jueves, 18 de julio de 2013

Hablemos sobre bubis

Pensé en mil maneras de empezar esta entrada, y de tantas cosas divertidas, sagaces hasta soeces que se me pudieron haber ocurrido me iré por la tangente, rompiendo el hielo y la verdad es que… hablaremos sobre bubis.  Sí, pechos. ¿Por qué? Bueno pues porque una lectora asidua y amiga, me hizo el acercamiento a través de mi Facebook, y cómo me iba a negar. Y también porque puedo. Me sorprendió que no se me haya ocurrido antes hablar sobre este tema tan importante, porque acá entre nos (de momento me siento como en una programa de cotilleo), las bubis  juegan un rol significativo en la vida de cada mujer (o persona que pueda pagarse un buen par).  De paso les aviso que si han pinchado este artículo creyendo encontrar información sobre el cuidado, prevención y otros puntos relevantes sobre los senos pues están en el blog equivocado. 

Ciertamente las bubis, y les llamo bubis  porque tetas me parece una palabra agresiva, ¿tiene sentido lo que estoy diciendo? ¿No? Continuemos. A ver, ¿acaso existe alguna manera para decir que las bubis  son un problema, sin quedar como una chica banal antifeminista en el intento? No, pero ha alguien le toca decirlo, haré el sacrificio. La verdad que hasta ahora no he conocido a ninguna mujer que diga “¡Oh-Dios-mío-mis –bubis- son-fabulosas-las-amo-son-tan-perfectas-que-si-pudiera-me-casaría-con-ellas!” Nadie y ¿saben por qué? Porque al igual que con todo lo demás las mujeres tenemos un chip en la cabeza que nos prohíbe aceptar las cosas viendo la belleza en ellas como son de buenas a primeras. Es casi como un código natural que viene inherente en nuestro material genético. Me explico, ninguna y lean bien (sobretodo tú hombre que estás leyendo esto a escondidas, ¿crees que eres invisible?), ninguna mujer va admitir en voz alta que luce bien aunque lo sepa con tan solo echarse un vistazo en el espejo. En serio, hay veces que cuando la luna se sincroniza con las estrellas y las constelaciones crean un perfecto mapa, Venus despierta en nosotras a la Afrodita interior, haciendo que nos afeitemos, maquillemos y obliguemos a nuestros pies adoptar inhumanas formas con tacones un poco demasiado altos para caminar, obteniendo como resultado a una mujer divina, guapa en letras de neón, a veces tan sensual que se vuelve obscena ante las miradas puritanas. O sea, ¡nos vemos sexy! Somos un ejército de  Naomis Campbells  listas para atacar.  

¡Lo sabemos y lo certificamos!... Claro eso ocurre hasta que alguien te dice: “¡Vaya que bien luces!” por ende nuestra respuesta instintiva será: “¡¿Estás burlándote de mí?! ¡Este vestido me queda H-O-R-R-I-B-L-E!” o el “¿De verdad? Fue lo primero que me puse y no sabía si se veía bien”, sea como sea, ¡JAMÁS! estamos satisfechas. La falsa modestia es nuestro escudo y pescamos por cumplidos hasta la saciedad, unas más que otras, unas con sutileza y otras no tanto (como las que ponen fotos en el instagram  con el  caption: “ ‘Fea ’ que sería el equivalente a= ‘subí esta foto en la que salgo bellísima porque Victoria me ha compartido su secreto; así que alaben mi belleza y refuercen mi autoestima ahora, carita triste’”). 

Básicamente esto es parte elemental de la psiquis femenina (o al menos su basta mayoría), no traten de entenderlo, aceptémoslos como una de esas interrogantes de metafísica que siempre permanecerá como un enigma y sigamos hacia delante. Las bubis  no son la excepción a la norma. Y  por eso siempre las que las tiene grandes, las querrá pequeñas y las que las tiene pequeñas las querrá grande. Así son las cosas. Y las que las tiene del volumen “ideal” lo más seguro encontrará alguna deformidad, posiblemente proveniente de su imaginación. O sus pezones no serán del color, forma o tamaño deseados . “¡Odio mis bubis son muy simétricas/asimétricas/sensibles/insensibles/duras/blandas/sudan mucho/no sudan/se mueven/no se mueven/hablan/no hablan!”. 

En mi caso, yo no me preocupé por mis tatas  hasta los otros días que vi a una jovencita como de 12 años que literalmente parece que se tragó un depósito de estrógeno mientras yo parpadeaba planaloide (lugar reinado por lo plano) fue habitado por un buen par de pechos que hace que mis duraznos lloren de pena. Y solo me preguntó “¿Cuándo rayos sucedió todo esto y cómo es que el milagro de la pubertad al parecer me saltó en su lista?” Tener las bubis  grandes nunca fue mi ambición, tampoco es que sea algo súpeeeeeer necesario para mí ahora, pero tampoco me caería mal un poquito de aumento, máximo en estos momentos que me di cuenta que se… (música de tensión) ¡SE ACHICARON! Al parecer la dieta vegana no pudo llevarse grasa de otro lugar que no fueran mis lolas… que suerte la mía. 

Ahora bien luego pienso si sería yo una buena candidata para unas lolas más grandes que talla B, si expondría mi salud o gastaría absurdas cantidades de dinero para unas… y llego a la conclusión de que no. Me quedo con mi B, soy suiza entre la A y la C, o sea soy una pacifista. Porque las mujeres con bubis  grandes, ¿adivinen? ¡También sufren! Las bubis  grandes traen consigo una gran responsabilidad (¿captaron el chiste? Jeje, ok…) dolores de espalda, el no ser vista a la cara excepto por tus padres, el no poder hacer ejercicios sin momificártelas primero para evitar el dolor, el tener que gastar más en entallar la ropa para que te quede justa en los lugares apropiados, ¡es COMPULSORIO usar sostén para salir! Y lo más triste… ¡renunciar a dormir boca abajo! 

Al final del día lo que cuenta es trabajar con lo que tienes, si son enormes o no, no hace mucha diferencia si no eres feliz. Así que mira a tus niñas y da las gracias de que están sanas, y piensa que al final del día no es justo ser cosificadas por un par de tetas o por otro lado respira aliviada sabiendo que existe el  push up bra. 

Nos leemos en un tris,
Dori dori

PS. ¡Gracias a Chelsi por la sugerencia!

4 comentarios:

Ady Cantero dijo...

Creo que nunca seremos conformes con como nos vemos! Jajaja yo las quisiera mas pequeñas, shame on me! Al menos puedo dormir boca abajo no es para tanto jajaja!!!

Dori Dori dijo...

Jajajaja pues que bueno, estoy segura que Jeff no estaría de acuerdo contigo LOL

LaEmperatriz dijo...

Buena entrada. Nada de tapujos. Yo estoy hiper mega contenta con las mías. No son grandes pero tampoco extra pequeñas. Están en su justa medida. Y las adoro :) También hay que saber sacarles partido, esto es muy importante. Un buen sujetador y unas buenas cremas hacen milagros ;)
Yo tengo claro que nunca, jamás, me las operaría.
Es cierto que ahora hay muchas chicas jóvenes que tienen unos pechos exageradamente enormes, y te quedas un poco en shock (¿por qué Dios mío?) pero luego lo piensas y es mejor así. Ellas tendrán problemas de espalda y, como bien dices, se perderán la felicidad de dormir boca abajo =D

PD. dicen que las caricias hacen que crezcan. Por mi experiencia digo que es verdad. Así que a sobaros!!

Un beso,
~El Club de las Sebaduras~

Dori Dori dijo...

Qué bella eres LaEmperatriz, gracias por pasarte y comentar, hay que ser felices con las bubis que tenemos, son bellas!!! Me las tendré que tocar más por lo que dices jajaja un beso!!! xoxo

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