domingo, 26 de agosto de 2012

¡Cumpleaños! ¡Cumple, cumple, cumple! ¡Cumpleaños!



¿Han notado algo?... ¡Revelé mi identidad! He cambiado la foto dejando al descubierto mis ojos y espejuelos ¡nuevos! ¡Los cuales me encantan! ¿Qué les parece? Es que no me había percatado que tanto aquí en mi blog como en Mientras Lees, ambas fotografías tenía gafas puestas encima (¿les mencioné mi obsesión por las gafas de sol?). Así que quise dar un pequeño cambio, aparte porque la otra ya me aburría. Bueno, dejando a un lado mi pequeño Narciso interior, quiero darle una felicitación muy grande a una persona muy especial que se vuelve mañana más grande.

Uuuuh, ¿de quién se trata? ¡Adivinen! Inténtenlo. Caliente… caliente… ¡Bingo!

De la única, inigualable, incomparable, sensacional, femme fatale (al menos para mi padre): ¡Mi madre! Cuya edad no diré porque soy una buena hija, y las buenas hijas no hacen eso. (Guiño, guiño.)

Mami, sabes que eres la nutella de mis días y te quiero más que a nada, incluyendo la pizza y conoces muy bien cuanto amo la pizza. Así que dicho esto, te deseo solo lo mejor (que somos nosotros, en el paquete está nuestro gato Jack por supuesto) y muchas cosas ¡híper-galácticamente-extraordinariamente-geniales! Entre ellas un stripper a manos de Chayanne, porque es de conocimiento popular lo mucho que lo adoras y lo obsesivamente obsesionada (es un disparate lo sé) que estás con él, y que si pudieras lo clonarías para ti y para las demás mujeres (u hombres) que andan tan obsesivamente obsesionadas como tú. Porque eres un pan de Dios, enfermizamente (en el buen sentido) bondadosa que lo único que quiere y tiene como misión en la vida es ver al resto feliz, olvidándose de su persona. Por eso y más te amo. Estoy muy contenta de celebrar otro año más de vida a tu lado. ¡La vida de todos nosotros sería un verdadero caos sin ti! Así que ni si te ocurra abandonarnos o irte de vacaciones por lo menos dentro de los próximos 1,000 años. ¿Entendido? Ok. Bien.

Y ahora este “cool” gif que espero sea de tu agrado.



Y deseando que mami sea inmortal, nos leemos en un tris,
Dori dori

viernes, 24 de agosto de 2012

Una carta abierta a Taylor Swift



Taylor. Taylor. Taylor.

Aun estoy estupefacta con todo el asunto de que estás saliendo con el nieto de John F. Kennedy, cuatro años menor que tú y nieto de John F. Kennedy. ¿Qué esa parte ya la mencioné? Sí, porque John F. Kennedy ha sido el presidente de Estados Unidos más guapo y en particular mi favorito. También contó con la primera dama más hermosa, elegante y fashionista, Jackie O.  Suficiente dicho. Continuando, Taylor, amiga de verdad que ya alguien tiene que ponerte un alto. No niego que a los 22, has logrado muchísimo. Eres una súper estrella de la música con numerosos premios y reconocimientos. Haz puesto el género del “country” en el mapa, tarea que hasta hace poco era considerada como imposible y tienes todo un séquito de niñas y adolecentes que te idolatran, pero ya en serio, necesitamos hablar.

Todos hemos experimentado un corazón roto, la historia cliché. Un chico de ensueño que resultó ser un patán, bobo o en el más triste de los casos, gay, sin embargo eso no te da el derecho de despedazarlos en canciones que con tan solo una semana logran convertirse en hits  platino del Billboard. No estoy defendiendo a John Mayer, tranquila. Tampoco es que él tipo esté en mi reino, pero ¿era necesario ventilar su pérfida persona en Dear John? ¡Es vergonzoso! Taylor, discúlpame querida, pero eso no te hace ver como una lady. Más bien como la versión rosa de Paquita la del barrio. Para tu primer cd era soportable. Vamos, que estabas comenzando y tenías que darte a conocer, por lo que tu primera víctima fue el pobrecito Drew  en Teardrops on My Guitar. Taylor, no fue su culpa que te enamoraras a “lo divino” de él. Para la próxima dile “Hola, ¿sabes qué?... Creo que me gustas, ¿te parece si vamos a Starbucks?” ¡Y listo! ¿Ves? Así te hubieras evitado tanto drama ¡y tantas lágrimas en la bendita guitarra!

Y no es por nada amiga… ¡pero eres una bárbara! O sea, ¿cuántos novios/parejas/”citas casuales” has tenido? ¡Y todas al parecer han sido nefastas! Porque siempre te inspiran (protagonizan) una canción “corta venas”. ¡Caray! Eso amiga, tampoco es muy lady  que digamos. Aquí una pequeña lista, que conste que hablo con evidencia:

1.      Drew
2.      Joe Jonas
3.      Taylor Lautner
4.      Lucas Till
5.      Jake Gyllenhaal
6.      Chord Overstreet
7.      Garret Hedlund
8.      John Mayer
9.      Adam Young

Y si sigo no acabo.

Les exigimos a los hombres que se comporten como caballeros. Les enseñamos que un verdadero caballero  “no tiene memoria”, lo que es una postura honrosa y respetable, no obstante vienes tú y ¡BAM! Ventilas lo terrible que fue en la relación, lo mucho que te hizo sufrir, lo mal que besaba y cómo terminó contigo por teléfono. Amiga… ¿Qué rayos estás pensando? ¡Estás extinguiendo los pocos caballeros que hay! Muy injusto para las generaciones que están subiendo. Aparte nos haces lucir un poquito patéticas. ¡Estamos en pleno siglo XXI! ¡Si no funciona con uno será con otro! Lloramos un rato, nos consolamos con Ben & Jerry’s  y finito. Lo más que hay son peces en el agua, por favor.

Luego te preguntas porque nadie dura más de seis meses contigo. Eh, ¿en serio? No los culpo. Lo siento, pero ¿quien en su sano juicio se atrevería a andar con una chica que al final plasmará desde los más sublimes hasta los más vergonzosos detalles en una tonada pop/country? Para luego ver como ganas un Grammy  a costa de tu traumatizante experiencia causada por su culpa. ¿Qué me dices de eso Tay-Tay?  Hay que pensar un poquito en la otra parte.  Aparte, perdóname ¿sí? Pero tus líricas se van haciendo un tanto aburridas y repetitivas. “Te amo, te quiero, te odio, lloro, te vuelvo a querer” es el tema general, estúdialas y verás que no exagero.

Taylor no digo que no eres una buena persona. Tal vez solo una “romántica-empedernida-multimillonaria-que-toca-la-guitarra-mal- incomprendida”. Pero ya es momento de cerrar la página, crecer y dejar de ser tan severa con los chicos. Es cierto, muchas veces pueden ser una patada en el hígado pero no es para tanto… ¿verdad?

Espero que alguien traduzca y te haga leer esto, ya que mi torpe ser ha botado tu email y se me borró tu número de teléfono. ¡Lo sé soy una muy mala amiga! (Espero que ahora no escribas una canción de mí sobre esto, aunque si lo haces comunícate con mi abogado para negociar las regalías).

Esperando que tu musa inspiradora no, repito, NO sea este nuevo novio que tienes me marcho.

Nos leemos en un tris,
Dori dori


jueves, 23 de agosto de 2012

¡Milagro! ¡Milagro! (No es un espejismo ni defecto de la pantalla. Es en efecto un nuevo escrito.)



¡Ay Dios ha pasado siglos desde que escribo algo aquí! Ando como loca entre lecturas de la universidad y tormentas tropicales (andamos bajo aviso de una justo ahora llamada Isaac). Así que aprovechando esta pausa a mi vida académica de impromptu y que aun cuento con energía eléctrica, les comento como quien no quiere la cosa, que el inicio a clases ha sido uno hasta ahora favorable. ¡Celebración! Mis profesores no se ven tan  horripilantes y en un mundo paralelo podríamos ser hasta amigos, tomando capuchinos en la Tertulia (un cafetín/librería cercano muy mono). El campus sigue igual de lindo aunque ahora el rollo de estacionarse y moverse en auto se ha vuelto toda una odisea. Nos han obligado a sacar unos sellos electrónicos “especiales” y han puesto un sistema ridículo (e incensario)  de “Trolleys”  que parecen “Fiats” versión mini-van. Provocando que de momento me sienta aturdida imaginando ingenuamente que ando en un parque temático Disney. Por otro lado el clima sigue igual de impredecible. Siempre hay que llevar paraguas porque en un parpadear el sol le da con echarse una siesta y la lluvia pasajera hace fiesta. ¿Acaso eso rimó? En fin, mi campus y un bosque pluvial no tienen diferencia alguna aparente. La humedad continúa haciendo estragos con mi pelo y no hago más que dar cinco pasos cuando ya me  hallo sudando febrilmente.  Aspecto que espero cambie una vez me acostumbre de nuevo al trote. Lo que representará toda una hazaña ya que la camino de rabo a cabo, descubriendo que dan clases en los edificios que jamás -y enfatizo- jamás hubiera logrado descifrar. Admito que a pesar que mis piernas están en paro y los músculos trincados, rogando relajación a son de mantitas calientes, masajes y pomada Bengay, el caminar se siente tan flâneur. ¡Me encanta jugar a ser una transeúnte!

Puerto Rico es un país maravilloso sin embargo la urbe no está diseñada para la actividad del caminar. Lo que nos obliga a tener que invertir en un auto queramos o no, porque aquí tampoco se puede depender del transporte público. ¡Lo sentimos capa de ozono! ¡No es nuestra intención provocar el calentamiento global! ¡De verdad! En otros temas, el caminar tanto últimamente ha hecho despertarme ante una cruda realidad… ¡estoy muy fuera de forma! El vegetar frente al computador tanto tiempo en las vacaciones, sobreviviendo a son de nutella  ha tenido efectos nocivos (pero no me arrepiento porque fue delicioso y qué rayos, me lo disfruté y bastante). Para rematar el calzado, a pesar de que eran unas zapatillas, aniquiló mis pies en el primer día. ¡Patético! ¡No habían pasado ni tres horas cuando ya tenía dos ampollas! Culpo a Jennifer Anniston, me inspiré en uno de sus looks “preppy” (el de la foto) para dar una buena impresión a los profesores, ¿a cambio de qué? De dolor. De puro dolor. ¡Es tu culpa Jenn!

Entre las aventuras del primer día he conocido gente nueva, muy chévere, me he reunido con amigos, lindas amistades y muertos del pasado han resucitado siendo compañeros/as de aula. Para mi ¿suerte?, ¿dicha?, ¿prueba-para-ganar-buen-karma? No lo sé y no me importa, porque mi mantra es “me resbala como mantequilla y en mi mundo yo no te conozco”. Es la universidad a diferencia de secundaria puedes darte ese lujo. ¡Já!

Dejando un poco el chiste, de verdad lamento el abandono blog. Reconozco que no es justo para ti ni para los lectores que han puesto su fe en mí, en esta loca chica despavorida, el que los deje justo ahora ¡que tengo 31 seguidores! ¡Número que me pone más que contenta ya que son como mis 31  sabores de Baskin Robbins! Ok, voy a parar ya con los anuncios no pagados.

¡Se los agradezco! Y espero saber de ustedes y como les ha ido en este regreso de vacaciones al mundo ya sea escolar, laboral, universitario, laboral-universitario etc. ¡Al mundo de las obligaciones y horarios estrictos! ¡Sí!

Me despido de ustedes a la Walter Mercado,  perdón, corrijo  “Shanti Ananda” (creo que soy fan de Walter en el fondo y no lo sé, raro porque no leo ni mi horóscopo).  Deseándoles muchas cosas, entre ellas mucha paz pero sobretodo, mucho, mucho, mucho… ¡Amor!

Nos leemos en un tris,
Dori dori

PS. Para los que desconozcan ¡este es Walter!


Perdón. Shanti Ananda. 

lunes, 13 de agosto de 2012

Si la vida te da limones, de vez en cuando recuérdale que querías naranjas: una mirada a la generación “positiva”



Resoluciones de año nuevo. A veces las mayores decepciones que unos deben enfrentar. Doy testimonio de ello. No hago muchas resoluciones (o por lo menos no en voz alta), sobre mi persona. Tampoco es que sea lo suficientemente soberbia como para alucinar creyendo que no tengo fallas, soy perfecta, así que ni al caso. Es simplemente que me conozco. Sé que si hago una resolución formal, por mencionar alguna, comer menos chocolates. Amaneceré en un coma diabético luego de haber consumido *insertar-número-muy-alto-impronunciable-aquí* Kisses de Hershey. ¡No puedo con la presión que esa palabrita resolución desploma en mi sistema! Soy mi peor saboteadora generalmente, lo que no está muy bien que digamos pero al mismo tiempo no puedo omitir, tapando el sol con un dedo. Siempre he preferido tener mis expectativas lo más reales (bajas) posibles. Cosa que para muchos es sinónimo de negatividad, no obstante para mí, todo lo contrario. ¡Soy una optimista! A mi manera…

En mi retorcida filosofía, lógica, perspectiva o la palabra con la cual se sientan más cómodos, mientras más reales (bajas) las expectativas mayor será la agradable sorpresa de que las cosas, salieron mejor de lo esperado. Leibniz (aclamado como padre del optimismo) tal vez esté revolcándose en su tumba justo ahora y pueda me hale las patas piernas esta noche al dormir por el eufemismo que estoy escribiendo, pero me tomo el riesgo. ¿Por qué les comento todo esto? Imagino que se lo preguntarán (no les culpo), la razón es por esta recién ola de gente con la que me estoy topando más a menudo que siempre aclama “ver el vaso medio lleno, no medio vacío”. Asunto que no me desagradaría si la mayoría supieran lo que pregonan y no arremetieran contra los que no vemos todo con arcoíris, unicornios y galletas.  

“No eres positiva” ahí empieza mi problemita. La palabra “positiva” se ha vuelto una plaga peor que la abreviatura del inglés “LOL”. Ahora todos somos “positivos” lo que vuelve el ver y decir las cosas tal y como son, mucho más complicadas. Lo triste es que ni si quiera empleamos el concepto del “positivismo” correctamente. El “positivismo” para nada tiene relación con el pensar filosófico de creer que vivimos “en el mejor de los mundos” como lo es el optimismo. ¡El “positivismo” es la filosofía que afirma que el único conocimiento verdadero, real, legítimo, auténtico y genuino es el científico que se obtiene a través del método científico! Ahora díganme personas positivas: ¿Qué tiene que ver la gimnasia con la magnesia? Nada. Cero. ¡Por lo tanto no hay que confundirlas!

No pretendo presentarme con este escrito de forma hostil, ni satirizar a las personas que juzgan las situaciones por el área más favorable. Esto no es “Cándido” ni yo soy Voltaire. Es simplemente que la ignorancia es atrevida. Que una persona tilde a otra de “negativa” y ni si quiera conozca que es ser “positivo” en sí, tiene que ser una clase de mala broma, necedad o falta de respeto.

Perdóname, “persona-positiva-siempre-entusiasta” si he reventado tu burbuja con estas declaraciones. Perdóname, si tengo muy poco de Bob Marley y a diferencia de su canción, no veo pajaritos cantarines todo el tiempo y estoy consiente que a veces (muchas para ser más franca) tengo que preocuparme porque (puede) que no todo va a estar bien. Perdóname, si a veces no puedo ver el lado “bueno” de inmediato, enojándome y reaccionando de forma maligna para mis niveles de estrés. Perdóname.

Pero la realidad del caso es que la vida (misterio aun por resolver) se encarga de lanzarte limones y toda clase de frutas agrias,  en un sinfín de ocasiones. Esa es la vida. Disfruta al igual que tú y que yo, el ser un poco traviesa. Punto. No por eso debemos enajenarnos de la realidad y fingir que siempre las cosas saldrán ¡magníficamente! y que todo tiene un lado bueno. Porque… ¡Sorpresa! No siempre es así. No te afanes en encontrarle explicación. No te sientas culpable si a veces no te nace hacer una limonada, o usar eso limones de la vida en tu tequila. Si no me equivoco en ningún sitio se estipula que ser optimista (no positivo, eso es un disparate) es sinónimo de conformista.

La moraleja, lección, enseñanza etc. De tener alguna, es que el no siempre ver la “La Vie en Rose”  y querer restregar los limones y exigir nuestras naranjas, nos vuelve monstruos sociales velludos, con pezuñas y colmillos, virulentos por la “negatividad” y “pesimismo”. Nos hace realistas más simple aun… humanos.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

PS. No les recomiendo que sigan las instrucciones de la ilustración. 

Segundo PS. ¡El blog cumple 1 mes! ¡Crece tan rápido! 





viernes, 10 de agosto de 2012

Misceláneas



No mentiré inventado alguna asombrosa excusa que explique de forma veraz la ausencia de mi persona en la blogosfera todo este tiempo. Puede que se le atribuya a mi estado de negación frente al rotundo hecho de que pronto comenzarán las clases, falta de inspiración, vagancia o la más probable mi nueva obsesión: “Downton Abbey” (ando un poco tarde en esa, pero ya entiendo la causa de tanto revuelo, es una serie impresionante). Ahora bien, no les ocultaré que las cosas en casa andan un poco alteradas (por no sonar fatalista pecando de ridícula y decir caóticas). Les cuento que tal parece que el tiempo de caducidad de los enseres eléctricos (¡¿recuerdan el dramático episodio del microondas dañado?!) se ha transmutado a los vehículos de motor. ¡Justo lo que faltaba, la cereza en el tope! Primero el microondas luego la van de mi madre (como lo próximo sea mi portátil, me va a dar un síncope). La cual era la opción número uno en transporte, ya saben, ¿para qué gastar en gasolina cuando tienes quien te pueda dar un aventón? Aparte que también ayudamos al ambiente y eso de ser “verdes” está  muy en boga (menos para los compañeritos de la tercera edad porque ser un viejo “verde” no es aceptable, lo siento amigos, pero no). Es por ello que mi padre, dicho sea de paso cuyo auto anda en el taller del mecánico (hombre al cual haremos rico si las cosas siguen como van), ha tenido que recurrir a la inversión de una nueva camioneta. Lo que hace que todos tengamos que ajustarnos las correas y ser más concienzudos con las finanzas. Ya que él es el único sueldo entrante y no podemos abusar del buen hombre.

Y es así como ahora nos deshicimos de la van  que tanto nos llevó y trajo, desde las calles difíciles y taponadas, esas que el mismísimo Arjona alude en una canción. Hasta los más lindos paisajes de nuestro país. Un proceso que fue muy duro para todos. Al entregar esa van, nos desprendíamos de una estación de nuestras vidas como familia, forjada de invaluables y permanentes recuerdos. No juzgo a quien no comprenda a lo que me refiero y piense: ¿A qué se debe tanta importancia? Solo era una van. No es sentimentalismo barato, de verdad. Me temo que es solo esa quisquillosa nostalgia que acompaña la realización de cualquier cambio (más aun si viene de sopetón). Dejando eso a un lado les sigo poniendo al día lo que ha sido de mí en este tiempo.

Esta semana me reuní con una gran amiga con la cual hace muchísimo no tertuliaba con calma y más importante aun en persona. Nos sentamos a almorzar y dimos un viaje casi enciclopédico tocando toda clase de temas. Fue sumamente agradable y a ambas nos hacía interminable falta. Ella me contaba de su más que bien aprovechado verano y su “roadtrip” en el cual visitó parientes y museos. Yo por contraparte de mi no tan aprovechado verano, destacando mis aventuras con la  comida turca y la creación de este blog. Como siempre la obligué a que me hablara en francés, porque sencillamente suena genial y súper sexy (y Dios sabe cuánto la envidio, de la envidia buena claro). Y también porque me gusta aprender y vergonzosamente mi francés avanzado solo llega a “Voulez-vous coucher avec moi?”,  pregunta indecorosa que hacía sin saber desde muy precoz edad gracias a Christina Aguilera. Reímos de lo lindo intercambiamos consejos, anécdotas, sueños y metas por cumplir.

Entonces queridos lectores es de tal forma que aquí sigo, deseando que el día 20 se tarde en llegar para continuar acostándome de madrugada y levantándome a  (casi) mediodía. Admito que lo único, por más superfluo (o patético como le quieran decir) que me entusiasma del regreso a la universidad es el hecho de tener una causa que amerite el vestirme presentablemente de manera consistente (sin intervalos de 24 horas con pijama). Me divierte idear mi atuendo, sacando la “stylist” que habita en mí. Por lo demás, mis horarios son terribles y desconozco completamente la calidad humana de mis profesores, ojalá y sean “pro-estudiantes”. Toda la suerte que me quieran echar será más que bienvenida.

Por ahora me retiro. Ando perfeccionando mi desempeño como auto-denominada-bailarina- campeona del Mapalé  (por culpa de una telenovela).

Nos leemos en un tris,
Dori dori

¿Es solo cosa mía?


Es viernes, hace un calor infernal y por ello se no se me ocurre más que ventilar algunas cosillas que rondan mi cabeza más de lo que deberían. Hace sentido, ¿verdad?

  • Cuando estoy sola finjo ser una cantante famosa, dando un fabuloso concierto.
  • Igualmente finjo que actúo en una película ridículamente taquillera.
  • También preparo respuestas graciosas mientras imagino que Jimmy Fallon me entrevista.
  • No todos los bebés me parecen lindos. Ahí está. Lo dije.
  • A veces cuando estoy en el auto y sale una canción (de esas “tipo-melancólica-balada-suave-llegando-a-veces-a-emo”, si es romántica aun más), siento que soy la modelo del video musical, mirando por la ventana “profundamente”.  
  • Realmente me encantaría que la vida cotidiana contara con una increíble banda sonora.
  • Como no es así, tarareo (y mucho) canciones que mi mente relaciona con lo que estoy haciendo. Por ejemplo, si es algo épico rápido salgo con “Eye of the Tiger”.
  • Envidio a la gente que disfruta del té genuinamente, lo encuentro tan “elegantemente inglés”.  
  • No me gusta el té, a menos que sea de limón y ¡con mucho hielo!
  • ¡Quiero aprender a hornear!
  • Pero primero tengo que aprender a cocinar otra cosa que no sean albóndigas (y que no esté pre-cocida).
  • Estoy anormalmente contenta porque que las “Spice Girls” participarán en la ceremonia de clausura de las Olimpiadas.
  • Hablando de las “Spice Girls” ayer junto al novio estaba bailando “Wannabe”  la velada acabó rompiendo mis pantalones licras.
  • Desearía que lloviera justo ahora para comer sopa de pollo sin derretirme.
  • Detesto el aroma que se queda impregnado en los empaques de dulce porque pienso que es sabor ¡que se pierde!
  • A veces uso demasiados accesorios juntos, sombreros, bufandas, abrigos holgados, miles de sortijas, siendo la versión Johnny Depp femenino.
  • Quiero tener 30 seguidores en vez de 29. El número 30 es mucho más estético.
  • Debo dejar mi obsesión de comprar gafas de sol. ¡No es NORMAL!
  • Uso la palabra “adorable” en exceso. Me pregunto si les será molesto al resto que me aguanta.
  • Pienso que un “carajo” de vez en cuando es muy bueno para la salud y paz mental. 
Nos leemos en un tris,
Dori dori

jueves, 2 de agosto de 2012

El "club" no puede conmigo



-Hola, mi nombre es Dorimar y odio los “clubs”.

-¡Hola Dorimar!

-Bien Dorimar. Dinos, ¿por qué odias los “clubs”?

-Verá… ¡Los “clubs” son una porquería!

Hay fenómenos de la vida que jamás entenderé. Como el porqué las mujeres insisten en que se ven sensuales al poner “los labios de pato” (Duckface), cuando de tomarse una foto se trata por ejemplo. Pero eso lo dejo para una próxima entrada. He decidido unirme a este grupo de apoyo (imaginario si no lo han notado) para tomar valor y dar “mi cuarto a espadas”. Desviándome un tanto del tema, debo comentarles que esta es una frase nueva que apenas aprendí. Es el equivalente correcto a la de idiomática del inglés “My Two Cents” (como la sección de Kent Brockman en los Simpsons). ¿No es eso genial? Sí, ¡estoy muy emocionada por mi descubrimiento! ¡Siempre se aprende algo nuevo! Regresando a la idea de la columna de hoy, este asunto de los “clubs” y el monumental odio que les tengo se suma a uno de esos fenómenos de la vida que mencionaba antes.

Sin que me quede nada por dentro, pienso que esta idea de ir a un sitio de “moda” y pagar una entrada ridícula para embriagarnos, escuchar mala música y publicarlo en Facebook  es una idea infundada de una presunta diversión inexistente. Porque a la larga creo que a nadie le gusta, solo pretenden hacerlo porque así no serán los “aguafiestas-tristes-solitarios” que tanta publicidad tóxica da a entender. Puedo contar con los dedos de una mano (y me sobran) las veces que he frecuentado esta clase de sitios. Me preguntan y sigo sin saber explicar que le ven de divertido. Sea viernes, o más real jueves, por cierto otro punto que no comprendo, porqué querría ir a un “club” (pub, bar de mala muerte, chinchorro también aplican) ¡¿un jueves?! ¿Acaso no son humanos? ¿Tienen una clase de conjuro que les hace ser invencibles y no sentir cansancio a la mañana siguiente? ¿La potencia del Redbull  es infinita? Desconozco como lo hacen, pero hasta donde tengo entendido, los mortales tenemos obligaciones al otro día que son mucho menos pesadas de realizar si estamos libres de resaca, y por lo menos con seis horas de buen dormir.

La gente se transforma (y no en un sentido bonito) una vez pisan el “club”. ¿Qué exagero? Adelante el siguiente escenario.

El primer desafío lucir lo suficientemente “cool”. Buscas la ropa más Snooki  que tengas para que el gorila de seguridad se apiade de ti y te cole en la kilométrica fila, si eres de la plebe y no cuentas con un pase VIP. Al entrar observas como Flo Rida posee los cuerpos de la mayoría al son de “The club can’t even handle me right now…”  tirando “movimientos de baile” más semejantes a un ataque epiléptico. Al parecer la “música” también posee las neuronas y antes de que puedas darte cuenta todos comienzan a sonarte igual a Pitbull  “ya tú sabe’”.  Quieres salir corriendo y es cuando el asunto se torna en una película a lo “Misión imposible”. ¡No hay espacio para bailar menos para una salida de escape! Mientras el resto se frotan los cuerpos, unos con los otros sin nada que envidiarle a lagartijas en plena fase de apareamiento, tú tienes que preocuparte de evadir pisar a alguien y ser pisado.

¿Y qué me dices cuando entra la sed infernal? ¡La barra se ve tan lejos! Pero el calor insoportable te hará por momentos confundirte de lugar, imaginando que andas en un sauna. ¡Tienes mucha sed! Uno de los instantes más truculentos de la “velada”. Cómo hacer que el barman te de lo quieres sin quedarte muda/o en el intento. Porque simplemente en un “club” gritar es la única forma de ser escuchados. Ahí nadie, enfatizo, nadie habla. Luego de unos quince minutos batallando por esa bebida “exótica de color no identificado” alcanzas al fin tenerla en tus manos y al dar el codiciado primer sorbo notas que pagaste doce dólares para recibir la equivocada, sin embargo la tragas como si tu vida dependiera de ello porque no aguantas la sed ni el suplicio de volver a pedirle otra.

Vuelves a la pista, aunque no tienes ni &^%* idea de donde está dicha pista porque hay gente aglutinada como sardinas en lata en cada milímetro. Pides permiso para atravesar a una pareja en pleno dry humping  pensando: “¡Santo cielo consíganse un &^%* cuarto! Evitas con gran habilidad la labia monga  de los desesperados por “contacto físico” y finalmente logras ver un rostro familiar mas… ¡viene el horror! Ya está sobre la mesa ejecutando su versión de “Magic Mike” ante turistas intoxicados que solo piensan en “vivir la vida loca” mientras corean “Mesa, mesa que más aplauda, le mando, le mando, le mando la niña”.  Solo queda cuestionarte, ¿qué rayos hago aquí?  El aire es húmedo y tu pelo ya está vuelto un afro por el frizz, sudas como cerdo. ¿Qué te refresca? El embarre de Bacardí  que te cae sobre el hombro del vaso de otra persona que ni por aludida se da.

Suspiras mientras el dj toca por milésima vez algún hit de Skrillex  y tus pies demandan descanso porque no pueden más. Al llegar a casa caes rendido/a y prometes no volverlo a hacer jamás o por lo menos hasta que una de tus amistades te arrastre a ello.

*Cualquier similitud con la realidad pura casualidad.

Por eso odio los “clubs”.



Nos leemos en un tris,
Dori dori

miércoles, 1 de agosto de 2012

Un verano que viene y otro que se va...



Ese momento en el que te das cuenta que es primero de agosto por ende quieres salir corriendo detrás de julio rogándole que regrese cantando a la Ricky Martin “Vuelve que sin ti la vida se me va…”.  Así estaba pero creo que ya lo superé, supongo. Soy una chica grande, madura y racional. ¡Lamentarse el procrastinar en vez de ejercer el Carpe Diem no es más una opción Dorimar!  Ay… Cuánto detesto esa sensación de: ¡¿Qué rayos he hecho con mi verano?! Que siempre viene puntual en esta fecha para atormentarme. La misma sensación que ronda para mi cumpleaños mutada en un: ¡¿Qué rayos he hecho con mi vida?!  Que luego de una sacudida ligera por parte de mi madre (y un tazón de helado) acompañado por el discurso, “eres-joven-haz-logrado-muchas-cosas-blah-blah-blah” se me pasa. ¡Pero hoy quiero lloriquear! Como digna ciudadana occidental que enfrenta los trascendentales problemas del primer mundo. La realidad es que NO me siento completamente apta para despedir del todo el verano. ¡Necesito vegetar más! Aun tengo algunos días de gracia que pretendo aprovechar al máximo. ¡Sí eso haré! Andaré en bici, recogeré mis gavetas, visitaré por segunda vez la playa, (lo que es vergonzoso viviendo en una isla tan pequeña y en un pueblo que tiene una) ¡y encontraré una solución eficaz a la recesión económica!

¿A quién engaño? Seguiré exactamente la misma rutina donde mis patrones de sueño se han revelado en mi contra (¡el dormir es para los débiles!), mi ajuar diurno, nocturno, casual y elegante continúa siendo el pijama y mi dieta balanceada consiste mayormente de galletas y nutella. Porque sencillamente soy la jefa de mi vida. ¡BAM! ¿Oíste vida?... Fuera de broma, es increíble como el tiempo pasa tan deprisa. Siento que es mucho más veloz en estos días y eso me asusta. No sé si ando algo abrumada porque mi hermano menor es ya un pre-adolecente de mi estatura, el hecho que tengo 666 amigos en facebook (un número algo mefistofélico), que no haya microondas en casa porque se averió (y solo Dios sabe cuánto lo extraño y necesito) o que todas las actrices de mis teens  en su mayoría tengan por estado civil casadas y con hijos. Y para rematar el que pronto regrese al caos de la universidad eclipsada con aires de huelga (lo que es típico y apoyo, mas de todas formas tedioso).

Perdonen los rodeos, lo que intento decir es que ¡todo está cambiando! ¡Todo el tiempo (cosa que tiene mucha lógica, pero igual me trastorna)! Y cuando llega el momento en que te das cuenta, es como un balde de agua fría que te hace gritar en un sitio público causando que desconocidos a tu alrededor te miren feo o llamen a seguridad. ¿Me entienden? Si el tiempo estuviera personificado me gustaría tener una seria conversación con él y hacerle una clase de intervención. Lo sé, radical, pero una tiene que hacer lo que tiene que hacer. 

Tiempo amigo, ¿cómo has estado? Siéntate, tómenos té. Cuéntame… ¡¿Por qué no coges las cosas con bendita calma?! Imita a los Perezosos. ¡Esos animalitos se nota que sí saben cómo disfrutarse la vida! Son lentos, relajados, peludos, parecen que siempre estuviesen sonriendo aparte que Kristen Bell   los adora, mira el vídeo. Hazme caso y tranquilízate. Porque si sigues como vas, nadie te va a querer, no serás invitado a las fiestas y habrán niños que lloren. ¿Eso quieres tiempo? ¿Ah? ¡Piensa en los niños tiempo! ¡Son nuestro futuro!

Y mientras escribo estas aparentes incoherencias pienso en los segundos que pasan que ya nunca volverán y me deprimo, recapacitando después de la soberana estupidez que estoy cometiendo al quejarme del inminente fin de mi verano, mientras hay quienes no tienen ni para comer. Deseando pronto dar por culminada esta fase Aristotélica, espero que su verano 2012 haya sido uno espléndido y memorable.

Nos leemos en un tris,
Dori dori 


PS. ¡Me he levantado y ya hay nuevo microondas!
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