Cómo es posible que no le diera “like” a mi foto? ¿Por qué no me responde el WhatsApp  si veo que esta en línea ? ¿Acaso debo esperar más de 48 horas para  textearle ?” Se los digo la cosa es aun más complicada, lo que parece imposible, porque ¡ya era complicada de por sí!

Por eso he decidido iniciar lo que puede y se vuelva una serie de artículos relacionados al tema del corazoncito llamada: “Amar en tiempos post-modernos”. Y para comenzar, hoy iniciamos con un tema un tanto clichoso pero, ¡oh! ¡Tan fascinante! Maestro un redoble, por favor…. ¡Los “Players”! Admitámoslo, todos y todas nos hemos topado aunque sea una vez y de lejitos con un “Player”. Recalco que “Player” y “Bullshitero” puede y a simple vista parezcan lo mismo, pero la realidad es que no es así. Si necesitan una refrescada de memoria de qué es un “Bullshitero” haz clic aquí.  

Así que sin más, ¡empecemos!

Los “Players” son como una especie de mal necesario. Como leí no sé en dónde por la internet, no se puede obtener un arcoíris sin un poco de lluvia, y eso son los “Players” como la lluvia… ¿Qué crees Javi?


Ciertamente… aunque creo disfrutar mojarme bajo la lluvia, no sé si pueda considerarse un equivalente con los “Players”.

 ¡JA! Javi intentemos mantener esto en una zona PG-13… 

Años de entrenamiento me han permitido poseer una “serie de habilidades concretas, habilidades que he adquirido en mi vida profesional, habilidades que pueden ser una pesadilla para gente como usted...” ah perdón… que me he dejado llevar y he terminado citando a Taken . Lo que quiero decir es que puedo distinguir a un “Player” desde kilómetros de distancia. 

Por eso hoy les presentamos: El Player: una guía rápida. A través de nuestra guía usted persona que me lee podrá: reconocer las características que lo hacen un Player, las señales de alerta y útiles consejos que le harán todo un verdadero “Player Detector”. ¡GARANTIZADO! Y si llama ahora también recibirá una camisa completamente ¡GRATIS! 

Características: 
             
Javi: 


1. Por lo general te manifiestan un deseo de querer verte pero nunca te establecen un día, lugar o fecha concreta. Por lo que el deseo se queda así, en la superficie, mientras te desvaneces por dentro. (Música emo sonando en el fondo).

2. Olvida fechas, eventos o detalles importantes, y si Facebook o cualquier otra cosa se las recuerda, sus mensajes serán superfluos. (Javi dice superfluos, yo digo de ¡mente de pollo!).

3. Les encanta asumir el rol de la víctima y, cuando realmente no tienen argumentos para contrarrestarte, patalean como niños chiquitos al que el carro de los helados se les escapó, para que les perdones sus ‘’travesuras’’.

Dori:

4. Serán generalmente atractivos, o poseerán el factor “ay tiene algo que lo hace especial”… Esto se debe a que todas nuestras células, hormonas y otro cúmulo de factores biológicos y no tan biológicos les están SABOTEANDO el sano juicio.

5. Saben qué decir y cuando decirlo… SIEMPRE. *suspiro*
Señales:
             
Javi:


1. Si mientras mantienen una plática telefónica le interrumpe consecutivamente otra llamada a la que cataloga como ‘’importante’’ debes permanecer alerta, no será que tiene ya alguna otra persona la cual quiera brindarle la misma atención que a ti.

2. Si en diversas ocasiones te ha cambiado el nombre OBVIAMENTE es una señal de ALERTA. Y creo que este error craso no debe ser negociable.

3. Si siempre que tienen un date le presta más atención al texteo, WhatsApp, o alguna otra red social, debes permanecer alerta. Dígame usted ¿qué enamorado le prestará más atención a su celular que a la divina compañía edición limitada que tiene a su lado? (EDICIÓN LIMITADA ¿comprendes?)
Dori:


4. Si llegan a salir, notarás una actitud algo paranoica y si de casualidad se topa con alguien que conoce procurará pasar por desapercibido o le darán unas repentinas ganas de hacer del número 2. ¡Tenemos que irnos AHORA!

5. Nunca, nunca, nunca… hará algo público por ninguna red social. Salen juntos, subes súper feliz la foto al face y mágicamente en su  timelime  NO VERÁS NADA.
Consejos:
      
Javi:


1. Intenta mantenerte lo más alejado/a posible de su perfil de Facebook, o de los estados que publica. Si entiendes que darle  delete  es algo muy radical al menos oculta sus publicaciones. Créanme, mientras menos expuestos/as estén de ver lo que hace y con quién está, podrán ir disipando esos sentimientos malsanos en ustedes.

2. Si vas a salir a un lugar donde sabes que te encontrarás a este  dementor del amor, preferiblemente ve en compañía de algún amigo con el cual puedas platicar entretenidamente, sin verte en la necesidad de buscarle conversación a este individuo para mitigar el aburrimiento que, de vez, te puede exponer a sentimientos nocivos ya que posiblemente estás aún muy vulnerable. (Traducción por Dori: sal con tus amigos si vas a un sitio en donde el Player puede estar rodando… ¡No seas presa fácil nuevamente!).

3. Si en uno de esos vaivenes de la nada comienza a buscarte conversaciones por teléfono,  facebook, Whatsapp, o cualquier otra red social; invitarte a salir o venga con el cuentito de ‘‘volverlo a intentar’’, con el más profundo pesar de tu libido le dirás que ¡NO! O sea, ya existe un precedente bastante extenso como para volver a caer en el mismo círculo vicioso de los Players del post-modernismo. (Javi con aires de la doctora Nancy Álvarez).

Dori:

4. Como dice mi querida madre, cuando pienses en el Player siempre recuerda que hay más gente allá afuera ¡con apartamento y con vista al mar!… O algo así… ¡Ánimo!

5. No te culpes por fijarte en un Player, ahora tampoco hagas de esto algo repetitivo… porque en ese caso la culpa no la tiene el Player  sino tú…
¡Un agradecimiento especial a Javi por su participación! ¡Y hasta la próxima!

Nos leemos en un tris,
Dori dori

viernes, 16 de mayo de 2014

"De facto"

La verdad que esto de los compromisos se me da fatal, ya ni me voy a excusar, porque la verdad ni caso tiene. Siempre me prometo escribir más aquí y termino haciendo lo contrario. Pero no hay mejor motivación que la procrastinación, la cual me ha hecho desempolvar un poquito el blog como otra de una de las 1,000 maneras de evadir estudiar para los “finales” y de vez para chismear un ratito con ustedes que me leen (si es que todavía hay quien lo hace). Aprovecho para dejarles saber par de las tantas cosas que me han pasado en estos últimos meses. Bueno mis días han estado algo interesantes (por no decir de la patada en su mayoría), entre aprender francés, lidiar con gente pesada, con chicos un tanto intensos dentro y fuera de las redes sociales, y agobios por parte de la universidad, la verdad es que sentía un hastío que no daba para más. 

No se si saben que soy una de las personas más ansiosas y preocupadas del planeta tierra (aun ando esperando mi certificación por parte de los récords Guinness) así que entre todo ese caos cuando me enteré que de hecho fui aceptada en la Escuela de Derecho UPR, fue uno de los mejores momentos de mi vida y más que por el logro… acá entre nos, porque… ¡Ya tengo 3 (bueno en mi caso 4, si todo se da como planeo, ya luego les presumo por aquí) años resueltos, en donde podré continuar evadiendo el mundo real y de paso obtener un juris doctor! Y esos mis amigos, es un alivio, ENORME. 

Como que he soltado la noticia de una manera muy ligera, ¿no? Recapitulemos un poco, para que se adentren a lo que fue esta penuria casi eterna (en serio chicos ¡cuestión de meses!!!) de esperar la bendita respuesta de si estaba adentro o no. Antes que nada se que tengo lectores de otros países así que a vuelo de pájaros les resumo los requisitos necesarios aquí para convertirte en abogado/a, bueno mejor dicho para entrar a la escuela...

Primero, obtener un título de bachillerato de una universidad, luego someterte a dos pruebas creadas por el mismísimo Satanás llamadas LSAT, que es un examen estandarizado por tiempo (mis favoritos… ¡NADA QUE VER!) donde básicamente te torturan las neuronas hasta que te hacen dudar de tus capacidades mentales y el otro llamado EXADEP, igual de malo, pero con un toque especial que en mi caso lo vuelve aun peor… con MATÉMATICAS. Y cuando digo matemáticas me refiero a cosas que para estudiantes de artes liberales como lo es mi caso, no hemos visto ni tocado en años, así que se podrán imaginar lo divertido… Ambos te hacen llorar y querer pegarte un tiro. Ah, y como olvidar, contar con un buen promedio universitario, lo que sería una pasada si la mayoría de los profesores no fueran unos hijos de la GRAN… ¡Oh Dios por qué a nosotros! 



Pero lo importante es que todo salió chévere. Y ¡entré! Ay, ay, ay… Disculpen pero es que me emociono mucho y… Muéstrales Selena… 


Todo este proceso me hizo entrar en un momento de introspección y profunda meditación y a veces, mientras escuchaba a mis compañeros o amigos que también habían solicitado a Derecho me preguntaba… ¿Así es como se sentía Katniss antes de entrar a la arena? Porque les cuento que la competencia es feroz, sin piedad, devastadora. Y cada vez que escuchaba a alguien hablar de todo el trabajo comunitario que había hecho, del internado en el senado, de cómo tiene notas de excelencia, de cómo su papi o mami tenía contactos, de cuan fácil había encontrado los exámenes, de lo impresionante de su  résumé  y toda esa PURA MIERDA, mis instintos asesinos se apoderaban de mi y solo quería decirles: 



En fin, al menos ya eso quedó en el pasado, y como Katniss, una vez comience la escuela me enfrentaré a una nueva y peor arena (sí, uso metáforas basadas en Los Juegos del Hambre, deal with it ), pero espero contar con mis buenos aliados, quienes me soportaron durante todo este tiempo y me acompañaron cuando el estrés me estaba matando y tuve que usar una cosa en el cuello que me hacía ver súper sensual, les digo, la tortícolis puede llegar a ser tan ¡chic! 

Fueron tiempos difíciles pero ahora, solo miro hacia atrás y me doy cuenta que esta nena ya está grande y sabe enfrentar a los Mutos  ella solita. Eso se merece un: FUCK YEAH! 



Ahora bien les comparto una lista de las razones por las cuales quiero estudiar derecho que no alcancé a escribir en mi lettre de motivation (que de algo sirva el francés), porque de haber sido así posiblemente no sería una estudiante de leyes ahora… Oh well! Aquí les va: 

  • Porque no se matemáticas ni por salvar mi vida.
  • Porque odio las matemáticas.
  • Porque tengo excusa para vestir súper elegante en el campus sin parecer una desentonada. Mi estilo será boss-girl-bitch-fresh-to-death.
  • Porque ahora podré decir “soy estudiante de leyes y conozco mis derechos” en caso de que alguien con autoridad quiera amedrentarme o tal vez no…
  • Porque no sabía qué hacer con un bachillerato en humanidades.
  • Porque odio las matemáticas.
  • Porque “The Good Wife” es una súper serie, y Alicia Florrick patea traseros ¡YEAH!
  • Porque mi plan original de estudiar medicina fracasó al darme cuenta pues de que admiro las ciencias naturales pero… NO LAS AMO. ¡Lo siento Marie Curie! 
  • Porque tendré una justificación ante todos para mi sarcasmo y cinismo:
           -Dorimar eres tan morbosa…
          -Déjala, estudia leyes.
          -Con razón, los abogados no tienen alma, eso lo explica.
  • Porque podré usar jerga en latín, like all day everyday. ¡Quiero un chai latte de facto, por favor!  
  • Porque mi encierro e imposibilidad de socializar será aun más comprensible y aceptada. 
  • Porque mis habilidades a la hora de ganar argumentos me hará INVENCIBLE. 
  • Porque puedo.
  • Porque quiero.

Y esto mes chéries, es todo por ahora. Intentaré no perderme tanto. 

Nos leemos en un tris, 
Dori dori



lunes, 6 de enero de 2014

Veinte y tantos...

Los veinte y tantos son tiempos tan extraños. Lo juro, es como si mi mente, cuerpo y existencia anduviera divagando entre atisbos de una realidad que anda intranquila hacia constante cambio. A veces me abrazo a ella y pienso que todo andará bien, mientras otras solo me vuelvo un minúsculo manojo de nervios y ansiedades encubiertas por hábitos insanos como ingerir cantidades peligrosas de comida chatarra o el extremo contrario, como olvidarme comer. Porque ahora después de mucho me siento cera. ¿Cerca de qué? De uno de mis mayores anhelos, realizarme no tan solo en un plano profesional sino como persona, como adulta. Una adulta más consiente de lo que quiere, de lo tiene, de lo que espera y de lo que puede dar. Una adulta un poquito más sensata en cuánto a su búsqueda de la felicidad. Y confieso que eso me asusta, últimamente me asustan muchas cosas, pero es un miedo diferente un miedo casi agradable. Como ese que siento en la boca del estómago cuando estoy a punto de subirme a una montaña rusa. 

Una mezcla entre excitación, terror y euforia. 

Miro hacia atrás y pienso en lo mucho que he cambiado, yo y otros veinte y tantos que conozco y otros de los que no tengo ni idea, pero imagino que están igual. Todos juntos en el mismo barco, intentando escribir nuestra historia y descifrar esta maraña de cosas nuevas y complicadas llamada: vida. No estoy tratando de volverme una de las chicas de “Girls” y menos convertir este blog en un “Thought Catalog”, es solo que la confusión y estado de incertidumbre que sufrimos los veinte y tantos es real. El tiempo no perdona y nada se detiene, ya a mi alrededor mucho se ha transformado así deben ser las cosas, supongo. No… supongo no… Estoy segura. Las caras cambian, muchos amigos se van, otros llegan, así pasa con los amores, con la familia, con la religión, con la política, con la manera de tomar el café, hasta con el mas ínfimo e inimaginable detalle.  Lo que me lleva aquí, tirada en la cama aplazando un ensayo sobre “mí” y las “maravillosas virtudes” que me vuelven una en un millón ante los ojos de una escuela posgraduada. 

Tal vez le esté dando largas al mismo porque entre todo me cuesta un poco creer que luego de tanto, este año culmine mi bachillerato. A veces siento que me quedo estática y de agolpe abro los ojos para preguntarme, ¿cómo llegué aquí? Pero es ahí cuando lo recuerdo.  

Llegaste aquí con esfuerzo, lágrimas, dedicación, mil plegarias, un corazón roto ahora más fuerte, con gente buena y con otra que no lo fue tanto. Llegaste con fe, llegaste con sueños, llegaste con apoyo, llegaste con esmero. Llegaste y es lo único que importa. 

Y así como yo, tú veinte y tantos que lees esto, créeme… tu también llegarás. 
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