lunes, 27 de mayo de 2013

Quitarse el brassier: "cosas que me alegran el día" (Parte I)

Es verano y está lloviendo con truenos, visto una bata sacada de cualquier clóset de abuela de setenta años, mi pelo parece un extraño ¿afro?... ¿casco pajoso?... ¿mapo usado?... por causa del frizz y se siente bien. El clima es perfecto, me encantan los días en que puedo parecer un calientito rollo de canela recién horneado, debajo de varias capas de sábanas, sin morirme de asfixia ni sentirme culpable por literalmente no moverme de ahí más que para ir en busca de refrigerios o al baño. Ando procrastinando ciertas responsabilidades académicas e ignorando el hecho que este viernes comienzo clases en verano, pero no me quejo. Si el tiempo sigue como va podré usar mis botas rojas de lluvia, (y mi submarino amarillo) lo que terminará por convencerme de que fueron una gran inversión y no una rotunda pérdida de dinero (aunque solo costaron cinco dólares, y ¡hay que alocarse de vez en cuando! Hablo de las botas claro).

¡La vida es buena señores!

Y como la vida es tan buena, les comparto una que otro detalle que hace que mis días sean sensacionales al nivel de “soy-una-estrella-del-rock-con-un-pony-volador-¡sensacionales!”:
  • Llegar a casa luego de un largo día y quitarme el “brassier” (sostén, sujetador, corpiño, cosa latosa que molesta pero aguanta las “lolas”, “levanta caídas”, “el milagroso” o como quieran llamarle). Es un momento mágico y glorioso. Se oye el “aleluya” y hay una ovación de pie llena de aplausos imaginarios, lo juro. 
  • Abrir el refrigerador y verlo repleto de toda la comida que te gusta, es sublime, pero es aun más hermoso cuando escuchas: “compré las galletitas de chocolate con ralladura de coco que tanto te gustan”. 
  • Necesito un momento después de ese punto, la dieta vegana me tiene sensible al hablar de galletas… 
  •  El papel toalla. Y con esto me refiero a ¡poder sacar de una el papel sin romperlo y que se quede más del 60% pegado al rollo, arruinándolo por completo! ¡¿Acaso es mucho pedir?! ¡Pero cuando me sale, (en muy pocas, pero memorables ocasiones), me siento con una maldita NINJA-MAJESTUOSA-QUE-ESCUPE MARIPOSAS LETALES!!! 
  • Cuando mi pulso no se revela en mi contra, permitiéndome delinear perfectamente mis ojos, sin explotarme uno en el intento. ¡Lograr el perfecto cat eye no es simple! 
  • Ir caminando y que salga esa canción que te hace “sentir-en-una-película-de-acción-llendo-en-cámara-lenta-mientras-ocurre-una-explosión-a-tus-espaldas” en Pandora. 
  •  Probarte la ropa y que se vea tan linda en ti como se veía en el gancho. ¡Dame esos cinco! 
  • Hacer cualquier diligencia y que la fila sea relativamente corta. Bono: que la persona en el mostrador en vez de ladrar, hable al atenderte. Tal vez con una sonrisa… Nah, eso ya es exagerar. 
  •  Nachos con queso. Porque todo es mejor con un buen plato de estos. O queso. 
  • Poder comer hasta sentirte llena y que tu barriga no se infle tomando forma de pera. ¿Acaso soy un bendito pez globo? 
  • Sobretodo cuando llevas un vestido muy ajustado de esos qué dicen: “me-quiero-ver-un-poco-facilona-sexy-pero-no-tanto. Soy-profunda-porque-leo-y-escucho-Coldplay” Y el Spandex, parece una boa constrictora que quiere asesinarte. 
  • Salir decente en una foto, no tomada por mí, en el primer intento (soñar, no cuesta nada). 
  •  Que mis medias estén completas, con sus parejas correctas. Sospecho que la lavadora se las come o algo, qué se yo. 
  • Lograr que mi pelo tenga perfectas “ondas-veraniegas-creadas-por-sirenas-vírgenes-de-la-Atlántida” sin que el resultado sea verme como la versión latina y no adorable de Shirley Temple. 
  •  Pizza para desayunar, pizza para almorzar y pizza para cenar. 
  • ¡Cómo olvidar! Pizza para merendar. 
  • Entrar a Facebook sin tener invitaciones (ni tan siquiera una) a jugar a ser granjera que rompe dulces y vive en una fraternidad universitaria. 
  • Cuando voy a usar mis auriculares y los encuentro desenredados. 
Me he dado cuenta que mi lista puede ser interminable, mmm… la continuaré futuramente. Ahora una siestecita, olvidé poner eso.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

viernes, 24 de mayo de 2013

El síndrome “Bitch Face”

¡Lo admito! ¡Padezco de síndrome agudo de Bitch Face (lo que en español mal traducido sería síndrome de cara de perra)! Me ves por algún sitio y dirás: “Caray, esa chica parece que matará a alguien mientras huele un saco lleno de mierda”. Es una combinación entre Blair Waldorf y Regina George, devastadora por demás. No tengo cara de buenos amigos, pero no lo hago adrede… ¡Lo juro! Lo que quiere decir que si nos encontramos ¡no se asusten! Soy buena persona, haré uno que otra broma no tan chistosa y mantendré los niveles de incomodidad al mínimo. Nos tomaremos un café y comeremos sabrosos postres, lo prometo.

No se de dónde nace la idea de que por ser mujeres, debemos tener una petrificada sonrisa pegada a la cara, pero en mi caso cuando trato de sonreír sin ganas termino un tanto como Chandler Bing :


 ¿Ven? No muy halagador que digamos.

Por la sanidad de los que sufrimos esta condición, más común de lo que se cree, he decidido escribir algunos pensamientos por los que atravesamos los pacientes del Bitch Face, cuando se nos presentas ciertas situaciones y en uno que cada momento de nuestras vidas.


  • “'¡Sonríe!’ ¿Qué? Oye tú, extraño, no me digas que hacer. ¡No sabes quién soy, no sabes por lo que he pasado! ¡No sabes de mi vida! Un momento, ¿por qué me dices que sonría? ¡Ah por mi carota! ¡Descuida estoy bien, soy amable, me gustan los cachorritos!”
  • “Sonríe Dorimar, sonríe… casi, casi… ¡muy bien así! ¿Qué es eso en el espejo? ¡Uy qué horror! Mejor no.” “-Hoy hace un hermoso día soleado, los pajaritos cantan… la vida es bella, Dorimar. -¡Ánimos, todo tiene solución!- extraño en la calle. ”  
  • “¡Con esta cara no conseguiré a mi media naranja, moriré sola y con 40 gatos!” *Amo a los gatos, solo fue un ejemplo. 
  • “¡Con solo con ver su portada un libro no debes juzgar, no has aprendido nada de ‘Thomas y sus amigos’!” 


  • “No soy gruñona, pero si insistes te lanzaré mi zapato en la cabeza” 
  • “‘¡Ay mírala, siempre tan finolis!’ Si me vieran comer no pensarían lo mismo, jejeje *risa psicópata*” 
  • “Si pudieran leer mi mente notarían que vivo en el mismito “país de las maravillas”, ¡Oh! ¿qué es eso? ¡¿Un gatito en una tacita de té?! ¡Voy a llorar, adorable!” 

Estos y más son ejemplos de lo que atravesamos los que vivimos el día a día con el síndrome crónico de Bitch Face… Gran parte se puede adjudicar a que somos los seres más introvertidos del planeta y cualquier interacción social hace que casi nos hagamos pis encima, ocasionando hasta convulsiones o también que seamos despistados hasta la médula y tendamos a evadir la realidad perdidos en nuestras lindas y cómodas fantasías. Lo importante es recordar que no estás solo/a. Juntos podemos ayudarte.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

*Esta no es una condición médica real, ni su autora médico, especialista o persona apta para ser tomada en serio. Consulte a un profesional de verdad, es lo más recomendable.

jueves, 23 de mayo de 2013

Dori dori responde: "Entre fábulas del 'Friendzone'"

Hoy contesto la primera pregunta, que un intrépido que tiene fe en que soy apta para aconsejar me hace a través de mi correo electrónico, si quieres que responda algo puedes contactarme (bajo tu propio riesgo) pulsando donde dice: “Ver todo mi perfil” y luego marcando en “correo electrónico”. O dejando un comentario en esta entrada como anónimo. ¿Fácil cierto? Y por lo de la identidad, descuiden sus secretos siempre estarán a salvo conmigo, a menos que sea la confesión de un crimen…

Ahora bien, mi anónimo, quien llamaré Paco (porque fue el primer nombre que se vino a mi cabeza), pregunta: Siempre soy el amigo, ¿qué puedo hacer no caer en el Friendzone 

Uy… esta es una dura. Todo cambia, ¿recuerdan cuando era mayormente la chica quien terminaba en el friendzone ?  Yo sí. Era casi como en una película de los ochenta. Sí, de esas donde la chica nerd se enamoraba platónicamente del chico popular, quien ni sabía de su existencia hasta que le hacían un súper cambio de imagen, que básicamente consistía en quitarle los espejuelos y soltarle la melena. Tal vez son cosas mías por vivir en una burbuja Hollywoodense  pero de lo que no cabe duda es que ahora el Friendzone se ha vuelto en toda una ciencia, y ahora las más reconocidas víctimas o los más que hacen  memes  al respecto, son los chicos. 

Haciendo una concienzuda introspección me puse a pensar, llegando a la conclusión de que nunca he vivido el ser “puesta” en el  Friendzone. Antes de que digan, “que suerte tienes” o “¡que maldita, tu eres las que pone a uno en la brutal y descorazonadora zona de amigos!!!” les comento que si no lo he pasado es porque, sin contar personajes ficticios de libros, televisión y artistas, mi lista de seres de carne y hueso, objetos de mi afección era muy, muy, muy mínima llegando a lo inexistente. Lo que inclusive le hizo dudar de mi orientación sexual a par de personas, porque si no te gustaba alguien, eras una lesbiana, marciana o amargada solitaria. Ugh. ¿Y sí así hubiese sido, cuál es el bendito problema?! Pero eso lo dejaré para otra entrada. Volviendo contigo mi buen Paco…

Por lo general suelo ser muy directa cuando me gusta alguien y cuando le gusto a alguien. (Ahora esto no aplica ya que ando en una relación). He vivido situaciones en donde se que un chico quiere conmigo, pero de mi parte no es lo mismo. Por lo que procuro dejárselos en claro desde el principio. “Sabes, eres chévere y todo, pero por ahora no estoy interesada en una relación”. Corto, conciso y al grano, como arrancar una curita. Lamentablemente, se que no todos los casos son así y que muchas mujeres suelen ser criaturas hermosamente perversas. ¡Te hablo a ti Summer Finn ! Y les gusta todo el galanteo, las salidas gratis, los piropos, las atenciones. De vez en cuando es bueno, agranda el ego, te sube la autoestima y te da una sensación de poder.  

Creo que eso último tiene que ver mucho con esto. El poder. Es cómodo contar con alguien que sabes haría cualquier cosa por ti, con el que puedes hablar de todo y que te hará reír, pero hay que entender los límites.  Porque hay una fina línea entre la inocencia de una amistad y el “estoy-ignorando-el-hecho-de-que-estoy-jugando-con-tus-sentimientos”. Ahora bien, ¿qué hacer para salir del Friendzone ? ¡Pues para eso debo crear un blog en específico mi amigo! Pero hago el intento en la siguiente lista, que creo puede ser de utilidad para todos y todas:

  • La seguridad en ti mismo es clave. Lo que se traduce a “¡Por todos los cielos no parezcas un Sad Sam  detrás de ella! Nadie tolera a los rogones, ¡ni que fuera la princesa de Java! 
  • No confundas eso con comportarte como un verdadero patán. Malas noticias nadie tolera a los patanes tampoco. ¡Ten orgullo y auto-respeto! Si te quiere bien, y si no pues se lo pierde, sin rencores.  No hay necesidad de ser antipático. 
  • Déjale saber que no estarás disponible toda la vida para cuando ella abra los ojos y vea el estupendo espécimen que eres. Sigue con tu rutina normal, no estés al pendiente de cuando te mandará un text, ni la agobies mándenselos tampoco. 
  • No intentes comprarla, si quieres hacerle un regalo, es porque de verdad te nació no porque esperas que mágicamente se enamore de ti y sean felices para siempre porque… “¡Hey es lo menos que puede hacer, gasté mucho en ese brazalete!”. Um no, eso no te llevará a ningún lado.
  • Ten en mente andar con la bolsa de ganar y con la de perder. O sea, mantén tus expectativas reales. Se que es difícil pero si ves que le dio like  a tu estado en  Facebook  no te adelantes creyendo que en definitivo quiere contigo, y no deja de pensar en ti.
  • Esto suena feo pero una buena dosis de celos siempre cae bien. El truco más viejo que el frío. Pero si funciona, ¡adelante! Eso sí, evita involucrar a terceros, a menos que sean cómplices y accedan a ayudarte. 
Evidentemente no estoy altamente capacitada para ayudarte Paco, pero si te puedo decir una cosa, algún día alguien verá lo cool  que eres,  y cuando digo cool, será con todo y tus ruidos raros al reír. Así que ¡no tires la toalla!

Nos leemos en un tris,
Dori dori

miércoles, 22 de mayo de 2013

Si puedes leer esto, ¡aplaude así! *Clap, clap*

Así que estaba pensando, “Wow, hace mucho no escribo… Sería divertido tener un blog” y luego me pegó como un rayo: “¡Vaya Dorimar, tienes uno! ¿Recuerdas?” Y es como llegamos a este punto en donde estoy escribiendo con tanto por contar pero sin idea de por dónde empezar, y no muy segura de que alguien quiera realmente leerlo… Pero en fin, no me importa (la verdad es que me importa  mucho y si alguno de ustedes está leyendo esto quisiera abrazarlo y llenarlo de arcoíris y galletas). Ando un tanto irreverente últimamente, lo que puede ser bueno y terriblemente malo al mismo tiempo. Sobre todo cuando se está tan cerca del verano, y estamos haciendo las dietas milagrosas, promesas de no dejar pasar un día sin cardio y mantenernos lejos de los carbohidratos.

Pero la verdad que tampoco eso me importa mucho ahora, lo que me lleva a pensar que tal vez esté pasando por una extraña etapa de pubertad tardía, menopausia temprana o una leve depresión. Tampoco me importa. He salido de un semestre universitario pésimo, peor de lo que me imagino sería una patada en el trasero por Hulk Hogan (no se porqué pensé en él ¿ok? ¡No me juzquen!). Al menos vencí victoriosa manteniendo buen promedio y recibiendo la invitación a otro “club de nerds”, en realidad una asociación de estudiantes de honor, ¡Yay  me !... ¿Pero les confieso algo? Tampoco me importa.

 ¿Saben lo que sí me importa? El poder regresar a bloguear, aunque sea un poquito y decir sandeces. Igual comenzaré clases muy pronto, he decidido que mi veraneo cambiará de lugar, en vez de mi casa en “Los Hamptons” será el campus de mi hermosa universidad. La vida intelectual no se elige, sino que ella te elige a ti. Claro, “vida intelectual” o el impulso de “¡quiero-terminar-el-bachillerato-universitario-ya-por-favor!”. Se que es un enorme riesgo a mi vida social, si tuviera una, ejem, seguimos… ¡hay que hacer sacrificios! Como decía mi padre-mejor dicho dice- “hay que dar del ala para comer de la pechuga”…  ¿En serio qué pasa conmigo hoy y los refranes? Bueno, para no perder la costumbre de cada año cuando llegan estas fechas de puro estado vegetativo en mi persona, he hecho honor a la tradición de vestir pijamas todos los días, acostarme lo más tarde posible (aunque ahora caigo redonda en mi casa a las 10… ¡Las 10! ¿Pueden creerlo? Me he vuelto una cibernauta aburrida, lo se), y levantarme lo más tarde posible (a las 10 de la mañana… tal vez deba jugar ese número) para así terminar una ajetreada agenda de ser improductiva. Todo esto termina representado un grave conflicto moral en mi persona, que se vuelve en un ciclo que va más o menos de la siguiente manera: “Tengo que hacer algo con mi existencia/cinco minutos más tarde/ no, no tengo porque son vacaciones”. ¿Me entienden? Estoy segura que sí.

Pues hace mucho que no me pasaba por aquí, ni que se de mi amigos blogueros, siento que estoy entrando a una aterradora mansión abandonada preguntando, “¿Hay alguien aquí?” y recibiendo como respuesta tan solo… eco. Lo que es preocupante, porque vendría a significar que mis fabulosos amigos me han abandonado  a consecuencia de tan malos tratos de mi parte. ¡Regresen los amo! ¡Esto puede salvarse! Espero hablar con ustedes pronto, sobre muchos temas, relevantes de actualidad, como “¿Por qué mi gato no me quiere?, ¿Qué hacer cuando has terminado todas las temporadas de tu serie favorita?, ¿Por qué la pizza es tan deliciosa?” y otros profundos asuntos, las sugerencias siempre son bien recibidas.

Nos leemos en un tris,
Dori dori
Con la tecnología de Blogger.

Follow

Contact Us

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Translate

 

La Bella Vita di Dori Copyright © 2011 -- Template created by O Pregador -- Powered by Blogger