martes, 31 de julio de 2012

¡UH! ¡AH! 50 latigazos de cuero



“¿Hola? ¿Hay alguien ahí?” Sí amado blog, aquí estoy. No te he olvidado, solo te he puesto a un lado por par de días. He estado ocupada reorganizando mis pensamientos (viendo maratones de “New Girl”) y resolviendo misterios existenciales. ¿Quién soy? ¿Cuál es el propósito del mundo? ¿Qué llegó primero? ¿El huevo? ¿La gallina? ¡Tantos enigmas! De acuerdo, la verdad es que no he hecho mucho productivo pero hoy vengo a romper las cadenas del silencio. Cadenas, palabra más que apropiada para el tema a tratar en este artículo. Me sumo a los millones (y no exagero verifiqué en Google) de los que hablan sea para bien o mal, del fenómeno que reside en la trilogía de “50 sombras de Grey” por E.L. James. El “porno para las mamis” como se le conoce en los EEUU que originalmente era un  fanfic  de “Crepúsculo” de la famosa Stephenie Meyer. No me dispongo a reseñar propiamente el libro sino más bien a tratar una incomprendida (al menos para mí) y abrasadora (absurda) popularidad. Tomando tremendo auge en un público donde hasta ayer decir novela erótica era peor que tirarse una palabrota (soez).

Antes de continuar les advierto que puede me adentre en detalles específicos de la lectura así que si no desean que les arruine la trama (SPOILERS!) este es momento preciso para bajarse del avión. A los que permanezcan en el vuelo, bienvenidos sean, favor de ajustar sus cinturones y gracias por su continua preferencia. Inicio el viaje reconociendo que yo he sido lectora de literatura erótica desde hace ya varios años. ¡Escándalo! (Apuesto a que leyeron eso con la tonada de Raphael, bueno los que sepan quién es Raphael por supuesto). Todo comenzó con una gran colección de  noveletas  de esas súper rosas que fácil eran de encontrarse en cualquier supermercado, apiñadas y cubiertas de polvo en el “cuarto de los tereques” en casa de la abuela. Yo como amante a los libros que soy, al estar aburrida las leía, notando que las escenas “de alcoba” eran “candentes” o al menos así las percibía yo. Quien para ese entonces seguía siendo una jovencita que a pesar de contar con una madre (porque mi padre era un miedoso para participar de “La charla”) que siempre me habló sin tapujos sobre como “papá pone la semillita en mamá” y otras cuestiones del sexo, era agudamente curiosa como cualquier adolescente.

 Así siguió y un día sin proponérmelo, una compañera de clase me regaló una caja llena de libros, ya que en el colegio realizábamos un “mercado de pulgas”, y lamentablemente no muchos (nadie) estaban interesados en comprarlos aunque fuera a cambio de algunas monedas. ¡Y Dios sabe lo que hace! Para mi sorpresa al llegar a casa descubrí estaba repleta de contenido XXX. Y se podrán imaginar el lío enorme ha armarse si la directora se hubiese llegado a enterar que el undécimo grado (si mal no recuerdo) estaba vendiendo literatura no académica, no apta para menores (triste, porque hubiésemos recaudado más fondos para la clase sin duda alguna).

Al penetrar bien (no pude evitar el uso de la palabra) en las historias, es fundamental siempre contar con un protagonista comprendido por un  vaquero multimillonario, guerrero vikingo, rey, príncipe u hombre empresarial de máximo poder (puede incluya todas estas opciones en una misma persona). De excepcional belleza (si es sobrehumana mucho mejor) y galanura clasificada: derrite bragas. Todo un dios oculto del Kama Sutra (¡o sea un hombre irreal!). Casi siempre inalcanzable ante una protagonista Mary Sue. Es la fórmula perfecta perpetuamente puesta en práctica que E.L. James ha adoptado como un sinfín de autores. ¿Qué tiene de especial? Al parecer su fetiche por el cuero. Cosa que no es de su invención, pero le ha dado su sello. Abriendo una caja de pandora.

¡Las mujeres de pleno siglo XXI adoran ser cosificadas también! Al parecer el movimiento feminista no puede contra la idea mortificantemente placentera de un sexo donde el hombre domina y se vuelve en amo. Admito que antes de que Christian Grey  fuera el nuevo Edward Cullen  las siglas BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión, Masoquismo) no eran nuevas para mí. Tengo una fascinación personal aprendiendo sobre las conductas sexuales humanas y las supuestas “perversiones” que tanto trataba el muy adelantado para su tiempo, Foucault.

No juzgo a quien disfrute de una sexualidad donde el atarse con esposas, sogas y demás pretendiendo ser una yegua muy mala que necesita que la monten bien para domarla, sea la norma. Para los gustos los colores, o al menos eso dicen. Ahora dime que “50 sombras de Grey” es el mejor libro erótico alguna vez escrito y “mi diosa interior” (frase actual del libro) no evitará reír. ¡Porque es un disparate! La narración es terrible y repetitiva. Aun no cabe en mi cabeza a qué se debe tanto alboroto. Lo único que se me ocurre es que los hombres del siglo XXI realmente carecen de creatividad en la cama, para que una mujer prefiera perderse en la pobre fantasía de esta trilogía, convertida en Best Seller. O que las mujeres estamos realmente desesperadas con gravísimos problemas de autoestima. O peor aun que veamos como algo novedoso el que un “amor” surja bajo circunstancias de abuso emocional, físico y psicológico, porque este es el caso en “50 sombras de Grey”.

Veredicto: dan grima (ni si quiera pude acabar el primero).  

Ahora ha prepararse para las futuras generaciones de Christians  y Anastasias. ¡Qué bárbaro!

Nos leemos en un tris,
Dori dori


jueves, 26 de julio de 2012

¡Gracias quiero darte a ti también!



¡Ay que contenta estoy! Y te lo debo a ti. ¡Sí, a ti que estás leyendo esto ahora mismo! Nunca imaginé al momento de abrir este blog acerca de mis reflexiones (y tonterías) que habrían personas que tomaran de su tiempo para leerlas, comentarlas y seguirme. Ha sido sobrecogedor el cariño recibido por parte de la comunidad bloguera. Lo que me ha devuelto la fe en la humanidad, de que podemos realmente encontrar amigos en el ciberespacio capaces de compartir y emitir opiniones dispares manteniendo un respeto sin igual. ¡Siento que los quiero toda una galaxia! Si me fuera posible les hornearía pastelitos de todos los sabores y colores existentes, aunque primero tendría que aprender a hornear…. En fin quiero darles las gracias de todo corazón por su apoyo y aceptación, no saben lo importante que son cada uno de ustedes para mí.

Son básicamente la crema batida del helado, en otra palabra: ¡Grandiosos!

Hoy estoy de celebración y para amenizar el ambiente es necesario un poco de ¡música! Me considero una aficionada a la música, de verdad que a veces me asemejo a un iPod viviente. ¡Fuera de broma! No me gusta alardear pero conozco alrededor de *insertar número muy grande difícil de pronunciar aquí*. Muchos se quedan sorprendidos porque me pillan cantando desde lo más sublime de Andrea Bocelli  hasta lo más decadente de Snoop Dog, lo que sucede casi de forma espontánea porque el hip hop no es que sea mi de preferencia sin embargo es pegajoso, por lo que no evito aprenderme líricas. Soy  variada por demás, eso debe ser bueno, ¿no?

Esta semana tuve la oportunidad de ver “Rock of Ages” en el cine, tarareé como loca y no paré de bailar en el asiento. Quedé ¡fascinada! Y no solo por el papacito de Tom Cruise “a la Bret Michaels”, estilo que por cierto le sienta muy pero que muy bien, sino más que otra cosa por el excelente repertorio musical “ochentoso” que me ENCANTA. Me gustó mucho más de lo que esperaba ya que no soy fanática de los musicales.  El verla acrecentó en mi persona la envidia que tengo a la generación de mis padres. Los ochenta, ¡qué tiempos! Cuna de peinados estrambóticos, consumidores de grandes cantidades de laca, colores brillantes de neón capaces de dejar ciego a quien los viera fijamente por más de cinco minutos, y lo mejor… época de ídolos trascendentales en la música (principalmente) como Cyndi lauper, Michael Jackson y la inigualable, polémica y ESPECTACULAR : Madonna. Ignoren la imparcialidad.

Mis padres y yo nos enfrascamos en discusiones (a veces acaloradas) sobre como los jóvenes de los ochenta según ellos le dan una patada a los de ahora. Yo soy solidaria (por no agregar cabecidura) y comienzo a litigar en nuestra defensa pero la realidad es que pierdo mediocremente. Lo cierto es que la razón es toda suya. Tenían, tienen (porque si digo que no son cool  mentiría) mucho más “onda”, aparte de originalidad.

Así que sin más, celebro el contar con tan maravillosos lectores, comentadores y seguidores viendo por milésima vez “13 Going on 30” (“El sueño de mi vida”) y bailando el “Thriller”. Adelante les dejo parte de la banda sonora imprescindible para el festejo. ¡Espero les guste! Si creen de una canción faltante en la lista, por favor ¡no duden en sugerirla! Como dj la tocaré con mucho gusto.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

1. "Thriller" de Michael Jackson, porque sencillamente es un clásico.


2. "Girls Just Want to Have fun" Cyndi Lauper, obviamente porque mis chicas solo quieren divertirse. 


3. "Karma Chameleon" Culture Club, no puede faltar, (si no la bailas tendrás un mal karma). 

 

4. "La isla bonita" Madonna, suficiente ya dicho.

 

5. "Wake me up before you Go-Go" Wham, mi padre me ha enseñado a amar esta canción. Ahora es 
     es una de mis favoritas, me pone feliz a cualquier hora. 




martes, 24 de julio de 2012

A veces puedo jurar que no estaré en la lista…



Si algo me ha enseñado el extraordinario mundo del internet es que no estoy tan “loca” como imaginaba y que sí, para mi alivio, temor y sorpresa hay personas que atraviesan por situaciones y pensamientos (la mayoría del tiempo de corte estrafalario) que solo nos conducen a una sola conclusión: “Me iré al infierno por esto”. Hay veces en que la chica católica que habita en mí, reaparece nostálgica dándome un par de bofetadas (figurativamente hablando por supuesto) logrando hacerme sentir miserable por mi comportamiento un tanto, digamos, “reprochable”. Ante situaciones en donde hacer lo “políticamente correcto” dicta la norma. No obstante es inevitable frenar que piense, sienta o en el peor de los escenarios actúe de la forma menos adecuada.

Recuerdo que mi hermano menor favorito (el único que tengo), solía decir cuando era un pequeño y cometía sus travesuras, que no era culpa suya sino de su “mente”. Que su “mente” no le hacía caso y por eso se metía en problemas. La primera vez que mi madre, y debo admitir que yo igual, le oímos aquello nos quedamos algo perturbadas. ¡Por favor que un niño de tres o cuatro años te salga con semejante cosa es de preocuparse! Me caló tan hondo como el chiquillo de “El sexto sentido” al susurrar esa frase tan icónica: “Veo gente muerta”. Luego de recapacitar comprendí  que su argumento no era tan descabellado después de todo. Una vez creciendo he podido comprobar que he sido víctima testigo de cómo la mente puede delatarte, revelando lo que “subconscientemente” o no tan subconsciente sino más bien real, a veces verdaderamente piensas, quieres o eres. 

Sin embargo con esta entrada no pretendo inmiscuirme en las áreas más recónditas y  guardadas del cerebro, menos los misterios de nuestra mente, (no tengo un doctorado en psicología, psiquiatría ni nada que se le acerque, ¡que apenas comienzo el tercer año de universidad!), sino más bien compartirle un tema en especial que me hace sentir con un pie adentro del foso de las tinieblas, mientras me saluda contento el mismísimo Hitler (no sé si han notado mi tendencia a exagerar un poco en mis escritos) al ver que somos compañeros de castigo. Hablemos sobre “dinámicas positivas grupales”.  

Ayer mientras mi chico nos relataba su experiencia en el viaje y las actividades que realizó en el mismo no pude evitar poner los ojos en blanco  más de una vez al escuchar la palabra “dinámicas”. Ni hizo falta el que detallara mucho, cuando ya en mi interior agradecía el no haber estado en su lugar. Cosa que en el fondo me hace sentir como una bruja pero al mismo tiempo sencillamente: ¡no puedo evitar! Una tortura tener que verme en la obligación de participar en actividades que consistan de personas desconocidas que saltan, gritan, se abrazan y lloran sin razón lógica aparente. ¡Me da MIEDO! ¡Puedo jurar que entro en pánico! Y mi primera opción es practicarme un Harakiri.
Lo triste, es que él sonaba tan emocionado, mostrándose con un brillo algo espeluznante en sus ojos, y yo angustiada. Porque de verdad quería decirle lo feliz que me hacía el que lo hubiese disfrutado tanto, pero lo único que rondaba mi cabeza era: ¡Lo han vuelto parte de una SECTA!!! Una donde le hicieron colocarse una venda en los ojos y caminar un sendero de soga hasta chocar contra un árbol (no miento). Donde lo pusieron a gritar como maniático ¡YEEEEEESSSSS!!! (Eso me dio risa e inevitablemente lo relacioné con esto). Porque no sé qué logra en su formación como ser humano. ¡Un sinnúmero de cosas escalofriantes!

No es por dar una apariencia de odiosa nivel Doctor House,  pero siempre he intentado escabullirme de cualquier “dinámica grupal”. Me ponen los pelos de punta aparte que siento que es la manera “amigable” de tildarme de incapacitada social. Presentarse y decir el nombre no debe ser tan complicado como para recurrir a un “vamos-a-romper-el-hielo-haciendo-el-ridículo.” Yo soy de la “vieja escuela” que cree que las relaciones personales deben darse naturalmente no de manera forzosa como tumbándote a un extraño para que te atrape, quien por “estar en Babia” te dejó caer al piso. ¡Auch!

Espero que mi entrada al paraíso no incluya “dinámicas grupales” porque me temo entonces que no estaré en la lista.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

domingo, 22 de julio de 2012

Imposible no ser sexy (Edición enfermo)



“¡Oh que bien, tu novio viene hoy de viaje, atraparé un catarro para ti!” Gracias sistema inmunológico… gracias por irte de vacaciones justo ahora. Aquí me tienen adorados lectores, luciendo como popó, y digo popó porque es la versión adorable de mierda, y yo soy adorable, así que ya saben. (¡Soy una dama!) Razón por la cual ayer no hice ninguna entrada, si es que lo notaron. A los que sí, gracias, a los que no, pues digamos, que nos les deseo que se encuentren sin acceso a internet durante toda una semana, porque no soy rencorosa, pero ni crean que les daré las gracias también. ¿Por dónde me quedé? Ah, sí, narrando mi trágica historia de cómo justo hoy que me reencuentro con mi chico después de cuatro largos días, a mi cuerpo le da con sabotearme. Espero que no tenga nada que ver con la “casualidad” de que justo ayer vi con las muchachas (refiérase a mi madre y abuela) por segunda vez la película “Contagio”. Porque eso confirmaría que mis niveles hipocondríacos son anormales, lo que confirmaría a su vez mis altos grados de paranoia, lo que también confirmaría sin margen de error, mi  gran temor de requerir ayuda psiquiátrica.  Y no es lo que necesito justo ahora.

Suficiente ya con mi look  “’Rodolfo el reno’ en verano”. Tal parece y tomé lo de las “Navidades en Julio” muy en serio. Por cierto, ¿alguien me puede decir quién diablos inventó eso? Primero, “Navidades en septiembre” ahora en julio (están peor que con la fecha del fin del mundo), no olvido a quienes afirman que “todo el año es navidad” pero ya con tanto cambio se me va a olvidar el mes oficial. Bueno, ni para tanto siendo franca. A nadie se le ha de olvidar la temporada de recibir regalos  a cuestas del ¡cumpleaños de otro! (¡sin ofender Jesús, te queremos! Culpa al gordo de Santa, ¡él es el verdadero problema!) Volviendo a mí, (sí, porque soy una maldita ególatra narcisista) estoy recurriendo a la automedicación (en otra vida fui médica, no hay de qué preocuparse) rogándole al cielo no ser confundida con un extra de “The Walking Dead”.  

Mientras que aguardo a que los medicamentos surtan efecto, he decidido que este catarrito  no me quitará mi cualidad de ser “arrebatadoramente sexy”. Porque tú quien me lees que te quede claro: “Eres SEXY”. Y no solo sexy, sino PELIGROSAMENTE SEXY y TE AMO. ¡Dilo! ¡NO TE OIGO! ¡QUE TE ESCUCHE EL MUNDO ENTERO! Imaginen que gritaba eso al estilo Richard Simmons (con todo y afro incluido).


Bien, ya animados con ganas de devorar el planeta porque sencillamente somos ¡FIERAS! ¡RAWR! Compartiré, lo que considero es parte del “Sex Appeal” (perdonen el anglicismo) de estar con gripe. Ojo, mi sabiduría es de funcionar con mayor efectividad en la gente soltera. Porque si tienes pareja (y te conoce bien) sabrá de antemano que sencillamente estás enfermo/a y que esto es una chorrada. Lo que hace que pierda la gracia y esta entrada sea completamente sin sentido.

Comienzo diciéndote no hay quien pueda contra la mirada de un mocoso. ¡Es sencillamente irresistible! Lo mejor de todo es que funciona si eres chico, chica o unicornio (si eres unicornio no te hace falta). ¡Súper sensual!
  •         “El misterioso/a”
Consiste en inconscientemente mantener los ojos entrecerrados a causa del escozor y las lágrimas involuntarias. Sin embargo para el que no lo sepa será punto de atracción. Adelante un ejemplo:

Ella: -¡Vaya qué chico tan misterioso! ¡Esa mirada tan enigmática hace resbalar mis pantaletas! ¿Qué será lo que oculta, lo que tanto piensa?

Tú: “¡Maldita alergia de madre ojalá que ^%^&%#! ¡No me puedo ni rascar los ojos porque se me caen los lentes de contacto! ¡Sea mi vida &%$#@! ¡Hay que &%$#@&!”

Y si no me creen basta con ver a Mario Casas. ¿Quién dijo que es sexy solo por esos abdominales y pectorales perfectos? Nah. Es la mirada les digo, la mirada.

  •         La voz “empleada línea caliente”:

El favorito de muchos. La voz ronca es infalible (ahora si en tu caso es voz nasal, lo lamento. No hay mucho que se pueda hacer). Ejemplo:

Él: -Oh nena que voz tan sexy, el escucharte me para… los pelos.

Tú: -“¿Estará bromeando? Tener la voz rasposa-de-una-anciana-fumadora-de-ochenta, le parece sexy?”-¡Gracias!-guiño, guiño, seguido por un ataque de tos.
  •         El “efecto NyQuil” :

No necesariamente tiene que ser “NyQuil” sino cualquier otra droga (legal preferiblemente) que combata su gripe dejándolos medios en el limbo, pero suficientemente estables para andar por sí mismos. Esto incrementará a niveles desproporcionados de que todos te vean con un excelente sentido del humor, siendo el “alma de la fiesta” (ya sea porque se rían contigo o de ti). Ejemplo:

Él: -¿Así que no vienes por aquí muy a menudo?

Tú: -¿Dónde estoy me dijiste…?- todos ríen.

Tú también reías porque estás demasiado drogada/o para darte cuenta de un rábano lo que está pasando a tu alrededor.

Y helas aquí. Mis armas de seducción que ¡no se pueden dejar perder al estar enfermo! Cuidado ya que las mismas pueden ser altamente catastróficas de no ser usadas responsablemente. Me despido por ahora deseándoles del resto del domingo uno feliz, y si se hallan enfermitos recuerden tomar mucha vitamina C pero más importante aun... no ocultar el “símbolo sexual” en ti.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

viernes, 20 de julio de 2012

Mi mejor amiga increíblemente... es mi madre



Fue ya iniciando la intermedia en el colegio que pude ir captando que la relación madre e hija de la cual gozaba no era la usual  (¿les mencioné lo despistada que soy?). A cierta edad, generalizando unos trece (en mi época, porque ahora los niños alcanzan a ser escalofriantemente precoces) quizás, la pubertad empieza a hacer de nosotros un ocho. Convirtiéndonos oficialmente en pre-adolescentes. Etapa agridulce donde pasamos a ser una maraña de emociones mixtas y cuerpos asimétricos, incipientes en el departamento de vellos, granos, y hormonas descontroladas. Junto con este capítulo del crecimiento entran los aires de “grande” consecuentemente el demostrar lo independiente y autosuficiente que podemos llegar a ser. Por lo que mientras menos participación de “ma y pa” en nuestras vidas en ese momento, era semejanza a independencia. Equivalente a la consagración como seres cada vez más cercanos a-ingenuamente cegados por la ignorancia- la espléndida y súper envidiable “adultez”.

El problema era que pasábamos por alto que a mayores libertades, mayores responsabilidades. Por lo que: “meter-la-pata-hasta-el-fondo-del-que-te-asusta-el-no-poderla-sacar” era lógico y completamente comprensible (aunque eso no significaba un indulto a la falta).

Lograba convertirse en algo devastador en ocasiones ver como compañeros de aula y amigos estaban en el tejemaneje de “estoy frito, cuando mi madre se enteré verán mi nombre en los obituarios al otro día” por hacer lo “indebido” según las normas de la casa.  Buscando frenéticamente como escabullirse de la situación con un “milagroso” plan B. Mientras yo solo iba al grano y antes de que mi madre me sacara las verdades con esa mirada inquisidora suya, yo soltaba la sopa por el “cargo de conciencia”, siendo ella quien me pidiera el callarme al no aguantar verme vuelta un barullo de mocos y llanto.

El “cargo de conciencia” no se debía como resultado a temor por el castigo (eso solo era una pequeña parte) sino más bien al no poder reciprocarle la relación abierta entre las dos (muchos piensan que demasiado abierta). Una donde nunca ha existido la necesidad de secretos. El mentirle siendo una versión falsa de mi persona para su tranquilidad y paz mental no es para nada nuestro modus operandi. ¡Sino todo lo contrario! Tanto así que algunos que saben nuestro trato han de calificarlo como “encantadoramente inquietante”, por ser políticamente correctos y no decir: extraño. Con ella no hay “temas personales”,  y en los intervalos comerciales de las repeticiones de Bones le platico de “los-asunto-que-no-debes-contarle-a-tu-madre”. Desde las cosas “privadas”, “románticas” e “ilegales” (ok, en lo de “ilegales” exageré un poco). Sin necesidad de alcohol o drogas (total, ninguna disfruta de esas cosas de todos modos).

A ciencia cierta hasta el sol de hoy desconozco la receta de nuestra relación tan unida y desinhibida. Yo se la atribuyo a su personalidad tan jovial (vergonzosamente para mí que soy la veinteañera mucho más que la mía estresada, basta preguntarle a mis contemporáneos) y ese ángel que tiene en lograr ganarse tu confianza. Ella a que somos tan buen equipo como las chicas súper poderosas. También puede y nazca de la honestidad (a veces brutal) que rige nuestra forma de actuar. ¡O que es el la personificación de la perfección hecha madre!

Sea lo que sea doy infinitas gracias a la suerte que me ha tocado y a la “ma” que Dios ha puesto en mi vida. Que celebra mis triunfos y me consuela en las derrotas. Una que me cuida, ama y si tiene que hacerlo, expresa con plena sinceridad: “Hija ese vestido luce atroz en ti. Busquemos otro.” Aquella que más que una madre es mi leal cómplice y confidente, la definición ideal de una mejor amiga.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

jueves, 19 de julio de 2012

"¡Libertad, igualdad, fraternidad, pizza!”



Estoy segura (quiero pensarlo) que la mayoría de ustedes al leer el título de esta entrada notaron de inmediato que algo anda mal. Calma, no es un eufemismo al lema de la Revolución francesa (no me envíen a la guillotina), sino mi propio giro al mismo. Porque sencillamente, quiero incitar a una revolución (casi nada, ¿verdad?). Descuiden la lucha no involucra armas blancas, ni de fuego, ni biológicas, ni químicas, ni terroristas, ni… lo lamento, ya comprenden el mensaje. Es muy a lo “Gandhi” porque soy partidaria de la quimera denominada paz. Permítanme, hoy abordo un tema sensible, sobre todo para el género femenino, no es el síndrome premenstrual (tranquilos), sino el comer. Una acción que de primera intención nos parece de lo más corriente. -“A Dorimar se le acabaron las ideas, o se le zafó el último tornillo.”- No, este tema viene abordando mi mente desde hace ya varios días.  Más específicamente desde que la noticia de que una página web pro-ana arremetía sin piedad contra una modelo (Kate Upton) por parecerles gorda, abarrotó el ciberespacio. Mi naturaleza escéptica me hizo buscarle rostro y cuerpo al nombre, y cuando lo vi fue un tremendo: “¡RAYOS! ¡Si esta chica es ‘gorda como vaca’, eso me vuelve a mí una ‘gorda como hipopótamo’!” Por demás absurdo.


Estamos fastidiadas por cualquier lugar que se mire, disculpen la dosis de pesimismo. Somos la generación “dietética”. Y lo triste es que con esa palabra apunto a la mentalidad que cada vez se propaga con mayor empuje en no comer lo que me apetece, más horrible, lo que realmente con todo mi corazón (estómago incluido) me gusta. ¿Por qué? Porque conllevaría al nefasto destino de no ser una talla negativo siete. El trastorno obsesivo-compulsivo  del contar las calorías ha vuelto uno de los placeres esenciales del buen vivir, una verdadera odisea. “¡¿Qué este taco tiene 571 calorías?!” “¡No me lo tragaré puede matarme!” De hecho sí, puede ser mortal. ¡Si ingieres veintisiete tacos al día, por el resto de tu futura corta existencia!

Mi punto es que es ¡RIDÍCULO hasta el borde de querer halarme los pelos! El que uno deba cohibirse el comer por no llenar las expectativas físicas según Cosmopolitan, debería ser en contra de las leyes del hombre tanto como las divinas. ¡Pecado! Se nos enseña a que es imperativo saber restringirse. Es fundamental ser envidiadas por nuestros cuerpazos. A consumir esto y prohibirse lo otro. “¡Hoy solo he comido un cubo de queso! ¡Voy por buen camino! ¡Yay!”  Que los carbohidratos son nuestros peores enemigos y que la lechuga es el único grupo alimentario permitido en la pirámide nutricional. Ante esto digo: ¡A la merdé (por lo de seguir con la temática del francés)!

Que conste, mi propósito no es el alabar un estilo de vida poco saludable. No pretendo sonar irresponsable e insinuar que comamos frito cada vez que se nos antoje (aunque no niego que sería delicioso porque todo lo frito y con queso saber mejor según mi padre). Es a sencillamente evadir los extremos. A comer chocolates con el mismo gozo que nuestros vegetales. A tomarte un frappuccino  con crema batida en el tope sin llorar que luego este se irá justo a nuestro derrière . ¡A no arrepentirte por mimarte de vez en mes con una que otra galleta! Y por último a hacer ejercicio no porque te veas con cinco libras de más las 24 horas los 7 días a la semana, los 365 días del año. Sino porque te nace, te brinda alegría y genuinamente te hace sentir bien por dentro y por fuera.

Simplemente no veo lo complicado y mucho menos el tabú en admitir que ¡nos gusta comer! ¡Y con comer, hablo de todo (en mi caso no mucho los mariscos siendo franca…)! ¡Quiero una revolución! Una que celebre a viva voz la comida y las chicas que se la viven. ¡Las que cierran los ojos al coger un bocado porque les parece increíble tan exquisito sabor! ¡Las que gimen como si de un orgasmo se tratara al sentir el derretir de un caramelo en el cielo de la boca! ¡Esas que abrazan sus cuerpos delgados, voluptuosos, pequeños, grandes, fibrosos, musculosos, con cariño e infinito amor, porque se aceptan tal y como son! ¡Las que no van a la cama con hambre por verse esbeltas a la mañana siguiente!

Y sin duda alguna, las que no le temerían a gritar fuertemente:

 ¡Libertad, igualdad, fraternidad, pizza!”


Nos leemos en un tris,
Dori dori



miércoles, 18 de julio de 2012

Confesiones bochornosas de placeres culpables (Parte I)



¡Hola, hola! Ombligo de la semana y ando no tan creativa, la verdad un poco apagada. El novio se va cuatro días fuera del país mañana a un viaje muy importante y la idea (aunque tiene sus ventajas también para mí, como el no preocuparme por afeitarme las piernas y vestir el pijama todo el santo día) me tiene algo… “bleh”. No hay palabra aun existente para mi estado de humor, híbrido entre triste, alegre (porque es algo muy bueno para él) e inerte. La ermitaña se apoderará de mí, haciendo lo que quiera a sus anchas. ¡Genial! Ahora bien, continúo pensando en que no hay adjetivo más cercano en este momento que el anglicismo, que resulta ser de la misma forma un reverendo disparate… “bleh”  para describirme justo ahora. ¡No se me ocurre nada! Definitivamente la Real Academia Española debería seriamente considerar añadir “bleh” al diccionario. ¡Sería perfecto!

bleh.

(Del onomatopéyico homónimo inglés)
    1.  adj. y com. Sonido representativo de un estado de ánimo sosamente insoportable:
        esa chica está tan bleh, no le huelen ni las azucenas.

Cero dudas en lo ridículamente sencillo que se me haría ser entendida en una conversación real si fuera una palabra verdadera. Como sea. No hay nada mejor para aniquilar lo “bleh” que despojándose de más de un placer culpable. Posiblemente sea la única que encuentre divertido revelar sus aficiones, pasatiempos y gustos más “bochornos”. Polémico por demás, luego de hacer una entrada donde aclamo con fervor lo “raro” en uno y el defenderlo ante todos. Pero sincerándonos no sé ustedes, pero yo en más de una ocasión he experimentado el disfrutar algo que luego me hace dudar del porqué me gusta en primer lugar. Abundo para los que vivan debajo de una roca y no tengan la más remota idea de lo que es un placer culpable. Según Wikipedia  (porque sabemos que si está en Wikipedia  significa que es correcto):

«Un placer culpable es algo que uno disfruta y considera placentero a pesar de la sensación de culpa por disfrutarlo. ‘La culpa’ envuelta en ocasiones es temor a que otros descubran los gustos vulgares o embarazosos. Moda, juegos de video, música, películas y comida chatarra pueden ser ejemplos de placeres culpables. «

Adelante una lista de los top 5 de mis placeres culpables  bochornosos que disfruto a sabiendas de los daños colaterales a mi imagen, dieta, reputación, o IQ.

*Los “top” pueden variar dependiendo qué nueva cosa me obsesione.

5. “Princesitas” (“Toddlers & Tiaras”) tv show

¡Dios he tocado fondo! ¡Tan mal que hablo de este programa (de TLC) pero siempre me pillo viéndolo! Encuentro fascinante y aterrador como estas niñitas (aunque las categorías comienzan desde infantes) que participan en estos certámenes de belleza luciendo como muñecas de porcelana (poseídas, sacadas de una película de terror bajo presupuesto), actuando como “mujercitas” lo ideal para cualquier pedófilo. Gastándose tremendo carácter. Pero si miedo dan las niñas, créanme no es nada comparadas con las madres. Les aseguro que cada episodio estará repleto de drama, drama, drama.




4. “Call me maybe” de Carly Rae Jepsen canción

No hace falta explicar mucho en esta. La canción es de lo más pop-súper-pegajosa-hasta-hacerte-enloquecer, hasta ahora escuchado. Sí, religiosamente cada vez que suena la canto y se me queda la manía todo el día. El cómo la descubrí es inclusive más bochornoso aun, fue antes que sonara mil veces en la radio de este país y gracias a este video:


Lo que está fuertemente vinculado al siguiente:

3. “JustJared.com” página web

Lo juro, prendo el ordenador y luego de checar el Face  ni si quiera voy a los emails sino automáticamente a Just Jared para acosar a mis celebridades de la cultura pop. La flecha del mouse se dirige sola, debe ser eso. (¡Es enfermizo Dorimar!)


2. “Salsa” comida

¡Me refiero a esa majestuosa salsa roja imprescindible para los nachos (coloquialmente salsa para Tostitos)! ¡YUM! En mi caso si encuentro un frasco de esta delicia en casa me lo como entero en un abrir y cerrar de ojos, sin chistear. Mi problema es que se lo pongo a todo lo que crea pueda saber bien, y hasta ahora no me he equivocado. La salsa todo lo hace saber bien… (Se me hace la boca agua mientras escribo esto).


1. “Sesiones de Karaoke coreano en Youtube”

No es de esconder que me ENCANTAN los doramas coreanos (sino pregúntele al pobre de mi novio) junto con ellos he descubierto el maravilloso mundo del K-pop y desde entonces no soy la misma. ¡La música es tan adorable! Por lo que no es de alarmarse si  un viernes en la noche (a menos que esté de paseo) me encuentres en casa entonando a todo pulmón (o intentándolo) una canción coreana usando el cepillo como micrófono. Mi primera canción (y única hasta ahora) aprendida en su totalidad de memoria es esta:


Si leíste este post tan largo ¡eres súper! o estabas tan aburrido como yo. Te invito a que compartas tus placeres culpables  si te atreves...

Nos leemos en un tris,
Dori dori



martes, 17 de julio de 2012

Tener un gato: no es sinónimo de solitaria, deprimida, antisocial.




No tienes que ser amante a los gatos para leer esta entrada pero si sientes una aversión irracional hacia los mismos, desde ahorate digo, NO me agradas. Soy tolerante no hipócrita. De acuerdo, excusen mi rudeza, por lo general no me comporto así (a menudo) pero en definitiva hay que hacer un alto a la discriminación. ¿Qué a que me refiero? A nada menos que a la: Discriminación gatuna. Un problema que ya se está pasando ¡de castaño a obscuro! Desde hace poco más de año y medio soy una muy feliz mamá de un gatito adoptado bautizado Jack (el bello sobre mis papeles), en honor al “Capitán Jack Sparrow”. Aunque todos en casa provocamos en el poverino una confusión terrible de identidad ya que también acostumbramos a llamarle una variante de nombres compuesta por: “cosito”, “bebecito”, “guapo”, “gati”, “cookie”(ese ya no lo utilizo tanto porque mi madre lo detesta aunque confieso que aveces se me escapa), y el más digamos “poco ortodoxo” creado por mi padre (quien a pesar de lo despectivo del nombre ama mucho a Jack), “gatobarato”. El último mencionado está acompañado por una hermosísima composición musical cuya autoría es también de adjudicarle, que va de la siguiente manera:

“Gato barato,comida para gatos”

Lindo, ¿verdad? Por si las moscas, estaba siendo sarcástica. Aunque admito que la primera vez que lo escuché luego de la indignación claro está, no pude contener una risa. Prosigo, el tema de las mascotas es fenomenal. Todas las personas se contentan cuando de hablar de sus animales se trata. Usualmente hay una atmósfera de alborozo y camaradería entre dueños hasta queuno dice: yo tengo un gato. Ya incontables las ocasiones en que los ojos del resto incrédulo se abren como platos y un silencio sepulcral invade la habitación, cuando digo esto (por Dios que he dicho que tengo un gato no un alien con intenciones de apoderarse del mundo). El silencio prontamente se ve interrumpido por un experto en gatos (que irónicamente en su vida ha tenido uno) suelta: “¡Estás loca! ¡Los gatos son traicioneros!” Y uno como ser civilizado y “racional” se aguanta las ganas de proferir una sarta de insultos y con buena disposición se presta al debate de cómo los gatos NO son en lo absoluto malas mascotas sino mal incomprendidas criaturas.

¡Los gatos son ternuritas en cuatro patas! Su naturaleza independiente los vuelve muy asequibles para personas con rutinas ocupadas, aparte que son híper- higiénicos (más que algunos humanos que conozco por cierto) y les fascina dormir, comer, jugar, ronronear y ser consentidos. ¿Hace falta agregar lo de graciosos? ¡Por algo tantos memes en su honor señores! El cariño de un gato es incondicional y muy a diferencia de lo que la mayoría (repleta de estereotipos) piensa, fiel. Como es de esperarse, hay de los buenos y de los no tan buenos, igual que pasa con todas las especies (díganme que todos los perros son de lo mejor y hasta ahí llegamos). Es muy, (y cuando digo muy, lo comparo con una patada en el hígado) molesto para los dueños de mininos tener que lidiar con mentes no tan abiertas que ven a todos los gatos como sacos peludos con garras filosas, necesitados urgentemente ser exorcizados. Y no. No todos los dueños de gatos, en especial las féminas (popularmente conocidas bajo el anglicismo “Cat Ladies”) tenemos un arsenal de los mismos en casa esperando ser alimentados. No somos dementes medicadas al Zoloft, huyendo de la interacción social con padecimientos depresivos, bipolares o una extraña combinación de ambas. Como tampoco solteronas al borde del suicidio por el príncipe azul confundido de dirección. Tampoco es un fetiche (puede que en algunos casos sí). La mayoría somos lo suficientemente avispadas para ver que obviamente, ¡los gatos son lo máximo!

Finalmente, hay que pensar dos veces antes de juzgar aestos animalitos que de nada tienen culpa igual que a sus respectivos dueños, porque luego entonces capaz que saquen las uñas con toda razón.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

PS. Aquí información sobre la maravillosa organización sin fines de lucro “Save a Gato” (salva a un gato), encargados de alimentar,cuidar y velar por la salud y bienestar de todos los gatitos realengos del Viejo San Juan. Puedes ayudar, sean con donaciones monetarias, de tu tiempo o alimentos. También amigo foráneo que me lees puedes ayudar. Visítalos en:
http://www.facebook.com/SaveAGato/info




domingo, 15 de julio de 2012

Ser “rara”. Hasta ahora el mejor cumplido.




Desde muy joven... un momento, cualquiera que no me conozca pensaría que soy una vejete. ¡Por todos los cielos solo tengo 20! Aunque no mentiré, aun me cuesta trabajo internalizarlo. ¡Ni pensar en los 21, cuando oficialmente deba sacarme de mis propios líos sin la intervención de mis padres! ¡Tragedia! Ok Dorimar, que NO cunda el pánico. Como sea, ese será tema para otra entrada. Regresando al tópico y siendo más precisa, desde la adolescencia siempre he estado fuera de la norma en cuanto a las jovencitas de mi edad se trata. Abandonando un poco el tacto he sido una marginada (música de shock por favor). Ahí está. Finito. Inclusive ahora técnicamente puedo decir que lo sigo siendo. No acostumbro realizar las actividades de las masas. No es que sea la más Hipster de las Hipster. Menos una rebelde, siendo franca lo más “rebelde” que hacía era quedarme al teléfono hasta tarde en día de semana laboral. Vaya, toda una James Dean señores. En lo absoluto. Enseriándonos, sencillamente nunca ha estado en mi naturaleza, no soy yo. Punto.

Por demás indicar que esta situación conllevaba a que el proceso de “hacer amigos” fuera uno tortuoso hasta el punto de cómo solía decir un profesor que tuve en literatura, “¡Rasgarme las vestiduras aquí mismo!”a causa de la desesperación y frustración. No era lindo ser tildada de “esnobista”(y esa es la versión menos agria que usaban conmigo) por saber bien emplear unas cuantas “palabras de domingo” en oraciones completas y mucho menos de aguafiestas por no disfrutar de estribillos en mi preferencia musical como:

Eso perra, dile que eres afuegote, que te gusta el azote
y los camarotes, también los botes… Andar con losbotes
y también ¡EL MAZACOTE!!!


Es por tal razón que cuando en una conversación con cualquiera otra persona de mi me edad comúnmente, señalaban lo “rara” o “diferente”que era, no replicaba con mi acostumbrado sarcasmo mordaz, sino con un genuino “gracias”. No lo negaré, al contrario de muchos que ven connotaciones negativas acompañar estos adjetivos yo sentía una especie de alivio y porqué no admitir que hasta cierto orgullo al saber que era considerada opuesta al resto. A muchos les parece excéntrica la manera en que me expreso, que use gafas de sol con marco en forma de corazón independientemente si es San Valentín o no, que me fascine quedarme en casa con el pijama viendo maratones de Gossip Girl  o doramas coreanos, que le unte Nutella a prácticamente todo aquello comestible y que gran parte del tiempo (por no decir todo nuevamente) esté cantando, sin que me detengan mis pobres dotes. Cosa que en ciertas circunstancias es terriblemente inadecuada ahora que lo pienso.

Por suerte el destino me ha hecho toparme con personas maravillosas e igualmente (a veces hasta más) “raras” que yo, viendo que nunca he estado sola. Esa clase de personas fascinantes no porque puedan hablar de su  fandom  favorito por horas como si de salvar al mundo se tratara o porque sean capaces de ligar cualquier situación a un meme  sino porque son legítimas, auténticas, reales. Seres increíbles y épicos que les vale madre (con mucho respeto a las madrecitas que puedan estar leyendo esto) lo que piensen esos que no entienden. Que no le temen al qué dirán y siguen mostrando sus arrolladoras personalidades tal cual. Esto no es un burdo intento de emular un anuncio de Coca-Cola, por si es lo que imaginan, sino una oda a los valientes. Esos que al suceder algo  extraordinario no dudan ni un segundo ejecutar un “bailecito feliz”, esos que al menos una vez hemos sido conocidos como “frikis”, a los que como yo nos ponemos un chaleco peludo porque creemos que es ¡Très Chic! o los que ven anime con el gozo envidiable de un piccolo . A todo aquel mal juzgado de “inepto social” que resulta ser el más divertido del lugar.

Así que chica o chico que ves esto, cuando vuelvas a escuchar que eres “no convencional”, “poco común”, “fuera de lo normal”, “singular”, “rara o raro” entre otros, sonríe y muestra un profundo agradecimiento, porque estás escuchando hasta ahora, el mejor cumplido.

Nos leemos en un tris,
Dori dori

Soy "rara" y me ¡ENCANTA!




sábado, 14 de julio de 2012

¿Celebridad o Paparazzi? Ninguno, solo lelos del Facebook



Abriré este escrito con un: ¡qué fastidio! Ando ya llena de puro hastío. ¿A qué se debe mi descontento? A una situación que es preocupante y considero debería consternarnos a todos los que somos parte de una (o generalmente varias) redes sociales. En el encabezado me he dirigido directamente a Facebook porque es la única red social que en mi caso utilizo, sin embargo también aplica para otras igualmente populares. Sí, ¡te hablo a ti también Twitter! Disculpen el bamboleo y si me permiten iré al punto.

Es innegable que nuestro día a día para bien o para mal consiste en gran medida a una alarmantemente adictiva  relación con la tecnología cibernética.  El ordenador es casi ya considerado un miembro de la familia y piensen en lo que sucedería si alguien tocara la portátil sin permiso. ¡Madre mía! Nuestros “Smartphones” parecen extensiones de nuestras manos sin nada que envidiarle a un ciborg auténtico y cada vez somos más (mea culpa en esta) los que sin darnos cuenta evitamos situaciones de interacción humana (cara a cara) por estar pegados al internet. Es por eso que a veces cuando me entran los aires filosóficos me encuentro especulando si son razones así las que facilitan sin más el renunciar a nuestra privacidad y ventilar el todo de nuestras vidas por el Face  como si fuera la cosa más natural del mundo. Lo que me llevó a analizar más a fondo ciertos comportamientos que lamentablemente muchos de mis "amigos” de dicho sitio encuentran aparentemente normal y necesario, sin pensar en el resto que los observa al otro lado del monitor con caras confusas seguido por la pregunta: ¿En serio?

Se me hace fascinante dentro de los grados del patetismo, ver lo que he catalogado como “Complejo de Celebridad-Paparazzi”, inevitable que la canción de Lady Gaga no suene de fondo. Hemos tergiversado el uso primario de las redes sociales, que si mal no recuerdo era el conectarnos con aquellos que no tenemos cerca, o que no hemos visto hace mucho, o hasta el conocer nuevas personas, para satisfacer una sed peligrosa de reconocimiento, falsa popularidad y descomunal narcisismo que crece como un monstruo voraz que alimentamos mayoría de las veces a son de “likes”.  Algunos lo hacen con cierta sutileza otros con abierto descaro hasta el grado de solicitar que leas sus status, veas sus fotos, comentes en sus escritos (muchos con GRAVÍSIMAS faltas de ortografía cabe mencionar) entre otros.

Es comprensible el pensar “Es mi perfil y por ende pongo lo que me venga en gana”, bravo, nadie discute ese argumento tan válido. ¿Pero es realmente necesario enterarse de lo que desayunas, almuerzas y cenas? O de cuántas veces vas al GYM, de lo que oíste de mengana, sutana y fulano peor aun hasta de las veces que visitas el baño (no exagero en la última, he tenido que presenciar la fotografía de una mujer haciendo lo que se supone quede entre dos exclusivamente, entre el individuo y retrete). Conclusión: NO. En el fondo sabemos bien que no es necesario.

Más triste los casos de los foto-adictos. Dejo escapar un suspiro mientras reconozco que el Instagram es fenomenal, a mí me encanta todo el rollo vintage  en las imágenes, no es un secreto que en ocasiones he manifestado que me siento extraída de la  Belle Époque. Ahora, eso no me hace tener un álbum con cuchucientas fotografías donde muestro todo lo que me compro, lo que como, a donde voy y la compañía (aparte que es un poco perturbador, le ponemos en bandeja de plata la fechoría a cualquier criminal). Es lindo de vez en cuando no me tomen a mal, por aquello de tener un recuerdo tangible. No obstante si algo he aprendido de mi madre es que “lo poquito agrada y lo mucho enfada”. Siempre hay que mantener un balance. Somos tus amigos, no tus fans. Lo de llamar la atención compartiendo desde los más bellos hasta los más ridículos detalles de nuestra existencia dejémoselo a las celebridades, ¿no creen?

Nos leemos en un tris,
Dori dori

viernes, 13 de julio de 2012

La chica nueva






El título de esta primera entrada creo que se explica por sí mismo. ¡Soy nueva en la blogosfera! Bueno para ser honesta semi-nueva (me he inventado eso) tal vez me describiría mejor, ya que he contado con la oportunidad de haber colaborado en blogs anteriormente. Actualmente me desempeño como columnista y reportera en la genial página española de libros, cine, animanga y video juegos llamada Mientras Lees puedes accederla en http://www.mientraslees.com/. Allí una vez al mes me encontrarás en Sugerencias Editoriales. Perdonen el anuncio no pagado.


¡Hasta ahora me está encantando todo esto de ser una blogger! Apenas estoy aprendiendo cómo se maniobra lo que espero sea un espacio no olvidado. Soy pésima con eso de llevar bitácoras, agendas (sean de papel o electrónicas da igual) y diarios. Siempre se me olvidan, esa es la verdad, pero espero cambiar ese hábito con «La bella vita di Dori» un blog meramente personal. Aquí me aventuro a tocar temas diversos de aquello que me pase por la mente, sea de cultura, política, arte, ciencias o de la vida cotidiana en sí. Me he decidido luego de mucho sopesar los pros y contras de crear un blog propio y al final alentada por mi fan número uno (mejor conocida como mi madre) he pensado: ¿Por qué no?

Tengo muchísimo que contar aparte que me encanta plasmar mis ideas u opiniones en palabras, me llena de energías y en una forma sanadora me renueva, lo que no viene mal para la vida rutinaria, que a veces a fuerza nos toca llevar. Paso demasiado tiempo (más del que debería supongo) navegando por el ciberespacio así que me pareció estupendo entablar una relación más cercana con este entorno más allá de las redes sociales haciéndolo como me gusta, escribiendo.


No quiero aburrirlos contándoles mi vida obra y milagro, pero para sentirnos más en familia les comento que soy una estudiante de pre-leyes con un minor en historia del arte (cosa que surgió sin proponérmelo) en mi país natal Puerto Rico, me encanta leer y comer. Mis dos pasatiempos favoritos. Detesto hacer ejercicios, lo que se será cuestión de arrepentimiento en un futuro espero no muy cercano. Soy una aficionada a la música y a la moda, amante de los gatos. No es un mito que disfruto intentar cosas nuevas, que soy una despistada empedernida pero sobretodo una amante de lo bello, lo bello de la vida y de saberla vivir.


Nos leemos en un tris,
Dori dori





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