jueves, 18 de julio de 2013

Hablemos sobre bubis

Pensé en mil maneras de empezar esta entrada, y de tantas cosas divertidas, sagaces hasta soeces que se me pudieron haber ocurrido me iré por la tangente, rompiendo el hielo y la verdad es que… hablaremos sobre bubis.  Sí, pechos. ¿Por qué? Bueno pues porque una lectora asidua y amiga, me hizo el acercamiento a través de mi Facebook, y cómo me iba a negar. Y también porque puedo. Me sorprendió que no se me haya ocurrido antes hablar sobre este tema tan importante, porque acá entre nos (de momento me siento como en una programa de cotilleo), las bubis  juegan un rol significativo en la vida de cada mujer (o persona que pueda pagarse un buen par).  De paso les aviso que si han pinchado este artículo creyendo encontrar información sobre el cuidado, prevención y otros puntos relevantes sobre los senos pues están en el blog equivocado. 

Ciertamente las bubis, y les llamo bubis  porque tetas me parece una palabra agresiva, ¿tiene sentido lo que estoy diciendo? ¿No? Continuemos. A ver, ¿acaso existe alguna manera para decir que las bubis  son un problema, sin quedar como una chica banal antifeminista en el intento? No, pero ha alguien le toca decirlo, haré el sacrificio. La verdad que hasta ahora no he conocido a ninguna mujer que diga “¡Oh-Dios-mío-mis –bubis- son-fabulosas-las-amo-son-tan-perfectas-que-si-pudiera-me-casaría-con-ellas!” Nadie y ¿saben por qué? Porque al igual que con todo lo demás las mujeres tenemos un chip en la cabeza que nos prohíbe aceptar las cosas viendo la belleza en ellas como son de buenas a primeras. Es casi como un código natural que viene inherente en nuestro material genético. Me explico, ninguna y lean bien (sobretodo tú hombre que estás leyendo esto a escondidas, ¿crees que eres invisible?), ninguna mujer va admitir en voz alta que luce bien aunque lo sepa con tan solo echarse un vistazo en el espejo. En serio, hay veces que cuando la luna se sincroniza con las estrellas y las constelaciones crean un perfecto mapa, Venus despierta en nosotras a la Afrodita interior, haciendo que nos afeitemos, maquillemos y obliguemos a nuestros pies adoptar inhumanas formas con tacones un poco demasiado altos para caminar, obteniendo como resultado a una mujer divina, guapa en letras de neón, a veces tan sensual que se vuelve obscena ante las miradas puritanas. O sea, ¡nos vemos sexy! Somos un ejército de  Naomis Campbells  listas para atacar.  

¡Lo sabemos y lo certificamos!... Claro eso ocurre hasta que alguien te dice: “¡Vaya que bien luces!” por ende nuestra respuesta instintiva será: “¡¿Estás burlándote de mí?! ¡Este vestido me queda H-O-R-R-I-B-L-E!” o el “¿De verdad? Fue lo primero que me puse y no sabía si se veía bien”, sea como sea, ¡JAMÁS! estamos satisfechas. La falsa modestia es nuestro escudo y pescamos por cumplidos hasta la saciedad, unas más que otras, unas con sutileza y otras no tanto (como las que ponen fotos en el instagram  con el  caption: “ ‘Fea ’ que sería el equivalente a= ‘subí esta foto en la que salgo bellísima porque Victoria me ha compartido su secreto; así que alaben mi belleza y refuercen mi autoestima ahora, carita triste’”). 

Básicamente esto es parte elemental de la psiquis femenina (o al menos su basta mayoría), no traten de entenderlo, aceptémoslos como una de esas interrogantes de metafísica que siempre permanecerá como un enigma y sigamos hacia delante. Las bubis  no son la excepción a la norma. Y  por eso siempre las que las tiene grandes, las querrá pequeñas y las que las tiene pequeñas las querrá grande. Así son las cosas. Y las que las tiene del volumen “ideal” lo más seguro encontrará alguna deformidad, posiblemente proveniente de su imaginación. O sus pezones no serán del color, forma o tamaño deseados . “¡Odio mis bubis son muy simétricas/asimétricas/sensibles/insensibles/duras/blandas/sudan mucho/no sudan/se mueven/no se mueven/hablan/no hablan!”. 

En mi caso, yo no me preocupé por mis tatas  hasta los otros días que vi a una jovencita como de 12 años que literalmente parece que se tragó un depósito de estrógeno mientras yo parpadeaba planaloide (lugar reinado por lo plano) fue habitado por un buen par de pechos que hace que mis duraznos lloren de pena. Y solo me preguntó “¿Cuándo rayos sucedió todo esto y cómo es que el milagro de la pubertad al parecer me saltó en su lista?” Tener las bubis  grandes nunca fue mi ambición, tampoco es que sea algo súpeeeeeer necesario para mí ahora, pero tampoco me caería mal un poquito de aumento, máximo en estos momentos que me di cuenta que se… (música de tensión) ¡SE ACHICARON! Al parecer la dieta vegana no pudo llevarse grasa de otro lugar que no fueran mis lolas… que suerte la mía. 

Ahora bien luego pienso si sería yo una buena candidata para unas lolas más grandes que talla B, si expondría mi salud o gastaría absurdas cantidades de dinero para unas… y llego a la conclusión de que no. Me quedo con mi B, soy suiza entre la A y la C, o sea soy una pacifista. Porque las mujeres con bubis  grandes, ¿adivinen? ¡También sufren! Las bubis  grandes traen consigo una gran responsabilidad (¿captaron el chiste? Jeje, ok…) dolores de espalda, el no ser vista a la cara excepto por tus padres, el no poder hacer ejercicios sin momificártelas primero para evitar el dolor, el tener que gastar más en entallar la ropa para que te quede justa en los lugares apropiados, ¡es COMPULSORIO usar sostén para salir! Y lo más triste… ¡renunciar a dormir boca abajo! 

Al final del día lo que cuenta es trabajar con lo que tienes, si son enormes o no, no hace mucha diferencia si no eres feliz. Así que mira a tus niñas y da las gracias de que están sanas, y piensa que al final del día no es justo ser cosificadas por un par de tetas o por otro lado respira aliviada sabiendo que existe el  push up bra. 

Nos leemos en un tris,
Dori dori

PS. ¡Gracias a Chelsi por la sugerencia!

miércoles, 17 de julio de 2013

Reseña: "El hombre que compraba gigantes"

Ficha técnica:

Páginas: 250 PVP: 16,50€
Año 1865. Agustín Luengo ha sido uno de los hombres más altos de España al sufrir acromegalia (enfermedad de la hipófisis que impide detener el crecimiento). De nacencia extremeña, mostró sus hechuras por toda España viajando con un circo portugués (por aquel entonces, la media de altura de los varones españoles no rebasaba el metro cincuenta). Después de actuar ante la corte de Alfonso XII, el gigante conoce a don Pedro Velasco, fundador del Museo Antropológico de Madrid, muy conocido, entre otras cosas, por mantener embalsamada en su propia casa a su hija, Conchita, vestida de novia; la muchacha falleció al cometer él mismo un error médico. Velasco hace una extravagante propuesta al gigante extremeño: Comprarle su cuerpo, pero la cosa se complica…

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Ediciones Áltera muy amablemente me envío una copia avanzada de esta historia de Luis C. Folgado de Torres, la cual debido a la distancia y contratiempos me ha tomado un poquito más reseñar. Pero como dicen palabras sabias “mejor tarde que nunca” y es por ello que hoy les hablaré de esta historia, la cual me cautivó desde la primera página. Sin darme cuenta me tuvo enganchada por horas, teniendo que detenerme por miedo a terminarla muy pronto, dejándome el sinsabor de quedarme sin lectura para los ratos de ocio. Cuando un libro logra ese efecto en mí pueden tomarlo como buena señal.

Y es que no solo se trata de un salto de fe  en base a mi criterio, sino a la excelente elaboración de una obra que sabe entremezclar armoniosamente fascinantes personajes e historia, con una imaginería vívida e intrigante. El autor utiliza un vocablo exquisito muy bien pensado y fácil de digerir sumado a una forma de narrar eficaz al momento de lograr en el lector, curiosidad por saber que será lo próximo en acontecer. Transmite con talento natural la esencia de sus personajes, brindándoles tal humanismo que hace que se adentren a nuestros corazones por brillo propio. A pesar de que  El hombre que compraba gigantes , hace epicentro a la increíble historia de Agustín Luengo, paciente de acromegalia, quien en su singular vida ocupada de aventuras se une a un circo, se vuelve famoso presentándose ante un rey y finalmente hace tratos con un despiadado médico; los segundos personajes en ocasiones eclipsaban su protagonismo. Porque créanme, aquí cada personaje tiene un trasfondo delicadamente escrito con esmero que lo hace rico, único y especial. 

Es verdaderamente impresionante la habilidad de Folgado para crear personajes que capturen credibilidad y gran complejidad sin sentirse forzado al mismo tiempo. Cualidad que a través de la trama es perenne y notable también en las descripciones de los escenarios, sensaciones y sentimientos que cada uno de ellos experimentan en esta melancólico relato. La novela refleja maravillosamente el vivir de una época en efecto antigua sin embargo no tan diferente a la nuestra en cuanto a cómo se le trata a aquel que nace aparentemente anormal. 

En definitiva es un libro altamente recomendable, entretenido y repleto de datos presentados de una forma amena que dan a conocer de manera mucho más profunda su contexto histórico, presentado en sus amplias facetas. Esta historia agridulce, lo cubre todo, el humor, la amistad y el amor también hacen sus apariciones dejándonos dentro de una marco forrado de gris la esperanza de que no toda la existencia de Agustín fue mísera y trágica. 

Finalmente debo destacar que el diseño de la portada está bellamente confeccionado y al igual que su contenido, atrapa al lector para no soltarlo hasta darlo por acabado. ¡Gracias a Luis C. Folgado y a Ediciones Áltera por traernos esta magnífica pieza! ¡Enhorabuena!

Nos leemos en un tris,
Dori dori

sábado, 13 de julio de 2013

BOOM!!!

BOOM!!! Estoy de celebración, al fin ¡terminé mis clases de verano! Me siento cansada, y como si un camión me hubiera pasado por encima. Pero al mismo tiempo con un alivio y contenta porque tanto trabajo y estrés ha valido la pena. Porque créanme que estos últimos tiempos han sido algo tempestuosos y no precisamente por la universidad… ¿Por dónde empezar? (No me digan que por el principio). Pues no me tiraré una a lo Taylor Swift y describir con lujo de detalle y metáforas fresas los motivos que hicieron de mi pasada relación amorosa una verdadera tragicomedia, aunque debería. Tal vez así imparta un poco de sabiduría con mi experiencia y ustedes mi fabulosos lectores corran con más suerte que yo, evitándose múltiples dolores de cabeza. 

Al menos, hoy por hoy puedo decirles con pura honestidad que estoy mejor que hace mucho tiempo atrás, en paz y genuinamente feliz. Uno se acostumbra a lo tóxico y a veces por ello no se da cuenta de que, diciéndolo con tacto, pues la que se supone y crees es “tu media naranja” te jode la vida (lo que pienso le quita inmediatamente el calificativo de “media naranja”, sustituyéndolo por “dolor en el trasero”). Justo eso comenzó a pasar, y ahí fue donde me di cuenta que no tenía porque ser así. Era momento de tomar una decisión por mi salud mental y por la de los demás a mi alrededor, quienes por cierto muy amablemente no me arrojaron ladrillos a la cabeza apuntándome lo obvio: “Dorimar estás en el ciclo vicioso de una relación sin futuro”. Chicos/as ustedes saben quienes son, ¡gracias! 

Porque poniéndome en el lugar de ellos puedo imaginar lo insoportable que es ver a una amiga/o pasándolo feo por voluntad propia… Yo en su lugar hubiera repartido unas par de bofetadas junto con las palabras: “¿Qué rayos anda mal contigo? ¡Despierta!” y tal vez una que otra táctica punitiva por ser tan cabecidura/o. Este rompimiento no ha sido de categoría “devora Nutella  ahogada en llanto” sino más bien, “ahora es momento de sacar tu mejor sonrisa y apoderarte del mundo”. Por lo que he decidido poner en alto mi siguiente  bestseller  autobiográfico titulado “Ya no es divertido: la vertiginosa historia de una veinteañera obsesionada con los gatos y la pizza, intentando ser adulta” (como notarán aun trabajo en el nombre y en el menor de los casos el libro); y ponerlos al día en lo que ha estado pasando conmigo, y dejarles saber que sigo viva, al igual que este blog. 

¡Juntos venceremos! No se porqué dije eso… en fin,  espero que su verano prometa y continúe haciéndolo, mientras, los espero en la próxima entrada si es que no me quedo impregnada a la butaca desde donde escribo esto debido a esta calor endemoniada. Quiero nadar en helado de yogur. 

Nos leemos en un tris,
Dori dori

lunes, 27 de mayo de 2013

Quitarse el brassier: "cosas que me alegran el día" (Parte I)

Es verano y está lloviendo con truenos, visto una bata sacada de cualquier clóset de abuela de setenta años, mi pelo parece un extraño ¿afro?... ¿casco pajoso?... ¿mapo usado?... por causa del frizz y se siente bien. El clima es perfecto, me encantan los días en que puedo parecer un calientito rollo de canela recién horneado, debajo de varias capas de sábanas, sin morirme de asfixia ni sentirme culpable por literalmente no moverme de ahí más que para ir en busca de refrigerios o al baño. Ando procrastinando ciertas responsabilidades académicas e ignorando el hecho que este viernes comienzo clases en verano, pero no me quejo. Si el tiempo sigue como va podré usar mis botas rojas de lluvia, (y mi submarino amarillo) lo que terminará por convencerme de que fueron una gran inversión y no una rotunda pérdida de dinero (aunque solo costaron cinco dólares, y ¡hay que alocarse de vez en cuando! Hablo de las botas claro).

¡La vida es buena señores!

Y como la vida es tan buena, les comparto una que otro detalle que hace que mis días sean sensacionales al nivel de “soy-una-estrella-del-rock-con-un-pony-volador-¡sensacionales!”:
  • Llegar a casa luego de un largo día y quitarme el “brassier” (sostén, sujetador, corpiño, cosa latosa que molesta pero aguanta las “lolas”, “levanta caídas”, “el milagroso” o como quieran llamarle). Es un momento mágico y glorioso. Se oye el “aleluya” y hay una ovación de pie llena de aplausos imaginarios, lo juro. 
  • Abrir el refrigerador y verlo repleto de toda la comida que te gusta, es sublime, pero es aun más hermoso cuando escuchas: “compré las galletitas de chocolate con ralladura de coco que tanto te gustan”. 
  • Necesito un momento después de ese punto, la dieta vegana me tiene sensible al hablar de galletas… 
  •  El papel toalla. Y con esto me refiero a ¡poder sacar de una el papel sin romperlo y que se quede más del 60% pegado al rollo, arruinándolo por completo! ¡¿Acaso es mucho pedir?! ¡Pero cuando me sale, (en muy pocas, pero memorables ocasiones), me siento con una maldita NINJA-MAJESTUOSA-QUE-ESCUPE MARIPOSAS LETALES!!! 
  • Cuando mi pulso no se revela en mi contra, permitiéndome delinear perfectamente mis ojos, sin explotarme uno en el intento. ¡Lograr el perfecto cat eye no es simple! 
  • Ir caminando y que salga esa canción que te hace “sentir-en-una-película-de-acción-llendo-en-cámara-lenta-mientras-ocurre-una-explosión-a-tus-espaldas” en Pandora. 
  •  Probarte la ropa y que se vea tan linda en ti como se veía en el gancho. ¡Dame esos cinco! 
  • Hacer cualquier diligencia y que la fila sea relativamente corta. Bono: que la persona en el mostrador en vez de ladrar, hable al atenderte. Tal vez con una sonrisa… Nah, eso ya es exagerar. 
  •  Nachos con queso. Porque todo es mejor con un buen plato de estos. O queso. 
  • Poder comer hasta sentirte llena y que tu barriga no se infle tomando forma de pera. ¿Acaso soy un bendito pez globo? 
  • Sobretodo cuando llevas un vestido muy ajustado de esos qué dicen: “me-quiero-ver-un-poco-facilona-sexy-pero-no-tanto. Soy-profunda-porque-leo-y-escucho-Coldplay” Y el Spandex, parece una boa constrictora que quiere asesinarte. 
  • Salir decente en una foto, no tomada por mí, en el primer intento (soñar, no cuesta nada). 
  •  Que mis medias estén completas, con sus parejas correctas. Sospecho que la lavadora se las come o algo, qué se yo. 
  • Lograr que mi pelo tenga perfectas “ondas-veraniegas-creadas-por-sirenas-vírgenes-de-la-Atlántida” sin que el resultado sea verme como la versión latina y no adorable de Shirley Temple. 
  •  Pizza para desayunar, pizza para almorzar y pizza para cenar. 
  • ¡Cómo olvidar! Pizza para merendar. 
  • Entrar a Facebook sin tener invitaciones (ni tan siquiera una) a jugar a ser granjera que rompe dulces y vive en una fraternidad universitaria. 
  • Cuando voy a usar mis auriculares y los encuentro desenredados. 
Me he dado cuenta que mi lista puede ser interminable, mmm… la continuaré futuramente. Ahora una siestecita, olvidé poner eso.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

viernes, 24 de mayo de 2013

El síndrome “Bitch Face”

¡Lo admito! ¡Padezco de síndrome agudo de Bitch Face (lo que en español mal traducido sería síndrome de cara de perra)! Me ves por algún sitio y dirás: “Caray, esa chica parece que matará a alguien mientras huele un saco lleno de mierda”. Es una combinación entre Blair Waldorf y Regina George, devastadora por demás. No tengo cara de buenos amigos, pero no lo hago adrede… ¡Lo juro! Lo que quiere decir que si nos encontramos ¡no se asusten! Soy buena persona, haré uno que otra broma no tan chistosa y mantendré los niveles de incomodidad al mínimo. Nos tomaremos un café y comeremos sabrosos postres, lo prometo.

No se de dónde nace la idea de que por ser mujeres, debemos tener una petrificada sonrisa pegada a la cara, pero en mi caso cuando trato de sonreír sin ganas termino un tanto como Chandler Bing :


 ¿Ven? No muy halagador que digamos.

Por la sanidad de los que sufrimos esta condición, más común de lo que se cree, he decidido escribir algunos pensamientos por los que atravesamos los pacientes del Bitch Face, cuando se nos presentas ciertas situaciones y en uno que cada momento de nuestras vidas.


  • “'¡Sonríe!’ ¿Qué? Oye tú, extraño, no me digas que hacer. ¡No sabes quién soy, no sabes por lo que he pasado! ¡No sabes de mi vida! Un momento, ¿por qué me dices que sonría? ¡Ah por mi carota! ¡Descuida estoy bien, soy amable, me gustan los cachorritos!”
  • “Sonríe Dorimar, sonríe… casi, casi… ¡muy bien así! ¿Qué es eso en el espejo? ¡Uy qué horror! Mejor no.” “-Hoy hace un hermoso día soleado, los pajaritos cantan… la vida es bella, Dorimar. -¡Ánimos, todo tiene solución!- extraño en la calle. ”  
  • “¡Con esta cara no conseguiré a mi media naranja, moriré sola y con 40 gatos!” *Amo a los gatos, solo fue un ejemplo. 
  • “¡Con solo con ver su portada un libro no debes juzgar, no has aprendido nada de ‘Thomas y sus amigos’!” 


  • “No soy gruñona, pero si insistes te lanzaré mi zapato en la cabeza” 
  • “‘¡Ay mírala, siempre tan finolis!’ Si me vieran comer no pensarían lo mismo, jejeje *risa psicópata*” 
  • “Si pudieran leer mi mente notarían que vivo en el mismito “país de las maravillas”, ¡Oh! ¿qué es eso? ¡¿Un gatito en una tacita de té?! ¡Voy a llorar, adorable!” 

Estos y más son ejemplos de lo que atravesamos los que vivimos el día a día con el síndrome crónico de Bitch Face… Gran parte se puede adjudicar a que somos los seres más introvertidos del planeta y cualquier interacción social hace que casi nos hagamos pis encima, ocasionando hasta convulsiones o también que seamos despistados hasta la médula y tendamos a evadir la realidad perdidos en nuestras lindas y cómodas fantasías. Lo importante es recordar que no estás solo/a. Juntos podemos ayudarte.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

*Esta no es una condición médica real, ni su autora médico, especialista o persona apta para ser tomada en serio. Consulte a un profesional de verdad, es lo más recomendable.

jueves, 23 de mayo de 2013

Dori dori responde: "Entre fábulas del 'Friendzone'"

Hoy contesto la primera pregunta, que un intrépido que tiene fe en que soy apta para aconsejar me hace a través de mi correo electrónico, si quieres que responda algo puedes contactarme (bajo tu propio riesgo) pulsando donde dice: “Ver todo mi perfil” y luego marcando en “correo electrónico”. O dejando un comentario en esta entrada como anónimo. ¿Fácil cierto? Y por lo de la identidad, descuiden sus secretos siempre estarán a salvo conmigo, a menos que sea la confesión de un crimen…

Ahora bien, mi anónimo, quien llamaré Paco (porque fue el primer nombre que se vino a mi cabeza), pregunta: Siempre soy el amigo, ¿qué puedo hacer no caer en el Friendzone 

Uy… esta es una dura. Todo cambia, ¿recuerdan cuando era mayormente la chica quien terminaba en el friendzone ?  Yo sí. Era casi como en una película de los ochenta. Sí, de esas donde la chica nerd se enamoraba platónicamente del chico popular, quien ni sabía de su existencia hasta que le hacían un súper cambio de imagen, que básicamente consistía en quitarle los espejuelos y soltarle la melena. Tal vez son cosas mías por vivir en una burbuja Hollywoodense  pero de lo que no cabe duda es que ahora el Friendzone se ha vuelto en toda una ciencia, y ahora las más reconocidas víctimas o los más que hacen  memes  al respecto, son los chicos. 

Haciendo una concienzuda introspección me puse a pensar, llegando a la conclusión de que nunca he vivido el ser “puesta” en el  Friendzone. Antes de que digan, “que suerte tienes” o “¡que maldita, tu eres las que pone a uno en la brutal y descorazonadora zona de amigos!!!” les comento que si no lo he pasado es porque, sin contar personajes ficticios de libros, televisión y artistas, mi lista de seres de carne y hueso, objetos de mi afección era muy, muy, muy mínima llegando a lo inexistente. Lo que inclusive le hizo dudar de mi orientación sexual a par de personas, porque si no te gustaba alguien, eras una lesbiana, marciana o amargada solitaria. Ugh. ¿Y sí así hubiese sido, cuál es el bendito problema?! Pero eso lo dejaré para otra entrada. Volviendo contigo mi buen Paco…

Por lo general suelo ser muy directa cuando me gusta alguien y cuando le gusto a alguien. (Ahora esto no aplica ya que ando en una relación). He vivido situaciones en donde se que un chico quiere conmigo, pero de mi parte no es lo mismo. Por lo que procuro dejárselos en claro desde el principio. “Sabes, eres chévere y todo, pero por ahora no estoy interesada en una relación”. Corto, conciso y al grano, como arrancar una curita. Lamentablemente, se que no todos los casos son así y que muchas mujeres suelen ser criaturas hermosamente perversas. ¡Te hablo a ti Summer Finn ! Y les gusta todo el galanteo, las salidas gratis, los piropos, las atenciones. De vez en cuando es bueno, agranda el ego, te sube la autoestima y te da una sensación de poder.  

Creo que eso último tiene que ver mucho con esto. El poder. Es cómodo contar con alguien que sabes haría cualquier cosa por ti, con el que puedes hablar de todo y que te hará reír, pero hay que entender los límites.  Porque hay una fina línea entre la inocencia de una amistad y el “estoy-ignorando-el-hecho-de-que-estoy-jugando-con-tus-sentimientos”. Ahora bien, ¿qué hacer para salir del Friendzone ? ¡Pues para eso debo crear un blog en específico mi amigo! Pero hago el intento en la siguiente lista, que creo puede ser de utilidad para todos y todas:

  • La seguridad en ti mismo es clave. Lo que se traduce a “¡Por todos los cielos no parezcas un Sad Sam  detrás de ella! Nadie tolera a los rogones, ¡ni que fuera la princesa de Java! 
  • No confundas eso con comportarte como un verdadero patán. Malas noticias nadie tolera a los patanes tampoco. ¡Ten orgullo y auto-respeto! Si te quiere bien, y si no pues se lo pierde, sin rencores.  No hay necesidad de ser antipático. 
  • Déjale saber que no estarás disponible toda la vida para cuando ella abra los ojos y vea el estupendo espécimen que eres. Sigue con tu rutina normal, no estés al pendiente de cuando te mandará un text, ni la agobies mándenselos tampoco. 
  • No intentes comprarla, si quieres hacerle un regalo, es porque de verdad te nació no porque esperas que mágicamente se enamore de ti y sean felices para siempre porque… “¡Hey es lo menos que puede hacer, gasté mucho en ese brazalete!”. Um no, eso no te llevará a ningún lado.
  • Ten en mente andar con la bolsa de ganar y con la de perder. O sea, mantén tus expectativas reales. Se que es difícil pero si ves que le dio like  a tu estado en  Facebook  no te adelantes creyendo que en definitivo quiere contigo, y no deja de pensar en ti.
  • Esto suena feo pero una buena dosis de celos siempre cae bien. El truco más viejo que el frío. Pero si funciona, ¡adelante! Eso sí, evita involucrar a terceros, a menos que sean cómplices y accedan a ayudarte. 
Evidentemente no estoy altamente capacitada para ayudarte Paco, pero si te puedo decir una cosa, algún día alguien verá lo cool  que eres,  y cuando digo cool, será con todo y tus ruidos raros al reír. Así que ¡no tires la toalla!

Nos leemos en un tris,
Dori dori

miércoles, 22 de mayo de 2013

Si puedes leer esto, ¡aplaude así! *Clap, clap*

Así que estaba pensando, “Wow, hace mucho no escribo… Sería divertido tener un blog” y luego me pegó como un rayo: “¡Vaya Dorimar, tienes uno! ¿Recuerdas?” Y es como llegamos a este punto en donde estoy escribiendo con tanto por contar pero sin idea de por dónde empezar, y no muy segura de que alguien quiera realmente leerlo… Pero en fin, no me importa (la verdad es que me importa  mucho y si alguno de ustedes está leyendo esto quisiera abrazarlo y llenarlo de arcoíris y galletas). Ando un tanto irreverente últimamente, lo que puede ser bueno y terriblemente malo al mismo tiempo. Sobre todo cuando se está tan cerca del verano, y estamos haciendo las dietas milagrosas, promesas de no dejar pasar un día sin cardio y mantenernos lejos de los carbohidratos.

Pero la verdad que tampoco eso me importa mucho ahora, lo que me lleva a pensar que tal vez esté pasando por una extraña etapa de pubertad tardía, menopausia temprana o una leve depresión. Tampoco me importa. He salido de un semestre universitario pésimo, peor de lo que me imagino sería una patada en el trasero por Hulk Hogan (no se porqué pensé en él ¿ok? ¡No me juzquen!). Al menos vencí victoriosa manteniendo buen promedio y recibiendo la invitación a otro “club de nerds”, en realidad una asociación de estudiantes de honor, ¡Yay  me !... ¿Pero les confieso algo? Tampoco me importa.

 ¿Saben lo que sí me importa? El poder regresar a bloguear, aunque sea un poquito y decir sandeces. Igual comenzaré clases muy pronto, he decidido que mi veraneo cambiará de lugar, en vez de mi casa en “Los Hamptons” será el campus de mi hermosa universidad. La vida intelectual no se elige, sino que ella te elige a ti. Claro, “vida intelectual” o el impulso de “¡quiero-terminar-el-bachillerato-universitario-ya-por-favor!”. Se que es un enorme riesgo a mi vida social, si tuviera una, ejem, seguimos… ¡hay que hacer sacrificios! Como decía mi padre-mejor dicho dice- “hay que dar del ala para comer de la pechuga”…  ¿En serio qué pasa conmigo hoy y los refranes? Bueno, para no perder la costumbre de cada año cuando llegan estas fechas de puro estado vegetativo en mi persona, he hecho honor a la tradición de vestir pijamas todos los días, acostarme lo más tarde posible (aunque ahora caigo redonda en mi casa a las 10… ¡Las 10! ¿Pueden creerlo? Me he vuelto una cibernauta aburrida, lo se), y levantarme lo más tarde posible (a las 10 de la mañana… tal vez deba jugar ese número) para así terminar una ajetreada agenda de ser improductiva. Todo esto termina representado un grave conflicto moral en mi persona, que se vuelve en un ciclo que va más o menos de la siguiente manera: “Tengo que hacer algo con mi existencia/cinco minutos más tarde/ no, no tengo porque son vacaciones”. ¿Me entienden? Estoy segura que sí.

Pues hace mucho que no me pasaba por aquí, ni que se de mi amigos blogueros, siento que estoy entrando a una aterradora mansión abandonada preguntando, “¿Hay alguien aquí?” y recibiendo como respuesta tan solo… eco. Lo que es preocupante, porque vendría a significar que mis fabulosos amigos me han abandonado  a consecuencia de tan malos tratos de mi parte. ¡Regresen los amo! ¡Esto puede salvarse! Espero hablar con ustedes pronto, sobre muchos temas, relevantes de actualidad, como “¿Por qué mi gato no me quiere?, ¿Qué hacer cuando has terminado todas las temporadas de tu serie favorita?, ¿Por qué la pizza es tan deliciosa?” y otros profundos asuntos, las sugerencias siempre son bien recibidas.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

domingo, 27 de enero de 2013

Cuando llega el mes de: enero

Hola queridos amigos, los he echado de menos. Este mes he cumplido 21 el 21 y puedo decirles con mucho placer ¡que he sobrevivido! La profecía Maya ha sido superada con éxito. Aquí un leve vistazo de lo que aconteció, ¡espero y lo disfuten!


Concierto de la Orquesta Sinfónica


Mantra adoptado para este mes y la posteridad. En español burdamente traducido a un "Levantarse. Patear traseros. Repetir." Porque a veces hay que levantarse siendo un tanto "rebelde y badass".


Mi hermano haciendo su arte.


Los 21 celebrados a puros  mojitos. 


Momentos fashionistas inspirada en el  pop  art.


Una estupenda cena árabe, gracias al  chico.



"Pollo al curry" muy sabroso.


Y cuando dije chico, hacía referencia a él <3


¡Más comida árabe! Un ENORME pata de ternero esta vez. Y cuando digo ENORME es más un "los -Picapiedra-enorme". 


En este enero me dio un donaire  vintage  que se vio reflejado fuertemente en mi maquillaje y peinado. 

¡Pero que enero señores! Ha pasado de todo, y me lo he pasado de lo lindo. Todo divino y especial, la vida me sonríe. Espero que ustedes también estén a pesar del trajín de nuestras rutinas diarias, disfrutando y como yo, apreciando lo bello. Ando un tanto hedonista, supongo... así que no me prestén mucha atención. ¡Lo quiero!

Nos leemos en un tris,
Dori dori


lunes, 7 de enero de 2013

Bailemos

¡Hoy 7 de enero  de 2013, quiero felicitar a mi amado padre en su cumpleaños! Deseo que junto con mi madre viva eternamente, o por lo menos hasta que yo muera. ¡Ja! ¡Te amo pa, que cumplas muchos más! En otras no muy agradables noticias, esta semana comienza la universidad, nuevamente. Admito que estaba muy desorientada, tanto que creía ya estar en las vacaciones de verano. No dejo de pensar en las vacaciones de verano y en que ya ansío poder descansar otra vez. Lo que revela sin lugar a discusión que soy una vaga, vagoneta, vaguísima. ¡Que pereza! Y debo ponerme en órbita, ni si quiera he comprado una libreta… Ni modo. La verdad, ahora me preocupa el que mi hermano está con fiebre y eso me pone toda triste. Espero y no sea nada grave y se recupere pronto. Ugh…Definitivamente los ¡lunes apestan! Y no una peste rica de queso finolis, si no de las pestes que te hacen enojar y sacar lágrimas al mismo tiempo. Aunque, a veces pienso que los lunes son tan mal incomprendidos. Pobres, debe ser difícil cargar con la peor reputación de la semana. Lunes, cariño, no tienes la culpa de mi malhumor. Son un cúmulo de pequeños acontecimientos que se me han posado como una piedrita en el zapato. Pero la buena noticia es que ya me los sacudí con una buena sesión de baile para uno.

Les recomiendo la terapia del baile para uno. Las mejores fiestas a las que he ido, en realidad vendrían siendo las únicas. Dios… de verdad que necesito salir más de casa supongo. Como sea, las mejores fiestas requieren de Pandora/Youtube (a discreción de ustedes) un buen par de medias (para resbalar bien por el piso) y el moverte hasta que los huesos parezcan gelatina y tengas convulsiones provocada por el éxtasis de la buena música. No tienes que ser un bailarín profesional, mientras peor te menees, ¡mucho mejor! Tienes que ser ridículo, errático y estar cubierto en sudor. Es casi una terapia. Te libera y tiene como bono ser un increíble ejercicio de cardio.  Entre sus múltiples ventajas también cabe destacar que son súper baratas y muy “padres amigable”. Puede y crean que estás drogado o ebrio al verte remeneándote como un gato epiléptico pero eso no importa. Y no. Nunca he visto un gato epiléptico. Al menos no que recuerde.



 ¡¿QUIÉN QUIERE PONERSE SALVAJE Y BAILAR HASTA VOMITAR?!... ¿Nadie? ¿En serio?... ¿De veras? Pues se ¡fastidiaron! Porque estamos hoy reunidos aquí para bailar todos juntos en nuestras habitaciones y si tienes la casa para ti solo. ¡Qué envidia! ¡Pero de la buena! Es por tal motivo que les presento mi playlist con algunas de las mejores canciones para bailes para uno. Si no hacen que sacudas lo que tu mamá te dio o mover aunque sea uno de los 206, ¡206!, huesos de tu esqueleto. ¡Te devolvemos tu dinero! ¡Y ni si quisiera tengo que hacerlo, porque no me has dado ni un centavo! Ya, sin tanto preámbulo vamos con la canciones.

 #5: “Tokyo” The Wombats



No estás en ningún bar de Japón, pero con esta tonada te transportarás a uno. Créeme, saltarás y harás estupideces como si estuvieras intoxicado por mismísimo Sake. ¡Salud! 

 #4: “The Night Out” Martin Solveig



 Demás decir súper pegajosa. Y puede que hasta alguno se identifiquen con la letra.

 #3: “Money Maker”



The Black Keys Ningún baile para uno, podría estar debidamente completado sin esa canción que nos saca nuestro lado RAWR o de stripper de bar de mala muerte. Ya saben sin esa, que nos haga hacer esos movimientos que jamás pensaríamos hacer en público. ¡Tomen ese tubo imaginario y domínenlo!

 #2: “Fancy Footwork” Chromeo Si esto no te hace bailar… nada lo hará. ¡NADA!



 Y por #1, redoble por favor…

 “You Get What You Give” New Radicals ¡Un clásico, que no solo te hará bailar sino sentir híper-bien!



 ¡Y que continúe la fiesta! 

 Nos leemos en un tris,
 Dori dori

sábado, 5 de enero de 2013

“El bullshitero”

Esta entrada es un perfil general, ligeramente basado en este triste espécimen de la vida real al cual he denominado como “bullshitero”. Si se topan con uno/a, ¡no teman! Este artículo, les ayudará a identificarlos, aprender a lidiar con ellos y evitarlos. Antes de sumergirnos de lleno al tema, hagamos un pequeño repaso o lección de la terminología a beneficio de todos aquellos desconocedores.

Para saber que es un “bullshitero” me remontaré a una anécdota vivida en mi clase de teoría del derecho (¡la cual por cierto pasé con A!). El profesor era todo un encanto lleno de sarcasmo, chistes existencialistas y humor negro. Tres de mis cosas favoritas. Y en uno de los primero días de curso recuerdo que comentó que “los que estudiamos leyes, tendemos a ser bullshiteros  por naturaleza”.  Esas palabras me han calado hondo y en estos últimos meses me han sido muy útil para poder manejar un “tipo” de personalidad (aclaro, puede ser tanto en hombres como mujeres o koalas con súper-poderes) con el que lamentablemente se encontrarán todos los que están en la travesía de hallar a su  media  naranja.

Como se pueden imaginar “bullshitero” es un disparate no reconocido por la RAE, que viene de la palabra en inglés, ‘bullshit’. Que en español tiene el equivalente a mentiras, patrañas, pamplinas, etc. Con su definición ya más o menos clara, prosigo. En el tema  corazón  no cuento con un Ph.D. y a veces dudo que hasta de sentido común, pero si puedo decir algo, hay que cuidarse de los “bullshiteros”. Y si están a punto de enredarse con uno/a. ¡Alto! Piénsalo dos veces. Porque un “bullshitero” es una compilación de todo, a lo que por tu sanidad mental, debes evitar. A menos que seas masoquista y te guste la gente con falso diagnóstico de bipolaridad. De ser así visita la oficina de tu psiquiatra. Pronto.

Un “bullshitero”  aparecerá en tu vida de repente, cuando menos te lo esperes. Sin invitación. Se te presentará como una persona divertida y “cool” con la cual intercambiarás interminables mensajes de texto, interesantes conversaciones telefónicas y “likes” en Facebook, como no tienes idea. Poco a poco irá ocupando más tiempo de tu rutina diaria, hasta el punto de que cualquier excusa será buena para buscar tener noticias suyas, “vi esta roca y no se porqué me recordó a ti”. Serán momentos de “cremas y galletas” donde te dejarás llevar, pensando que tienes un prospecto seguro con el que posiblemente (no de inmediato a menos que sea un caso desesperado, si es así que pena) puedas afianzar una relación más allá que amistad. Oh, vaya, cuando equivocado/a estabas. Los “bullshiteros” en su mayoría tienen el arte de la persuasión y de saber exactamente que es lo que quieres oír, y cómo decirlo (aclaro, eso no significa que la buena ortografía esté garantizada. Pueden ser brutos/as disfrazados con el “tienen ese no se qué, qué se yo").

Cuando choquen con un “bullshitero” tengan consciente que estas almas trastornadas, son los reyes/reinas de las señales mixtas. Su himno (y tal vez hasta  "ringtone” ) es “Hot N Cold” de Katy Perry, por lo que siempre les tendrán en ese bamboleo de “¿le gusto o no le gusto?”. Un día te hablará sin cesar como puede también y no lo haga por semanas. Preguntándote si se lo llevaron los extraterrestres o si todo fue sacado de tu imaginación. Tranquilos, no son alucinaciones, sino las armas de los “bullshiteros”. Y prepárense para las eternas excusas. Los “bullshiteros” son seres muy creativos a la hora de inventar explicaciones que justifiquen porque nunca salen contigo, o porque no se comunican, o mejor dicho porque de la noche a la mañana huyen de ti como si tuvieras la peste. Punto. Tenemos que ser solidarios y entender que la fea verdad es que los “bullshiteros” NO, y repito NO saben que rayos quieren hacer con sus vidas. Y eso se entiende. Porque hablando sin tapujos, nadie tiene claro al 100% qué rayos hacer con sus vidas. El problema aquí reside en que en sus proceso de toma de decisión se llevan a personas ingenuas en volandas. Y eso no está bien.

Viven atormentados bajo el yugo del miedo. ¿Miedo a qué se preguntan? Pues a ciencia cierta, no les se decir. Puede que a tener un rollo serio, a ser honestos, a mostrar su lado sensible o la vulnerabilidad que envuelve toda interacción social-humana. En resumidas cuentas los “bullshiteros” no quieren tenerte del todo, pero tampoco quieren soltarte del todo, lo que les hace decir lo que sea necesario para mantenerte cerca, pero no lo suficiente. Es un lío, uno que no vale la pena. Amigos que lean esto, si lo tuyo es la inconsistencia y un es estado “WTF?”, pues puede y  un “bullshitero” sea para ti, mas si lo que buscas es alguien honesto que sepa lo que quiere y genuinamente vea en ti cualidades que le hagan arriesgarse a tener algo lindo contigo… ¡HUYE Y SÁLVATE! Porque eso es lo menos que un “bullshitero” podrá ofrecerte.

 Ya saben. ¿Qué van a hacer si ven a un “bullshitero”? ¡Sacar el ajo y encomendarse a dios!  Nah, eso es algo exagerado. Simplemente abrir los ojos y alejarse (sutilmente, por favor) de la zona “amor”  y tomar rumbo a la zona “amigos”. Y si no creen que sean lo suficientemente fuertes, para ir a la zona “ amigos”, alejarse completamente es lo más sabio. O sea no guarden esperanzas de que recibirán esa anhelada llamada, ese SMS con un meme que les haga reír, y mucho menos una invitación cuerpo a cuerpo (por Skype, no se vale) a ver una peli. Antes que la cosa se ponga de hormiga brava y se aviva el instinto “¡te-quiero-sacar-los-ojos-por-jugar-con-mis-sensibles-sentimientos!”.  Y esta ha sido otra cápsula informativa. Espero que de utilidad, recuerden no entren en pánico los “bullshiteros” ladran pero no muerden.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

viernes, 4 de enero de 2013

Un poquito aburrida. Un poquito inspirada.

¡Hola, hola! Les presento un compendio de imágenes que resumen más o menos mi receso "invernal". O estado de hibernación, del que he disfrutado al estar en casita por el descanso navideño. Estando en mi habitación, he tomado algunas fotos que no se porqué me han dado inspiración. Nos pondremos algo íntimos, ya que les abriré las puertas sin reservas a uno de los espacios más sagrados. Mis aposentos (siempre quise decir esa frase).

Para los que no lo sepan, adoro la moda, y si tuviera que dedicarme a otra cosa que no fuera la abogacía, sin titubear sería una "stylist" a lo Rachel Zoe  en sus inicios. No es frivolidad, es admiración al arte del mundo de la moda e imagen. Una industria que desde siempre ha sabido adaptarse al cambio inminente de los tiempos. No niego que me llena de cierta chispeante alegría cuando amigos y desconocidos comentan mi buen gusto a la hora de vestir o elegir un atuendo. Más aun cuando se acercan en busca de mi ayuda. Y sí que hay quienes la necesitan. ¡Con urgencia! Ahora bien, si les digo todo esto es para que no se extrañen al notar que varias de las fotografías constan de ropa, zapatos, accesorios etc.

Espero y las disfruten y que junto con ellas puedan conocer un poco más sobre mí. Tal vez he visto mucho el blog de "Free People" o estaba muy pero muy aburrida. Como sea, aquí se las dejo.


Mi cama ya vuelta un desastre, para ponerme cómoda y escribir o ver memes, series, o videos de youtube sobre gatos. Y hablando de gatos, pueden notar a mi Jack, quien ahora mismo parece el doble de la lámpara de Pixar, usando su protector, ya listo para acurrucarse bajo las sábanas con su mami. 


No me culpen, como toda aficionada a la moda, tengo debilidad por los zapatos. En especial mis botines, los cuales se han vuelto mi más recién obsesión desde siempre. (Siempre he sido chica de botas, para nada tenis). Estos son mis tres favoritos, por ahora. Aquí también ven resumida el palette  de colores que predomina en mi guaradarropa. 


Me la vivo buscando "citas inspiradoras". Y esta se ha vuelto en mi nuevo mantra  para este 2013. 


No puede faltar la buena lectura. Me encuentro releyendo uno que otro clásico y los sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz. Últimamente ando leyendo más poesía, sobretodo de Mario Benedetti (ausente en la foto). 


"Todo está en los accesorios". Soy fiel creyente de eso, por eso me gustan tanto. En especial este "ordenador" que mi madre me regaló como intento de frenar que los dejara regados en cada esquina. 


Un vistazo a una sección de mi clóset. Mi madre me ha estado convenciendo de que deje un poco los tonos tierras y negro y me vaya suavizando. Ver tantas prendas de tonos claros es una sorpresa para mí.


Más accesorios. El tribal que sobresale es uno de mis predilectos y ahora más cuando vi que una de mis "It Girls" Alexa Chung también lo tiene. Podemos ir de compras juntas, porque compartimos gustos semejantes. ¡Y eso es GENIAL!


Para una "amante de los gatos" como yo, este es el MEJOR estuche para sus lentes. EL. MEJOR.


Una pequeña pila se sombreros, que aparte de ser muy chic  son un resuelve para cuando no queremos peinarnos.

El mejor blog del mundo... no me juzguen. Si no me pauto yo, entonces quién. 

Ando contenta (aunque puede y no lo parezca en la foto) porque he practicado mis técnicas de maquillaje y ahora manejo el delineador líquido como toda una  pro



Parte de mi colección de lentes de sol. Adicción de la cual permanezco en plena recuperación. El secreto consiste en "un día a la vez".


No se que tiene esta imagen que me gusta tanto. 

Bueno queridos amigos hasta aquí esta, una tanto "diferente" entrada. Espero que no importa de donde, logren hallar inspiración. Tal vez le pase como a mi y sea en una combinación de colores de unas telas o puede y en la majestuosidad del cielo. Si algo he aprendido es que a veces se encuentra mucho más cerca siendo más simple de lo que pensamos. 

Nos leemos en un tris,
Dori dori



jueves, 3 de enero de 2013

Yo y mi crisis de los 21


El 21 de este mes cumplo 21 años y es entonces cuando la profecía habrá de cumplirse. No, en realidad esa soy yo inventado bobadas porque… ¡Estoy ATERRADA! Aterrada al nivel de que no sé qué hacer primero. Si reír o llorar, así que es muy probable que haga ambas al mismo tiempo lo que me arruinará mi maquillaje de ojos “ahumados” y me hará lucir aparte de patética como una completa lunática. ¡Yay para mí! Verán, no es que esté desvariando-puede que sí- pero yo no soy muy fan de los cumpleaños. Lo sé. Sé que eso está muy mal, y que debería ser más agradecida por un año más de vida y de estar compartiéndolo con gente que me quiere y/o tolera. Pero no seré hipócrita y mientras hunda mi cara en el bizcocho de chocolate, o en una tarta de frutas o me atragante con una galleta gigante o las tres, (¡espero y sean las tres!) no haré más que pensar en que me estoy volviendo vieja con cara de coneja y patas de avestruz. ¿Entienden? Yo sé que sí.

El número 21 se me hace tan… grande. Es una edad significativa ya que legalmente mis padres ya no tienen que velar por mí en lo absoluto. Nada de responsabilidad. Serán libres. Al menos no me botarán de casa. ¿Verdad ma y pa? En fin, ese número me da con hiperventilar. Porque representa un millón de cosas que poco a poco se van amontonando en mi cabeza causándome un irracional temor a la adultez, a crecer, a la perspectiva que tengo sobre la vida pero sobre todo al futuro. Tengo planes y muchos pero al mismo tiempo esa vocecilla latosa sigue al fondo de mi cerebro susurrando “Pero… ¿Qué pasaría si...?” Y por todos cielos, ¡me vuelve loca! ¿Por qué no acabas la bendita pregunta?  ¿Qué pasaría si qué? ¿Si mis planes cambian? ¿Si no son los mejores? ¿Si meto la pata? ¿Si no se dan? ¿Si se dan? ¡DEMASIADAS PREGUNTAS! Y me provoca huir porque es más fácil y soy más de las que corremos ante las encrucijadas. ¡Já!

Reconozco que eso no es algo de que alardear.

En este enredo de ideas que tal vez no he sabido cómo expresar correctamente (lamento eso), lo que intento decir es que para mí los 21 más que otro cumpleaños es un golpe de realidad. Una realidad para la cual no sé si estoy lista pero que viviré de todos modos. Y junto con todas esas insoportables preguntitas ya mencionadas antes, viene la peor… “21 años y… ¿qué he hecho con mi vida?”. Porqué habré de ser tan inconforme y dura conmigo misma en esta fecha, no lo sé. Pero siempre pasa y más ahora que veo como amigos cercanos ya hasta están, ¡COMPROMETIDOS!!!

Repito: ¡COMPROMETIDOS!!! ¿MATRIMONIO? ¿Saben lo que es eso? Algo GRANDE. Y más aún, cuando en una de estas parejas se encuentra mi mejor amigo.  Quien más que mi mejor amigo es como mi hermano, y que compone una gran parte de mi vida. 

¡Oh antes de que se me pase!

¡Mandy, si lees esto quiero que sepas que te amo y que solo les deseo a ti y Chels, lo mejor de lo mejor! Y Chels… Más te vale que lo trates bien porque si no… Ten en cuenta que seré abogada. Suficiente dicho. Broma, broma. Hacen una pareja divina y son adorables.

Retomando el tema principal; es cierto que uno no debe vivir en comparaciones de cómo viven los demás. Valga la redundancia. ¡Al comino con eso! Porque cada cual es un mundo diferente, pero tampoco taparé el sol con un dedo. Y eventos como estos a veces te llegan de golpe dejándote con un simple “WHAAAAT? Pero si apenas ayer nos graduamos de preparatoria y entramos a la universidad”.

Y es ahí cuando “BOOM! POW! CHOW!” Y eso sonó como una sopa china.

Me doy cuenta que no es así. Que no fue apenas “ayer”. Que de pronto tendré 21 y con suerte un grado universitario culminado. Y que ya en un parpadeo asistiré a las bodas de mis amigos cercanos usando rímel a prueba de agua porque no solo lloraré por su felicidad sino porque pondré en duda si al igual que ellos tendré algún día eso y podré decir “I got my shit together”. Y será extrañamente placentero y genial. Y luego lloraré aún más por lo ridículamente feliz que estoy por ellos y por el amor que los arropa, y la familia que tal vez hagan, y todas esas cursilerías con sabor a merengue de fresa que hacen que valga la pena levantarse todos los días y darnos el lujo de soñar, anhelar y aspirar.

Así que en este cumpleaños cuando culmine la celebración (de la cual no tengo ni idea de cómo será o que haré), regresaré a casa, tiraré los tacones a un lado me comeré una pinta de helado sabiendo que todo estará bien, pensando en las cosas bellas que la vida me ha ofrecido y en que son solo 21 y tengo mil cosas por vivir.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

¡2013!


¡¿Cómo están, mis amores, mi gente hermosa, mis fabulosos amigos de la blogsfera?! Primero que nada ya es otro nuevo año, para todos ustedes que viven debajo de una roca, estamos en el ¡2013! Y ¡¿saben lo que eso significa?!... ¡Ni yo tampoco! Pero puedo suponer que los Mayas estaban equivocados y que una vez más nos encontramos ante la valiosa oportunidad de hacer esas listas de “resoluciones” , que si son un poquito como yo posiblemente no terminen cumpliendo, pero que hacemos como quiera porque nos parece divertido. Bueno, al menos a mí me parece divertido, ¿no es vergonzoso eso verdad? Naaaah, no importa. Así que aquí les va mi lista de resoluciones de año nuevo:

  • Intentar ser menos despistada. “Va siendo hora de que te quites los lentes y cinco minutos después puedas recordar dónde los dejaste”. Aunque ahora que lo pienso con detenimiento tal vez eso no es despiste… sino Alzheimer. Meh, lo que sea.
  • Organizarme más. Ya, en serio, casi 21 años y aun mi madre tiene que recordarme citas, proyectos, comer, cumpleaños, entre otras cosas. “¡Dorimar organízate!".  
  • Hacer más ejercicios. Ok, tachemos eso. Hacer más ejercicios. Mejor: hacer ALGO de ejercicios. Lo que sea, más allá de caminar de mi habitación a la nevera y viceversa. Eso sería bueno. “¡Tu corazón te lo agradecería Dorimar!” Y al fin estaría lista para la temporada de bikinis.  
  • Escribir más en este blog. “Te gusta tu blog... ¿Por qué dejaste de escribir en él entonces?”.  
  • Dejar de usar el “no tengo tiempo” como excusa. “Esa frasecita te está privando de hacer cosas para tu disfrute personal y aprovecha ahora, porque luego el metabolismo se pone lento, las arrugas inundan la cara y viene la artritis”.  
  • Estresarme menos a causa de la universidad. “Por favor niña, no es para nada ‘cool’ que te diagnostiquen con Tortícolis a causa de estudiar demasiado, descansar poco y estar tan tensa, tienes casi 21. ¡La flor de la vida! No 81…”.        
  • Darle más importancia a lo que de verdad la tiene. ¿Y qué es eso? Lo que me hace feliz. “Siempre y cuando no involucre nada inmoral o ilegal,  o las dos”. Duh. No soy loca. No tanto.
  • Ser mejor amiga. ¡Amigos prepárense que este 2013 tendrán más Dorimar en sus vidas! LOL, tal vez no.


En fin, aquí resumo algunas de mis resoluciones. Si ustedes que leen quieren agregar sugerencias o compartir las suyas, me parecería estupendo. De todo corazón deseo que hayan pasado unas muy felices fiestas, y que se hayan dado un súper atracón con comida deliciosa en un ambiente familiar, rodeado de puro amor y buenas vibras. Para aquellos materialistas, ojalá y les hayan regalado eso que querían y que Papá Noel no fuera avaro con ustedes, porque ustedes son de lo mejor y solo merecen cosas buenas.

Nos leemos en un tris,
Dori dori 
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